El jaguar, a la sombra de muerte

La flora y la fauna que ha logrado sobrevivir al fuego sufre un “efecto total” del desastre.
lunes, 16 de septiembre de 2019 · 00:04

Gabriel Romano, EFE  / Concepción 

Los incendios forestales en Bolivia ponen en riesgo la supervivencia de especies emblemáticas como jaguares y pumas, junto a tucanes, parabas y pequeños mamíferos, si es que no han muerto ya calcinados.

“La poca fauna que ha logrado sobrevivir en estos lugares prácticamente está destinada a morir, porque se ha quedado sin agua y sin comida por muchas decenas de kilómetros”, aseguró a EFE el director ejecutivo de la Fundación Naturaleza, Tierra y Vida (Nativa), Iván Arnold.

La flora y la fauna que ha logrado sobrevivir al fuego que hasta el momento no da tregua en la Chiquitania y el Chaco bolivianos, zonas de transición hacia la Amazonia, sufre un “efecto total” del desastre, remarcó.

Algunas de las reservas afectadas están en cercanías de los municipios de Roboré, San Ignacio de Velasco, Concepción y San Matías, en la Chiquitania, en las que los fuegos permanecen activos, además de Charagua, en el Chaco boliviano.

La fundación de Arnold ha trabajado en la reserva Ñembi Guasu, en la frontera entre Bolivia y Paraguay, donde hace algunos días el fuego acabó con al menos 250 mil hectáreas, al extremo de convertir esos espacios en un “gran campo santo”, lamentó gráficamente.

Parte son “animales troperos”, como los cerdos de monte, que intentaron escapar en piaras, pero que murieron calcinados pese a ser veloces.

Una señal  de lo “voraz” de los incendios en el sudeste del país, aseguró el director de Nativa.

Los incendios también han afectado a especies de aves, puesto que han destruido nidos y matado ejemplares, unos 150 sólo en una pequeña porción de bosque cerca de Roboré, de acuerdo a una muestra captada por esta organización.

Otras especies que han logrado escapar, como los jaguares o los osos hormigueros, también están en peligro de perecer si es que no hallan refugio en áreas en las que puedan consumir agua.

Mónica Negrete, una joven egresada de veterinaria que se ha dedicado a la protección de animales desde hace una década, dijo a EFE que muchas especies corren el riesgo de desaparecer porque ya se encontraban en peligro de extinción.

A su juicio, el jaguar es  “el más propenso en morir en situaciones de crisis”, ya que no tiene manada y deberá trasladarse a sitios donde pueda acceder con facilidad a alimentos, como  zonas ganaderas aledañas, en las que puede ser considerado como una amenaza.

Otro escenario adverso es la migración de aves como el tucán, las parabas o guacamayos, que por lo general migran en la misma región y que, dada la situación, podrían hacerlo a ciudades. Allí corren el riesgo de ser atrapados o simplemente no conseguir alimento, aseguró la activista.

Con menos ventaja que las aves están los mamíferos pequeños, como los armadillos o el jochi, una especie de roedor cuya carne es muy consumida en la región oriental de Bolivia.

La joven Mónica  Negrete trabaja en la recuperación de la fauna silvestre. 

Estos animales no pueden “ver más allá” y en su afán de escapar muchas veces terminan acorralados en zonas en las que el fuego persiste.

A juicio de Arnold, la única forma de conseguir la recuperación de zonas afectadas está en declarar su intangibilidad y con ello evitar que la mano del hombre afecte una tarea de restauración que la naturaleza debe llevar a cabo durante un largo tiempo.

Confidencial

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