El mayor refugio de la bohemia brasileña se cierra por pandemia

En el histórico bar se conocieron Vinicius de Moraes y Tom Jobim, los padres de la bossa nova, y fue el punto de encuentro de artistas, intelectuales y diplomáticos.
miércoles, 25 de noviembre de 2020 · 00:04

EFE/ Río de Janeiro

 Casa Villarino, el bar fundado por inmigrantes españoles en Río de Janeiro hace casi siete décadas y que durante muchos años fue el principal refugio de la bohemia y la intelectualidad brasileña, cerró sus puertas por el desplome del número de clientes provocado por la pandemia.

Pese a que los bares fueron autorizados a reabrir sus puertas en esta ciudad  a mediados de junio, la clientela desapareció, lo que hizo inviable el funcionamiento del histórico lugar en que se conocieron Vinicius de Moraes y Tom Jobim, los padres de la bossa nova, y que en las décadas de los años 50 y  60 fue punto de encuentro de artistas, intelectuales, diplomáticos y políticos.

Una de las paredes en el fondo de este icónico bar, en el que los clientes más famosos estampaban su autógrafo, llegó a reunir poemas inéditos escritos con crayola o bolígrafo por el propio Vinicius y por el chileno Pablo Neruda, una pintura de Di Cavalcanti y las primeras estrofas de  Aquarela do Brasil, una de las canciones más emblemáticas del país y que Ary Barroso compuso en el Villarino.

Pero el famoso punto de encuentro localizado en la esquina de las calles Calógeras con Presidente Wilson, en el  centro de Río, sorprendió a los pocos clientes que le quedaban con un letrero que colgó en su puerta a mediados de noviembre anunciando su cierre hasta nueva orden y la posibilidad de que pueda ser definitivo.

 Vinicius  y Jobim aparecen acompañados de varios artistas en el fondo. 
Foto:Casa Villarino, Facebook

“Es una tontería mantener esto aquí funcionando sin clientes. Cuando uno abre la puerta necesita clientes. Si no los hay, no vamos a sobrevivir. No es un punto final. Pensamos en poder reabrir. ¿Cuándo?, no lo sé. No depende de nosotros”, explicó  la propietaria del bar  Rita Nava, viuda de Antonio Vázquez, el último de los españoles que quedaba como socio del Villarino. 

El bar contaba en sus últimas semanas con nueve empleados para atender algunas veces a tan sólo cinco o seis clientes por día. “El centro de la ciudad dejó de ser un barrio, ya no vive nadie aquí, y con la pandemia las oficinas también cerraron y todo el mundo se fue”, agregó.

Reapertura sujeta a la vacuna

Nava explicó que, si finalmente surge una vacuna contra la Covid, la situación mejora, las oficinas reabren en el centro y el número de clientes permite la viabilidad, el Villarino reabrirá.

El bar inaugurado en 1953 ya fue citado en varios libros y tiene en sus paredes dos placas que lo destacan como patrimonio de Río de Janeiro y una de las cunas de la bossa nova.

El Villarino congregó a la intelectualidad brasileña en los llamados “años dorados”, una época conocida así debido al espíritu optimista que Brasil vivió concluida la Segunda Guerra Mundial con los recursos generados por la industrialización del país, el progreso conseguido por el presidente Juscelino Kubitschek, el nacimiento de la bossa nova, de otros movimientos culturales y hasta las primeras conquistas mundiales en fútbol.

Interior de Casa Villarino, un histórico bar en Río de Janeiro. 
Foto:EFE

Kubitschek fue otro de los clientes famosos del bar hasta el punto que varias escenas de una serie de televisión sobre su vida fueron filmadas en el Villarino.

Entre los famosos más asiduos destacan las cantantes Dolores Durán y Elizeth Cardoso, la escritora Lygia Clark, los pintores Antonio Bandeira y Di Cavalcanti, los compositores Ary Barroso y Antonio Maria, y los cronistas Sergio Porto y Haroldo Barbosa.

Pese a que el ritmo musical que más le ha dado fama a Brasil nació en bares de Copacabana y apartamentos de Ipanema, el Villarino es considerada una de las cunas de la bossa nova por haber sido el lugar en que Vinicius de Moraes conoció a Tom Jobim en 1956. En la mesa del fondo en que Vinicius solía sentarse a beber whisky, el poeta  pidió al pianista y compositor que creara las canciones con las que convirtió su obra de teatro  Orfeu da Conceiçao en un musical y dio inicio a una de las asociaciones artísticas más fructíferas en la historia de Brasil.

Un aviso para recordar el paso de Vinicius y Tom Jobim. 
Foto:EFE

Casa Villarino fue fundada en 1953 por cuatro inmigrantes gallegos, Luis Villarino Pérez, José Ferreira Moure, Francisco Sobrado Villarino y Manoel Vázquez Ferreiro, y funcionaba inicialmente en las noches como delicatesen en su parte frontal y como bar en los fondos. En el fondo destaca una fotografía que cubre toda una pared en la que Vinicius y Jobim aparecen acompañados de varios artistas.


 

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