Tras sanar sus heridas por el fuego, jaguar vuelve al Pantanal

Ousado fue rehabilitado en el Instituto Nex, una ONG de preservación y tenía quemaduras de segundo grado en sus cuatro patas por los incendios en Brasil.
jueves, 22 de octubre de 2020 · 00:04

AFP /  Brasilia

Ousado, uno de los jaguares rescatados de los incendios en el Pantanal brasileño, que sufrió  quemaduras de segundo grado en sus cuatro patas, fue devuelto  al mayor humedal del planeta tras ser tratado en una ONG de preservación de grandes felinos.

Este ejemplar del mayor felino de las Américas fue liberado en el mismo lugar donde lo rescataron hace más de un mes, a la orilla de un río en la reserva natural Encontro das Aguas (en el municipio de Poconé, estado Mato Grosso, centro-oeste).

La región ha sido severamente castigada desde julio por los mayores incendios jamás registrados en este paraíso de la biodiversidad al sur de la Amazonia, que vio caer en los últimos días las primeras lluvias tras la peor sequía en casi medio siglo. 

Un video divulgado por la ONG animalista Amapara Sivestre y otros participantes de la operación muestra el momento exacto de la liberación de Ousado, en esta reserva con 150 jaguares catalogados.

Segundos después de abrirse la compuerta de su jaula, el felino de pelaje rubio y manchas negras asoma primero la cabeza y, tras escrutar el entorno, arranca a correr y se pierde por detrás de los árboles. A partir de ahora vigilarán sus pasos mediante una correa con GPS. 

Un final feliz para este jaguar de cinco años que pudo escapar del infierno de las llamas que dejaron imágenes de paisajes reducidos a cenizas y de cadáveres de animales carbonizados.

El jaguar rehabilitado se interna en la selva.
Foto:Amapara Sil
vestre

“Cuando lo encontramos, sentía mucho dolor, no conseguía caminar bien. Estaba muy mal”, dijo a la AFP Jorge Salomao, veterinario de Ampara Silvestre, una de las entidades responsables de su rescate y reintroducción a la naturaleza.

Tras el tratamiento, el jaguar aumentó de peso y “ahora está normal, salió bien, corriendo, subió por el barranco. Estamos muy contentos con el resultado”, añadió Salomao. 

Ousado fue rehabilitado en el Instituto Nex, una ONG de preservación de esos animales a 100 kilómetros de Brasilia y a 1.000 de su hábitat natural.

 Ahí permaneció casi un mes con tratamiento de ozonoterapia y láser, junto a una veintena de felinos rescatados.

Entre ellos está Amanaci, una hembra que no corrió su misma suerte. Fue hallada hace dos meses con quemaduras de tercer grado y se está recuperando con un tratamiento de células madre que acelera su cicatrización.

Pero los responsables del centro no saben si podrá volver al Pantanal: el fuego le atrofió los tendones y, sin ellos, no puede estirar las garras para trepar, cazar o fijar presas.

Las llamas devoraron en 2020 un 23% de la parte brasileña de este bioma que se extiende por Brasil, Paraguay y Bolivia. 

Expertos y ONGs ambientalistas responsabilizan de los incendios a la respuesta tardía del gobierno de Jair Bolsonaro y a su discurso a favor de las actividades extractivas en áreas protegidas que incentiva, según ellos, la deforestación.

Sin poder volver

El jaguar Amanaci no sabe si podrá volver a campar libremente por el Pantanal brasileño, como hacía hasta que las llamas que devoraron parcialmente ese paraíso de la biodiversidad lo dejaron malherido, con sus patas chamuscadas.

Esta hembra, ejemplar del mayor felino de las Américas, fue hallada hace casi dos meses refugiada en un gallinero de Poconé (estado de Mato Grosso, centro-oeste), adonde había llegado huyendo del fuego, y poco después fue trasladada al Instituto Nex, una ONG de preservación de esos animales a cien kilómetros de Brasilia y a mil de su hábitat natural.

La jaguar con  las patas vendadas busca ser rehabilitada. 
Foto:AFP

Desde entonces, convertida en un símbolo de la destrucción causada por los peores incendios jamás registrados en el mayor humedal tropical del planeta, se recupera con un tratamiento de células madre que, según los veterinarios, ha acelerado mucho la cicatrización de sus patas, que llegaron con quemaduras de tercer grado.

“En libertad se va a ver muy perjudicada, porque no conseguirá trepar de una manera correcta, no podrá cazar, fijar las presas, porque no va a poder estirar las garra (...) La probabilidad de que se quede (en cautiverio) es bastante grande”, agrega el veterinario Thiago Luczinski de esta ONG que en la actualidad abriga a 23 felinos rescatados de los incendios.

 

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