El Muro de la Esperanza en Lima revela los sueños pospandemia

Viajar, casarse, estudiar en el extranjero, jugar al fútbol o simplemente visitar a la familia y abrazarla son algunos de los anhelos más comunes de la gente.
jueves, 29 de octubre de 2020 · 00:04

EFE /  Lima

La Covid-19 no sólo se ha llevado miles de vidas a su paso, también ha dejado multitud de planes rotos, sueños incumplidos y deseos truncados que se han comenzado a plasmar en Perú en “El Muro de la Esperanza”, una pared colmada con todo lo que los habitantes de Lima anhelan hacer cuando acabe la pandemia.

Viajar, casarse, estudiar en el extranjero, jugar al fútbol o simplemente visitar a la familia y abrazarla son algunos de los anhelos más comunes que se han visto frustrados por la irrupción del coronavirus, que tiene a Perú como uno de los epicentros de la pandemia con casi 900 mil casos confirmados y más de 34.000 muertos.

“Cuando todo esto termine, yo quiero...”, es la frase que abre esta pizarra negra de más de 20 metros cuadrados para que la gente que pase por delante la complete, le ponga color con tizas donde escriben lo que más esperan hacer una vez que el mundo recupere la normalidad arrebatada por la  Covid-19.

“Yo quiero volver a abrazar sin temor”, dice uno los mensajes anónimos situados en uno de los dos murales habilitados hasta ahora en el distrito limeño de Miraflores, uno de los más transitados de la capital peruana.

“Yo quiero regresar al colegio”, se lee en otro rincón por parte aparentemente de uno de los millones de escolares peruanos que no han vuelto a las aulas desde diciembre, cuando terminó el curso lectivo de 2019.

Niños en patineta junto al Muro de Esperanza. 
Foto:EFE

“Yo quiero jugar libremente con mis nietos”, dejó grabado otra persona, probablemente de la tercera edad, que ha vivido el duro, extenso y estricto confinamiento que las autoridades peruanas impusieron a los mayores de 65 años, pues prácticamente dos tercios de los fallecidos por la Covid-19 corresponden a ese rango de edad.

“Yo quiero jugar a fútbol”, manifiesta otro autor anónimo de este muro, que lleva casi ocho meses sin poder juntarse con sus amigos para practicar deporte, mientras que por otro lado del mural hay quien quiere “ir al estadio”, pues el fútbol profesional, que reanudó su marcha, se sigue jugando sin público.

“Yo quiero ir a España a estudiar”, anhela otra persona que todavía ve cómo siguen suspendidos los vuelos comerciales con buena parte del mundo, entre ellos todas las conexiones aéreas con Europa.

La idea de este “muro de la esperanza” parte del colectivo Suyai, que se inspiró en la propuesta de la artista estadounidense de origen taiwanés Candy Chang, que en 2013 puso por primera vez un muro similar para que la gente completase de manera anónima la frase “Antes de que yo muera, quiero...”.

“Decidimos adaptar la idea de Candy al entorno pandémico para elevar el ánimo colectivo”, comenta Alejandro Delgado, del colectivo Suyai.

Una madre observa el muro mientras pasea con su hija. 
Foto:EFE

Contagiar esperanza

“Es un buen momento para cambiar la mentalidad y refrescar la mente, porque pensamos firmemente que la esperanza es igual de contagiosa que el virus”, añade.

Delgado anima a que muros como estos se instalen en todo el mundo para así poder “contagiar” de esperanza a más personas que se encuentren invadidas por la incertidumbre e incluso el miedo por el virus.

Son miles los mensajes que han colmado este mural y que también han llegado al colectivo Suyai, que también los han plasmado en camisetas. Las dos grandes pizarras habilitadas hasta ahora apenas tienen espacio ya para más mensajes, pues todos tienen algo de lo que de momento les aparta la pandemia.

También se maravilló de la iniciativa Natalia Bruno, que la consideró “un gran ejemplo, digno de imitar en otros barrios y ciudades, porque es algo positivo que nos lleva a reflexionar”, según manifestó a Efe.

Un grupo  de niños juega junto al Muro de la Esperanza. 
Foto:EFE

Por su parte, Verónica, otra viandante que pasaba frente al tablón, se sintió identificada con muchos mensajes como “casarse, compartir con la familia, y poder salir y respirar tranquilos sin usar la mascarilla”.

No faltó espacio para la picaresca, como quien desea “pegar en la radio y ganar mi primer millón”, igual que la popular canción de la banda Bacilos. La fuerza de estos deseos cobra mayor intensidad a medida que se percibe la luz al final del túnel de esta oscura primera ola que ha dejado a Perú como el país con la tasa de mortalidad  más alta del mundo, al registrar 105 fallecidos por  100 mil habitantes.


 

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