Kirk Douglas, el retoño de un ropavejero que fue una estrella

A los 13 años de edad recitó un poema en el parque y los aplausos hicieron que se decida por ser actor. El actor jamás ganó un Óscar, pese a tres nominaciones.
viernes, 07 de febrero de 2020 · 00:04

EFE / Madrid

“Mi primera mujer, Diana, me dijo una vez: ‘Sigues trabajando como si intentaras ser una estrella, pero ya eres una estrella’”. Con esta frase el actor Kirk Douglas definió  su vida, la del hijo del trapero (ropavejero) que alcanzó la  fama    que nunca esperó sin olvidarse de sus orígenes.

Issur Danielovich Demsky, el verdadero nombre de Douglas, nació en Amsterdam, una pequeña ciudad en el norte del estado de Nueva York, único chico de los siete hijos de una pareja de judíos bielorrusos, Herschel Danielovitch y Bryna Sanglel. Murió a los 103 años el miércoles.

Escena  de Espartaco con Douglas como actor principal.  
Foto:Archivo Internet

Emigrantes pobres que llegaron a Estados Unidos (EEUU) escapando de los ataques contra los judíos en su país de origen pero se encontraron con que en Amsterdam también había obstáculos en ciertos trabajos para los judíos, por lo que Herschel tuvo que empezar a buscarse la vida recogiendo trastos y muebles viejos por las calles.

“Pasábamos hambre”, recordaría años después Kirk, ya una estrella, pero que nunca olvidó una dura infancia en la que vendía tentempiés a trabajadores de las fábricas para poder comprar pan y leche a su familia.

A los 13 años recitó un poema en un parque y el aplauso de la gente que le escuchaba le hizo decidirse a ser actor. “Después de la actuación, (mi padre) me dio un helado. Nunca lo olvidaré”, recordaba Douglas con motivo de su 95 cumpleaños en una entrevista con “The Hollywood Reporter”.

Michael Douglas habla con su padre, en noviembre 2018. 
Foto:AFP

Trabajó como repartidor de periódicos para pagarse los estudios y pudo entrar en la Universidad de St Lawrence gracias a un préstamo que pagaba con pequeños empleos como jardinero o conserje. Gracias a su talento consiguió entrar en la American Academy of Dramatics Arts, donde estudió junto a Betty Joan Perske. Una amistad que fue muy importante en su vida ya que fue ella la que le recomendó para un papel en Hollywood cuando Douglas regresó de la Segunda Guerra Mundial, tras combatir dos años y ser dado de baja por heridas de guerra.

Su participación en “The strange love of Martha Ivers” (1946) fue el inicio de una carrera cinematográfica que se prolongaría durante más de 60 años y que le convertiría en una gran estrella junto a nombres como Robert Mitchum, Marlon Brando, Montgomery Clift, Gregory Peck o  Burt Lancaster.

Un estatus que sin embargo no le hizo olvidarse de la pobreza de la que venía. ”Siempre les he dicho a mis hijos que ellos no han tenido la ventaja de haber nacido en la miserable pobreza”, afirmó en diversas ocasiones Douglas.

Dolor y flores en el paseo de la Fama en Hollywood. 
Foto:AFP

“Me llamo Kirk Douglas. Puede que me conozcas. Si no..googleame. Fui una estrella del cine y soy el padre de Michael Douglas, el suegro de Catherine Zeta-Jones y el abuelo de dos niños. Hoy celebro mi 90 cumpleaños (...). Sobreviví a la Segunda Guerra Mundial, a un accidente de helicóptero, a un derrame cerebral y a dos rodillas nuevas".

Con motivo de ese “milagroso” cumpleaños, como el actor lo denominó, quiso lanzar un mensaje a los jóvenes americano: “El mundo es un caos y lo vais a heredar (...) Estados Unidos es un país donde todo el mundo, sin importar la raza, credo o edad, tiene una oportunidad. Yo tuve esa oportunidad”.

Douglas fue sin duda uno de los mayores iconos de Hollywood, pero la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas le dio la espalda hasta en tres ocasiones en las que fue candidato como mejor actor al Óscar, premio que finalmente recibió a título honorífico en 1996.

Su primera nominación le llegó con la historia de boxeo "Champion" (1949). La segunda tentativa fue gracias a  “The Bad and the Beautiful” (1952. “Lust for Life” (1956), dando vida al pintor Vincent Van Gogh, tal vez le brindó la más clara ocasión de alzarse con la figura dorada.

A pesar de esos reveses, Douglas, con 79 años, recogió orgulloso el Óscar honorífico, pese a sufrir una trombosis reciente.

El mítico Espartaco

  • Testimonio En su libro ¡Soy Espartaco! de  2012, Douglas narraba las dificultades que tuvo que sortear durante el rodaje la película. El senador Joseph McCarthy atemorizaba a los cineastas incluidos en su lista negra de comunistas. “Yo  hice Espartaco con el guionista Dalton Trumbo que tuvo que esconderse”, explicó.  
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