De Río a Nueva Orleans, el Carnaval hace mover el esqueleto en América

La tradición nació en Europa, pero fue en el continente americano donde a las máscaras y la alegría venecianas se sumaron el ingenio indígena, el sabor afro y el colorido y movimiento de la gente.
martes, 18 de febrero de 2020 · 00:04

EFE / Redacción internacional

 Desde Nueva Orleans hasta Montevideo y con parada especial en Río de Janeiro, América se “prende” con el Carnaval en los que el desenfreno, el colorido y la lujuria campean justo antes de la reflexión cuaresmal.

Si bien la tradición de los carnavales nació en Europa, fue en América donde adquirió un sello único. A las máscaras y la alegría venecianas se le sumaron el ingenio indígena y el sabor afro, haciendo de la fiesta algo  nuevo, más vistoso, más grande.

Río de Janeiro reunió todos esos ingredientes y desde los tiempos de la dominación portuguesa desarrolló en sus calles una festividad que se vino a “organizar” en 1932, año en el que se dio inicio a un campeonato de escuelas de samba.

Foto:EFE

Durante todo el año, las escuelas, en medio de un total secretismo, preparan sus “blocos”, sus alegorías y sus pasos para engañar no solo al público sino a los jueces. Entre el 21 y el 26 de febrero desfilarán trece escuelas del Grupo Especial y catorce del Grupo de Acceso. Primera y segunda división, como en el fútbol, la otra  pasión brasileña.

Pero no todo el carnaval en Brasil es Río. Desde hace algunos años se han comenzado a ver más festividades como la de Sao Paulo, pero la de Bahía tiene un sabor especial. En cada esquina de Salvador retumba el forró y miles de personas se apuestan en las calles a gozar de sus artistas.

Barranquilla

Es el llanto de los barranquilleros se observa  al enterrar a “Joselito Carnaval” en el último día de unas fiestas con el “Entierro de la sardina”.

El Carnaval de Barranquilla (Colombia), Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad de la Unesco, es el evento marcado en el calendario de festividades, por todo el colorido y el folclore desparramado en las calles de esta ciudad caribeña. Transcurre en febrero, pero la “Arenosa”, como también se le dice a Barranquilla, lo vive desde enero con la Lectura del Bando, evento en el que la recién nombrada reina del carnaval decreta el “desborde de alegría”.

El penúltimo viernes antes del sábado de carnaval se lleva a cabo la Guacherna, un desfile nocturno con comparsas y tamboras que se constituye en el mejor preámbulo a la gran fiesta, que tiene en el desfile de la Batalla de Flores su máxima expresión, y que terminará este año el 25 de febrero, cuando ya haya que “inhumar” a Joselito.

Foto:EFE

Montevideo, Oruro

El estribillo de "Adiós Juventud", esta muy famosa canción de Jaime Roos, describe lo que se siente, no sólo en las calles de Montevideo sino en las de todo Uruguay, en un carnaval con un sonido muy propio: el de las murgas. El otro sello del carnaval uruguayo,  es el candombe, un ritmo que, traído por los esclavos africanos  en el siglo XVIII, se hizo un lugar en Uruguay.


Pases y compases, alegres batallas entre el bien el mal, entre diablos y ángeles, amenizan el ambiente en las calles de Oruro en una festividad que mezcla el sincretismo del mundo indígena andino con la tradición católica europea.

De ronda en ronda, figuras demoníacas y celestiales se mueven en una armonía casi perfecta en rituales plenos de ornamento, en los que se rinde tributo a la deidad-diablo Wari, el “Guardián de la Mina”.

El  “Martes Gordo” es el evento principal del  carnaval de Nueva Orleans, que se llevará a cabo el 25 de febrero, día en el que desfilarán cientos de coloridas y gigantes carrozas adornadas con un estilo afrancesado, como  homenaje a la huella que la colonización francesa dejó en la ciuda. Al jazz que se respira en las calles se suman  otras expresiones musicales como el fandango, el  “big bands” que invita a zapatear y bailar en medio de las calles.
 

Foto:EFE

 

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