Pierre Cardin, un diseñador visionario y muy polifacético

El diseñador, cuyos trajes sin cuello inspiraron los que usaron los Beatles, fue un hombre de la cultura y un mecenas comprometido con el teatro, la danza y la música.
miércoles, 30 de diciembre de 2020 · 00:04

AFP/  París

“Lo inventé todo”, le gustaba decir al diseñador Pierre Cardin, quien falleció ayer  a los 98 años, y que deja un legado como pionero del prêt-à-porter, del estilo futurista y de la diversificación mundial de su marca.

Su despacho, situado al lado del Palacio del Elíseo, donde colgaban fotos que lo mostraban junto a Fidel Castro o Louis Aragon, al igual que viejos artículos de prensa y diversos objetos, es un testimonio de la excepcional trayectoria de este histórico personaje de la moda francesa.

Era hijo de inmigrantes italianos, nunca quiso jubilarse y logró llevar la alta costura a las calles con el lanzamiento de una línea de prêt-à-porter desde 1959.

Antes que muchos otros, abrió un “rincón” en una gran tienda e hizo desfilar a los hombres. Adoptó a gran escala un sistema de licencias que le aseguraba una distribución en todo el mundo, poniendo su nombre en productos tan diversos como corbatas, cigarrillos, perfumes o agua mineral. Fue pionero en Asia desde muy temprano, donde gozó de gran notoriedad: fue a Japón en 1957, luego organizó desfiles desde 1979 en China, cuando el país estaba en plena reconstrucción.

El diseñador, cuyos trajes sin cuello inspiraron los que usaron los Beatles, fue también un hombre de la cultura y un mecenas comprometido con el teatro, la danza y la música, a través del Espace Cardin en París y el festival de arte lírico y el teatro Lacoste, en el Lubéron (sur de Francia). Polifacético, se embarcó también en la creación de muebles, así como en la industria hotelera y la restauración, con la cadena Maxim’s.

 

Cardin en su estudio de moda en París en1979. 
Foto:AFP


Embajador honorario de la Unesco, fue también el primer modisto académico.

A finales de noviembre de 2016, en la gran sala de reuniones de la Academia de Bellas Artes presentó a los 94 años uno de los desfiles interminables a los que estaba acostumbrado, con motivo de sus 70 años. 

 

Nacido el 2 de julio de 1922 cerca de Venecia, Pierre Cardin se fue de Italia a Francia a la edad de dos años con sus padres, que huían del fascismo. Tras debutar con un sastre en Saint-Etienne y trabajar como contable para la Cruz Roja en Vichy durante la guerra, aterrizó en París en 1945. 

El diseñador en 2011 tras  un desfile en China. 
Foto:AFP

Después de trabajar con Paquin y Schiaparelli, se unió a Christian Dior, con quien participó en la revolución del  New Look, antes de lanzar su propia firma de moda.

Creador de la estética futurista, a la manera de André Courrèges y Paco Rabanne, Pierre Cardin alcanzó el éxito desde el principio con sus vestidos de burbujas. Jugó con materiales innovadores, colores y formas geométricas, diseñó vestidos inspirados en el  op art, vestidos moldeados, pantalones elipse, abrigos coloridos y trapezoidales, y trajes de hombre de cuello Mao. Fascinado por la conquista del espacio, se inspiró en él para crear trajes unisex  cosmocorps  en jersey.


El sistema de licencias, contratos que encomendaban la fabricación de productos a una tercera empresa a cambio de regalías por el uso del nombre, le significó una fortuna.

Esta diversificación extrema tuvo el efecto de popularizar su nombre pero también de devaluar la marca y cultivó el desprecio de algunos de sus pares.

El diseñador posa en una tienda en París en abril de 2016. 
Foto:AFP

Tanto es así que hoy, aparte de Jean-Paul Gaultier, que trabajó en Cardin al comienzo de su carrera, ninguna figura de la moda menciona su contribución, que en todo caso es esencial. De hecho, recibió, por ejemplo, tres  Dés d’or   (Dedal de oro), distinciones de la moda francesa otorgadas hasta la década de los años 90.

Pierre Cardin fue hasta el final un gran trabajador que controló su negocio al 100%, el único de su generación que se mantuvo independiente. En 2011, anunció que quería vender este imperio por 1.000  millones de euros, pero no encontró comprador. 

En 2019, el Brooklyn Museum de Nueva York le dedicó su primera gran retrospectiva en 30 años, una forma de contribuir a la revalorización de la imagen del creador.

Cardin con máscara en un homenaje en septiembre 2020. 
Foto:AFP

Este empresario no era ajeno a la controversia. Sus múltiples trabajos de restauración en Lacoste llevan varios años suscitando polémicas entre los habitantes. 

Lo mismo ocurrió en 2012 con su faraónico proyecto del Palais Lumière en Venecia, que nunca vio la luz. El modisto no tuvo hijos. “Yo era atractivo, de buena figura y bastante guapo (...) Tuve mucho éxito con los hombres, con las mujeres”, contaba Pierre Cardin.
 

 

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