La historia de un joven chino que se curó, pero vivió días de terror

Se contagió en un tren repleto cuando regresaba a casa en Jingzhou, fue tratado con sueros intravenosos y antivirales. En el hospital no podía ni bañarse.
jueves, 12 de marzo de 2020 · 00:04

AFP / Pekín

Desde que tuvo fiebre por primera vez hasta su angustiante paso por un precario hospital, Xiao Yao, un chino de 27 años que se vio infectado por el nuevo coronavirus y se curó  totalmente, vivió tres semanas de terror.

¿Cuándo y dónde contrajo la enfermedad Covid-19? El joven de 27 años dice que no tiene la menor idea. Pero sospecha que fue en el viaje en tren que realizó a finales de enero, en un vagón repleto, cuando regresaba a su casa en Jingzhou para pasar las fiestas de Año Nuevo.

En esta pequeña ciudad de la región de Hubei (centro), la provincia en el epicentro de la epidemia de coronavirus, pasó la víspera de año nuevo con la familia de un amigo. “De repente, fue como si mi cuerpo ardiera. Comencé a asustarme”, explica.

El coronavirus ya ocupaba la primera página de los periódicos. Y sus allegados que viven en Wuhan, le contaban historias terribles sobre la gente enferma.

“Pero no quería ir al hospital. Pensé que era el mejor lugar para atrapar el virus si aún no lo tenía”, dice Xiao Yao.  Su primer reflejo fue  alejarse del hijo de su amigo para no contagiarlo.

El joven quiso volver con sus padres a la ciudad vecina. Pero ya no era  posible porque muchas partes de Hubei habían  sido puestas en cuarentena y la carretera que conduce a la casa familiar está bloqueada.

Xiao Yao decidió dormir en un hotel. Pasó casi una semana en el establecimiento. Sus únicas comidas fueron fideos instantáneos debido a la falta de comercios y restaurantes abiertos en los alrededores. El joven toma medicamentos para la fiebre y consulta a un médico en línea que le dice que puede sufrir una infección respiratoria. 

Trabajadores con protección en aeropuerto de Beijing. 
Foto:AFP 

“Estaba realmente asustado. Pensé en llamar a la policía para que las autoridades locales vinieran a ayudarme”, explica Xiao Yao. Dice que finalmente descartó la idea porque no estaba absolutamente seguro de haberse contagiado.

Una noche, el joven piensa que tuvo alucinaciones al ver algo volando en el techo de su habitación. A la mañana siguiente se da cuenta de que era un murciélago, un animal que los científicos creen que puede ser el origen de la transmisión del virus.

Finalmente, las autoridades cerraron el hotel. Xiao Yao tenía mucha tos y regresó a casa de su amigo, que estaba con fiebre. Juntos decidieron ir a un hospital improvisado instalado en una fábrica. Fueron  tratados con sueros intravenosos, medicamentos antivirales y medicina tradicional china.

El 4 de febrero, el diagnóstico confirmó que Xiao Yao estaba contaminado por el virus.

Las condiciones en el hospital era espartanas pero el joven aguantó. “No pude ducharme durante más de 20 días. Ni siquiera teníamos toallas”, explica. “La comida olía a desinfectante y me daba ganas de vomitar”, recuerda.

Xiao Yao se convirtió también en el centro de los rumores en el pueblo de su amigo. “La gente decía que me había transformado, que me habían incinerado o que mi amigo me había invitado para que infectara a la población local”, explica. “Psicológicamente estaba muy mal. Porque por mi culpa, mi amigo también estaba enfermo y su familia fue puesta en cuarentena”, agrega.

Finalmente pudo salir del hospital el 19 de febrero, después de una prueba negativa que demostró que se había curado. Fue trasladado por las autoridades a un centro de cuarentena.

Al igual que otros pacientes, quiere donar plasma sanguíneo que, dentro de un tratamiento experimental, será inyectado en enfermos con el fin de reducir su carga viral. El joven también planea abandonar su empleo en un medio de comunicación en Chengdu (suroeste) y regresar a su provincia para estar más cerca de su familia.

China reportó que 59.897 pacientes han sido dados de alta desde que comenzó la epidemia, según datos oficiales.
 

  Cancelan en EEUU la feria del videojuego más grande

EFE / La Paz

 La feria E3, clave para la industria del videojuego y la más importante de todo el mundo, no celebrará su edición de 2020 por la alarma global ante el coronavirus, que ha obligado a anular este evento que iba a celebrarse en junio en Los Ángeles, Estados Unidos (EEUU).

“Después de una consulta cuidadosa con nuestras compañías sobre la salud y seguridad de todos en la industria, hemos tomado la difícil decisión de cancelar la E3 2020”, indicó la organización en un comunicado.

Una anterior edición de la Feria E3 de videojuegos.  
Foto:Internet

Si bien el anuncio deja claro que el evento se cancela y no se aplaza como en el caso de otras citas, el equipo de la E3 explicó que está analizando opciones para organizar presentaciones o anuncios de la industria a mitad de este año.

Este es uno de los eventos afectados por el Covid-19 más lejanos, pues hasta el momento la mayoría de ferias y festivales cancelados iban a celebrarse en primavera y no en pleno verano, como la E3. “Siguiendo las crecientes y abrumadoras preocupaciones por el COVID-19, sentimos que esta era la mejor forma de proceder durante esta situación global sin precedentes”, justificaron los organizadores.

Las tecnológicas fueron las primeras en modificar sus agendas por el temor al virus, cuando se canceló el Mobile World Congress de Barcelona el pasado febrero.

También se  confirmó que el festival de música Coachella, uno de los más importantes del mundo, no celebrará su próxima edición en abril. Otros eventos musicales, deportivos se cancelaron en el mundo.

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