Nace el primer parapuerto en Mecapaca

24 pilotos de La Paz también construyen un espacio para despegues de vuelos de esta disciplina.
domingo, 19 de enero de 2020 · 00:04

Madeleyne  Aguilar A. / La Paz

A una hora de viaje desde La Paz, en el municipio de Mecapaca, hay  una hectárea de terreno que espera diariamente el aterrizaje de pilotos y aventureros que disfrutan volar. Se trata del Parapuerto Illimani, un emprendimiento privado. Ante el crecimiento de esta actividad, la Asociación de Parapente de La Paz proyecta otra pista.

El parapuerto se encuentra en un desnivel, a 1.500 metros, sobre el valle. Desde allí hace falta correr unos ocho o diez pasos sobre la pista pendiente de césped para alzar vuelo. Entonces, cuando estás inmerso en  las nubes, el peso del cuerpo, la dirección del vuelo y la vida misma dependen de la vela del parapente y  la habilidad del piloto que vuela contigo.  

Pese a que un vuelo a esa altura parece tenebroso, la compañía de un profesional tranquiliza. En este caso es Marco Aruquipa, el director y propietario de la empresa Parapente en Bolivia, que acompaña sus vuelos con música de películas o rock.

Él practica paravelismo desde hace 20 años, seis en  la comunidad de Yanari Alto, de Mecapaca.

Este piloto, que además es arquitecto, construyó el espacio  de despegue Parapuerto Illimani.

“El proyecto nació por la necesidad de contar con una infraestructura que reúna condiciones técnicas para la práctica segura de este deporte  en  La Paz”, destaca Aruquipa.

El refugio  aún está en construcción y pronto será equipado.

El refugio es una casita de tres pisos y ventanas grandes. Tiene una magnífica vista del Illimani, situado justamente al frente, y está rodeado por el campo   delimitado para los despegues.

Pese a que la obra aún no está concluida, los estudiantes de vuelo de Aruquipa ya usan los predios para practicar. “Es la única pista en Bolivia que está hecha con todas las medidas de seguridad. Además, el clima es favorable, porque el ambiente térmico te ayuda a mantener el parapente más tiempo en el aire”, explica  Miguel Calisaya, un alumno de esta disciplina.

El 2014 nació la idea del proyecto. Cuatro años después  se  trabajó en la plataforma y en 2019 arrancó la construcción del refugió. Aún falta equiparlo, aunque prevén concluir estas obras  hasta abril de este año. 

Aruquipa trabaja su proyecto en colaboración con obreros   de Mecapaca. Los comunarios lo conocen y saludan al pasar   por el Parapuerto Illimani.

Aparentemente, tener disponible un terreno amplio bastaría para lanzarse a usar un parapente. Sin embargo, un parapuerto tiene elementos estratégicamente usados para brindar mayor seguridad al vuelo.

Por ejemplo, cerca al límite de la pista de despegue  instalaron unas mangas de aire que señalan la intensidad del viento y su dirección. Para volar se requiere el viento de frente. 

Antes del despegue, el piloto debe extender el parapente en el suelo para verificar que el equipo esté en orden. El parapuerto cuenta con un espacio para ello. 

Además, el refugio permite aguardar  hasta que las condiciones climatológicas sean ideales para volar, sin riesgos ni lluvia.

Un piloto  vuela en parapente  cerca al nevado Illimani, en Mecapaca.

Asociación de Parapente

El  municipio de Mecapaca es uno de los sitios escogidos para el  deporte aéreo. Cerca al Parapuerto Illimani, otros pilotos de  la Asociación de Parapente de La Paz (APP) también vuelan. 

“Nosotros, como asociación, hemos comprado también un terreno, que es a unos 250 metros del despegue que tiene Aruquipa. Estamos acondicionando el lugar para hacer un parapuerto”, cuenta Luis Alberto Vacaflor, el secretario general de la APP.
Explica que esa pista será para vuelos comerciales y deportivos. La diferencia es que esos 24 pilotos pertenecen a la asociación del departamento de La Paz.  Arequipa no pertenece a ese grupo.

La APP organiza actividades recreativas, formativas y competitivas. Algunos de los más conocidos son: La Chukuta Coup, en la modalidad de competencia cross;  el campeonato departamental de precisión, la escuela de nuevos pilotos y vuelos biplaza de inducción para ese deporte, entre otros.

Cada año se gestionan dos cursos teórico-prácticos que priorizan el aprendizaje personalizado de técnicas de despegue, vuelo controlado y  aterrizaje. La asociación también organiza concursos.

Arquitecto y piloto emprendedor

En abril de 2010, Marco Aruquipa estaba en Copacabana, en  un viaje en motocicleta que emprendió para pedirle a la Virgen que “cambie su vida”. Allí tuvo el primer contacto con el parapente, al que dedicaría su vida.

“Al salir de mi carpa vi cómo un  hombre llegaba al suelo con un parapente. Yo había visto aterrizajes  de paracaídas en TV, pero eso era muy distinto, mucho más suave. Le pregunté de qué se trataba y así conocí este deporte”, narra el piloto.

Visitó Perú y Chile en busca de instrucción. Se formó como piloto profesional para vuelos biplaza, para dos personas.

Combinando la carrera que estudió, arquitectura, y su pasión, el parapente, emprendió la creación del parapuerto. Con esa terminal planea impulsar varios eventos deportivos, como una maratón deportiva.

29
1
Cargando más noticias
Cargar mas noticias