Olor del humo de Auschwitz aún vive en la memoria de 2 mujeres

Gerti Zentner se salvó de morir y de experimentos de Menguele y Eva Ehrenfeld sobrevivió cavando trincheras para nazis. Tenían 15 y 14 años, respectivamente.
viernes, 24 de enero de 2020 · 00:04

EFE / Quito

El olor del humo de los cuerpos incinerados sigue aún muy presente en la memoria de las dos únicas supervivientes del campo de exterminio de Auschwitz que quedan en Ecuador, donde solo hace pocos años decidieron  contar el horror vivido.

“A los tres meses de mi llegada (al campo) escuchamos por la noche cómo sacaban a gente de otras barracas entre gritos y el Shemá Israel (principal plegaria del judaísmo). De mañana ya no quedaba nada, solo un humo feroz de cuerpos quemados”, rememora Gerti Zentner, 96 años, en su domicilio de Quito.

Acompañada por sus dos hijas que la ayudan a entender las preguntas, esta sobreviviente nacida en Praga en 1923, mantuvo cautiva su historia hasta que un nieto tiró del hilo y logró desgranar un pasado convertido en tabú.  Zentner era hija de un médico germanófilo oriundo de una población cercana a Alemania pero, tras la ocupación nazi de Checoslovaquia en 1938, la familia se desplazó a Pilsen, en la Bohemia checa. El hecho de que su padre ejerciera como galeno, argumenta, ayudó a que en 1939 fueran deportados inicialmente al campo de Theresienstadt, donde se las ingeniaba para robar lo que podía para comer.


 Tras su arribo a Auschwitz con solo 15 años, el consabido procedimiento de despojarles de toda posesión, incluida la ropa, los “uniformes de rayas”, las duchas frías. Y ese número, el 72896, marcado para siempre en su brazo izquierdo.

A pocos días de cumplir seis meses en el campo fue llamada a “desfilar” ante la mirada del temido doctor Menguele, conocido como el “ángel de la muerte”. ”Me tocaba morir y me salvé. Por suerte, me mandaron a la (fila de la) derecha”, afirma.

El destino la trasladó de las cámaras de gas a limpiar escombros en una fábrica cerca de Hamburgo y después al campo de Bergen-Belsen, donde se escondió en una carpa repleta de cadáveres en descomposición. Allí la rescataron las tropas británicas en abril de 1945 y  a Ecuador arribó en 1946.

Eva Ehrenfeld, de 91 años, cuenta cómo logró sobrevivir. 
Foto:EFE

A Eva le salvó un milagro

Para Eva Ehrenfeld, 91 años, y oriunda de Kosice, cerca del límite con Hungría en la antigua Checoslovaquia, ese milagro o casualidades de la vida, también la acompañaron.

Con 14 años, se trasladó a Budapest con una tía para estudiar, hasta que en 1944 los alemanes tomaron la ciudad y regresó a su urbe natal ya convertida en gueto, con una estrella de David amarilla escondida para que no la detuvieran en el camino.

A su madre, que fue a ayudar a parir a una tía, no la volvió a ver después de que comenzaran las redadas y deportaciones, y a su padre lo vio por última vez en Auschwitz en junio de 1944, al poco de llegar al campo en el último tren procedente de Hungría.

“Olíamos humo, vimos humo y no sabíamos qué era y no me querían decir”, recuerda Ehrenfeld, convencida de que logró sobrevivir a la deshumanización absoluta y una muerte segura gracias a que siempre fue “una sinvergüenza”. Su complexión la salvó del exterminio al ser despachada a Letonia por los nazis para trabajar cavando trincheras y fue rescatada por tropas soviéticas cerca de Danzig (hoy Polonia).

Tras la guerra intentó regresar a su ciudad para reunirse con sus padres hasta que un hombre le contó su fatal destino. Emigró a Ecuador junto a su marido, en 1948. “Nunca imaginé que iba a vivir tantos años”, reflexiona antes de concluir que el destino “está prescrito”.

El sobreviviente   Saul Oren, ayer en Jerusalén.


 

Más políticos en la conmemoración

En el  histórico acto de para honrar a las víctimas de l Holocausto, realizado ayer en Jerusalén, sólo hubo  un  centenar de supervivientes invitados, en un país donde residen más de 200 mil personas que sufrieron la persecución de los nazis.

Medio centenar de delegaciones internacionales y 41 jefes de Estado y de Gobierno llegaron a los actos.

Según la organización “Aviv for Holocaust Survivors”, un cuarto de la gente que logro salvarse de la guerra  en Israel viven por debajo del umbral de la pobreza. Muchos quedaron excluidos del mercado laboral,  por las secuelas de la tragedia.

Gerti Zentner,  de  96 años, relata el horror del campo nazi. 
Foto:EFE

“Lamento  mucho que no todos hayan podido venir porque cada superviviente es un milagro. Yo no sé por qué me pidieron estar, me pidieron hablar”, dijo a Efe Rena Quint, de 84 años.

“¿Fue el campo de Auschwitz una celebración?. En primer lugar, deben cuidar a los sobrevivientes mismos", reprochó hoy Tamar Livni, de 86 años, y residente en Haifa. (EFE)
 

 

 

18
1
Cargando más noticias
Cargar mas noticias