El asalto a un McDonald's, hace 20 años, símbolo del movimiento antiglobalización

jueves, 08 de agosto de 2019 · 09:36

AFP/

Veinte años después del asalto de un restaurante McDonald's en Millau (sur de Francia), el sindicalista agrícola francés José Bové y algunos de los que participaron en él recuerdan ese evento, convertido en símbolo de la lucha antiglobalización.

Ha pasado el tiempo desde ese 12 de agosto de 1999, pero la determinación de Bové sigue intacta y asegura que muchas cosas han avanzado desde entonces.

"Se puede decir que la sociedad ha tomado conciencia pero la lógica del modelo [capitalista] sigue ahí", afirma.

Bové menciona los combates actuales contra los acuerdos de libre comercio entre la UE y Canadá (llamado Ceta) y entre la UE y los países del Mercosur o contra la política del presidente brasileño Jair Bolsonaro.

Hace 20 años, en el verano de 1999, la Organización Mundial del Comercio (OMC) autorizó a Estados Unidos a imponer sanciones económicas a la Unión Europea (UE) en represalia a su rechazo de importar carne de res estadounidense "dopada" con hormonas.

A finales de julio, un puñado de campesinos del altiplano del Larzac o neorrurales, miembros de la Confederación Campesina o del Sindicato de Productores de Leche de Oveja (SPLB, por sus siglas en francés), querían liderar una acción de choque para protestar contra la decisión de Washington de aumentar los aranceles a productos como el roquefort, el queso emblemático de la región.

Bové, cómodamente instalado en el jardín de la casa de madera que hizo construir en su feudo, la aldea de Montredon, recuerda la reunión previa a esta acción, en el "Tintin", un bar cerca de Millau, una ciudad del departamento de Aveyron.

"En la conversación salió rápidamente el 'McDo'. Por un lado, estaba el roquefort, una de las primeras Denominación de Origen Protegida [DOP] y por el otro, la comida industrial, la carne de res [tratada] con hormonas".

"Surgió, sin más [...] Fue una ocurrencia", rememora Léon Maillet, con una corta barba blanca y expresión risueña. "Hay manifestaciones así que son ideas de genio", abunda.

El 12 de agosto por la mañana, 300 personas –ganaderos, campesinos, activistas de la "Conf" (la Confederación Campesina), amigos o sindicalistas– se reunieron en el restaurante McDonald's que entonces se estaba construyendo en Millau.

En una tarima improvisada, Bové, entonces portavoz de la Confederación Campesina, pronunció un discurso que iba a "inventar" la lucha contra "la comida basura".

"'McDo' es el símbolo de esas multinacionales que quieren hacernos comer porquería y que quieren que los campesinos mueran", lanzó el entonces militante con bigote.

El McDonald's fue desmantelado y cuatros militantes fueron detenidos, inculpados, y encarcelados unos días después.

"Compañeros de cárcel"

José Bové, que estaba de vacaciones, escapó a la redada en la que detuvieron a sus compañeros. Pero luego convocó a la prensa y se presentó ante la juez de instrucción. Cuando esta le anunció su detención provisional, el activista le contestó: "Gracias, señora, acaba de hacernos ganar diez años".

"Los compañeros en la cárcel, era [una situación] grave", declara Jean-Paul Scoquart, un "hijo de proletario de la región parisina", que, en los años 1980 se hizo ganadero. Por eso puso en marcha un comité de apoyo.

El dinero llegaba de todas partes. Y Bové, que incluso recibió una donación de un sindicato de campesinos de Texas, finalmente pagó una fianza de 105.000 francos y pudo salir.

Las audiencias ante los jueces, los procesos, la encarcelación de Bové fueron verdaderos acontecimientos que reunieron a miles de simpatizantes.

El 30 de junio del año 2000, en primera instancia en Millau, Bové y sus coacusados fueron condenados. Unas 100.000 personas se presentaron en esta ciudad.

"El 'McDo' fue el inicio del movimiento antiglobalización", recuerda Bové.

Cuando en noviembre de 1999 viajó a la cumbre de la OMC en Seattle (noroeste de Estados Unidos), el francés ya no era un desconocido y pudo enviar su mensaje.

"La reflexión sobre la OMC pasa por la comida. El roquefort se convirtió en el símbolo de esta resistencia", ríe.

"Después hemos podido señalar los pesticidas y los transgénicos", añade Jean-Paul Scoquart.

 

 

 

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