Cruzar el Mediterráneo, nueva travesía en un barco de totora

El Arbora IV, una nave con forma de barco vikingo fue construido con la ayuda del aimara Fermín Limachi. Las cañas se importaron desde el Lago Titicaca.
viernes, 02 de agosto de 2019 · 00:04

AFP / Beloslav, Bulgaria

¿Pudieron los egipcios cruzar el mar Mediterráneo en barcos de papiro hasta el mar Negro hace más de 4.000 años? Para comprobarlo, un grupo de investigadores quieren emprender esta odisea en una nave similar, construida en Beloslav, Bulgaria.

El Arbora IV, una nave con forma de drakkar (barco  vikingo) ensamblada con esmero por un equipo internacional en la costa búlgara,  iniciará su travesía a mediados de agosto. 

Foto.AFP

Según el investigador alemán Dominique Goerlitz, que ideó el proyecto, los egipcios atravesaron el Mediterráneo hasta el mar Negro para conseguir el metal necesario para la construcción de sus monumentales pirámides. La hipótesis dista mucho de crear consenso entre los científicos pero está, según Goerliz, acreditada por unos escritos del historiador Heródoto. Así, “con el Arbora IV, queremos probar que ese tipo de comercio era posible desde finales del Neolítico”, explicó a la AFP. 

Pero, para ello, necesitaban una embarcación. Construirla no supuso un gran problema para este investigador alemán, que ya ha liderado antes tres proyectos similares, incluyendo un intento de cruzar el Atlántico en 2007. El Arbora III zarpó de Nueva York y casi alcanzó las Azores, pero zozobró en una tormenta tras 56 días en el mar. 

Foto.AFP

Como en ese proyecto anterior, el investigador recurrió a la pericia de los aimaras del lago Titicaca, en los Andes bolivianos: Fermín Limachi y su hijo, Yuri, cuya comunidad ha cultivado hasta nuestros días el arte de crear embarcaciones de caña, e incluso islas artificiales.

El resultado es bastante impresionante: con 14 metros de eslora, el Arbora IV parece una embarcación bastante robusta y relativamente cómoda, con dos grandes cabinas. Dotada de un mástil de madera, cuenta con dos velas de lino de 62 y 40 metros cuadrados. 

Se necesitaron dos kilómetros de cuerda para formar haces con las 12 toneladas de caña utilizadas, precisó Fermín Limachi, cuyo padre, José, participó en 1970 en la aventura del Ra II del noruego Thor Heyderahl, uno de los primeros intentos de arqueología experimental marítima. 

  Los papiros utilizados por los antiguos egipcios ya no crecen en cantidad suficiente, por lo que el Arbora IV fue construido con cañas de totora importadas del lago Titicaca. Ahora, queda por ver si el barco logrará esquivar todos los peligros que depara el mar durante unos 1.300 kilómetros de recorrido  hasta Creta, meta de la travesía.

 

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