El boliviano que contribuyó al viaje del hombre a la Luna

Tomó imágenes de “dos regiones de estabilidad gravitacional en la órbita de la Luna”, en Chacaltaya (1963), con un telescopio que tenía cámara fotográfica.
domingo, 04 de agosto de 2019 · 00:04

Cándido Tancara Castillo  / La Paz

El mundo recordó el 20 de julio medio siglo del primer viaje del hombre a la Luna. La preparación del viaje empezó en los años cincuenta del siglo pasado. Bolivia fue parte de los estudios que contribuyeron a ese acontecimiento más importante del siglo XX. 

José Antonio Zelaya, un militar del arma de infantería, tomó fotografías de “dos regiones de estabilidad gravitacional en la órbita de la Luna”, con un telescopio desde la montaña de Chacaltaya, en busca de las “nubes de polvo lunar”. Era  1963, seis años antes del viaje de la misión Apolo 11, tripulada por Neil Armstrong, Edwin Buzz Aldrin y Michael Collins.

“Saqué fotografías con el telescopio de cinco puntos, que se llaman cinco puntos de libración de la luna, puntos claves, en esos puntos claves yo tenía que obtener fotografías con emulsiones de kodak. Hice el trabajo por un año y medio y luego terminado me dijeron que ‘ya se acabó el plazo’ y estaban felices con el resultado”, sostuvo Zelaya, quien ahora tiene 92 años y mantiene la lucidez para recordar cómo tomaba fotografías en Chacaltaya, que entonces estaba cubierta por nevada y ahora es un cerro más de la Cordillera Los Andes.

Entonces, Zelaya se integró al grupo de investigadores y le asignaron como trabajo realizar los estudios de investigación sobre las Nubes de Libración en el que se debía detectar y descubrir la existencia de rocas en equilibrio gravitacional en los puntos de libración. Recuerda que el doctor Stevenson, del Servicio Geológico de los Estados Unidos y el astrónomo de Menlo Park California, le dieron las instrucciones para el funcionamiento del telescopio con cámara fotográfica incluida. 

“Considero que puse un granito de arena (a la ciencia), por eso me han felicitado y me pidieron que me quede en Chacaltaya; después el hombre llegó a la Luna y los posteriores (cinco) viajes fueron también exitosos”, manifestó Zelaya que se retiró de las Fuerzas Armadas con el grado de general de brigada.

El militar, que entonces tenía el grado de mayor, sostuvo que estudió Astronomía en la Escuela de Las Américas, con sede en Panamá. Recordó que similar estudio se realizaba en una montaña en Turquía, pero la de Chacaltaya es más alta y permitía tomar las fotografías.

“Las placas fotográficas preparadas especialmente por la línea Kodak, tenían emulsiones sensibles para exponerlas en dirección a los lugares calculados en las cartas estelares.  Una estrella escogida en ese conglomerado de estrellas servía de referencia para hacer el seguimiento del movimiento de rotación de la tierra para evitar desfases o interferencias en la nitidez de la foto”, dijo el militar en retiro.

Explicó que la exposición mínima requerida era de 10 minutos. “Las primeras fotografías las obtuvimos turnándonos en el telescopio con Stevenson. El trabajo comenzaba a las ocho de la noche y concluía a las tres de la mañana”, añadió.

Ambos estudiosos cada mañana, a las 10:00, revelaban las placas fotográficas en una cámara oscura. “Esta operación requería un minucioso cuidado porque un error en la posición de la placa podría anular todo el trabajo nocturno. En dos noches de trabajo se obtuvieron ocho placas que se procesaron en la cámara oscura del laboratorio”, dijo.

Cuenta que “luego de una semana de entrenamiento, el astrónomo americano quedó satisfecho con mi trabajo, dejándome solo a cargo de toda la investigación, es así que no me importaba la fatigosa ascensión al nevado, ni el frío que variaba entre 10 a 23 grados bajo cero y los fuertes vientos que había que soportar, para ello me dotaron de un traje especial diseñado para astronautas que incluía un sistema de calefacción con base a un cordón acoplado a un termostato graduable”. 

Zelaya también dijo que “para trabajar de manera eficiente y para que las placas no reflejaran un brillo se optó por trabajar fuera de la Cúpula del Observatorio”. Sostuvo que la ciencia busca la verdad y eso es lo que se hizo en Chacaltaya. “Cuando se concluyó el trabajo, se me preguntó si había visto a simple vista las rocas alrededor de la Luna, mi respuesta fue clara, siguiendo el dictado que me enseñaron en la EMI.  La ciencia es la búsqueda de la verdad y dije no, no he visto”. Recordó que su trabajo ocupó el segundo lugar entre las labores  científicas más sacrificados que se hicieron en el mundo, encomendados por Servicio Geológico de Estados Unidos.

 El primer lugar, dijo, lo ocupó un investigador de los peces ciegos en Laponia (Finlandia) donde se cavaron pozos en el hielo y los investigadores se zambullían para agarrar los peces con las manos y subirlos a la superficie. Recordó que después el Observatorio Astronómico de Chacaltaya fue visitado por diferentes científicos del mundo en busca de contribuir con mayor información para distintas investigaciones, lo cual hizo de este observatorio un lugar místico que forma parte de la historia de la humanidad.

Observatorio astronómico

Como consecuencia de una revolución en el mundo científico, EEUU impulsó la creación de observatorios astronómicos. En 1958 se construye el primer observatorio astronómico del país y el más alto del mundo, en Chacaltaya, despertando el interés de grupos científicos de California dedicados a la astronomía observacional.

Los estudios del Observatorio Astronómico de Chacaltaya se realizaron para comprobar la hipótesis del científico polaco Koralesvky, quien planteaba la existencia de nubes  o puntos de libración, por el pasado violento de la luna a causa de los impactos de meteoritos ocurridos en la superficie lunar.

Entre julio y noviembre de 1963 se observaron “las dos regiones de estabilidad gravitacional” y entonces se hicieron fotografías con un telescopio peculiar, Maksutov-Cassegrain, una suerte combinada de reflector y refractor que además en la época servía para realizar fotografías con alta resolución con placas así como también para curiosear estos dos puntos y contar con resultados de la hipótesis que proponía el científico polaco.

Este estudio era parte de siete estudios en otros países que apuntaban particularmente a analizar la superficie lunar y los métodos para medir las pendientes de las Nubes de Lovaresky. Los resultados de todos los mencionados estudios e  investigaciones contribuyeron a los vuelos espaciales y particularmente a la llegada del hombre a la luna. 

14 años en Chacaltaya

Zelaya cuenta que a la culminación de su trabajo en el Observatorio Astronómico de Chacaltgaya tenía que volver al Ejército porque mientras hacía el estudio se encontraba en comisión. “Cuando ya me dirigía al Estado Mayor (gran cuartel de Miraflores) apareció una delegación de otras universidades y me pidieron que me quede en Chacaltaya, pero les dije no tenía ni los calcetines de físico, ‘soy astrónomo titulado por las Escuela de Las Américas; de física no entiendo nada’; entonces me dijeron que precisamente por eso me querían para que no toque los equipos, porque los anteriores (físicos) hurgaban los equipos como niños y los echaban a perder”.

Recuerda que estuvo 14 años en el Observatorio de Chacaltaya. “Las subidas a Chacaltaya me ocasionaron el desgaste de mis rodillas, subir a 5.400 msnm, ya se imagina”, dijo en tono de broma. Después, prosiguió, “el Alto Mando me dijo que debía volver como jefe de estudio de la EMI (Escuela Militar de Ingeniería).

Algunos  hechos

  • Formación  José Antonio Zelaya, nació en Cinti,  Chuquisaca, en 1927, es general de brigada y del arma de infantería; ingeniero militar, geógrafo-geodesta y astrónomo; fue Académico de Número de la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia.
  • Cargos  Fue ministro de Minería, embajador en Israel, director de la EMI, docente de la UMSA, miembro de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia,
  • Observatorio Trabajó 14 años en el Observatorio Astrónomico de Chacaltaya, donde tomó fotografías de  las Nubes de Libración, las que contribuyeron al viaje del hombre a la Luna en 1969 con la misión Apolo 11, desde Estados Unidos; fue investigador asociado en el Laboratorio de Física Cósmica de Chacaltaya.
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