Cómo identificar las fake news en tiempos de coronavirus

Según una publicación del proyecto Desconfío, se identificaron al menos nueve temas recurrentes para desinformar en este tiempo de pandemia.
jueves, 14 de mayo de 2020 · 17:11

Página Siete Digital / La Paz

El problema de las “fake news” (noticias falsas) se hace presente con mayor intensidad en tiempos de crisis como lo es ahora la pandemia del coronavirus. Adrián Pino, director del Proyecto Desconfío y experto en este tema recomienda responder a tres preguntas básicas para cerciorarse si una información es real o no.

Según una publicación del proyecto Desconfío, se identificaron al menos nueve temas recurrentes para desinformar en este tiempo de pandemia, que tienen que ver con: los orígenes y propagación del coronavirus; los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad; las estadísticas falsas o engañosas; el impactos en la sociedad y el medio ambiente; el impacto económico; la politización; la desacreditación a periodistas y a medios creíbles; el contenido fraudulento para robar datos y la desinformación relacionada con las celebridades.

Las personas que tienen el objetivo de desinformar apelan a las creencias de las personas, los prejuicios, la polarización y las políticas de identidad, y a la necesidad interna de los individuos, entre otros.

"La experiencia cuenta que una noticia falsa viaja siete veces más rápido que una noticias real en general, cuando hay un poder de viralización y una campaña orquestada por algún centro de poder para instalar una información falsa. El poder de multiplicación que tiene es muy alto, porque no solo estamos frente a un usuario particular que tiene ganas de hacer daño, sino detrás de organizaciones que tienen mucho poder y que invierten muchos recursos y dinero para tratar de generar algún daño a alguna figura política, a algún candidato, a alguna situación en particular de un país”, señala Pino.

El experto recomienda a la población responder a las siguientes preguntas que son básicas para tener certeza de que una información es real: ¿Sabemos de dónde provino la información?, ¿Hay algún periodista que firma el contenido? ¿La imagen corresponde con el hecho?

Para responder a esta última pregunta, el experto recomienda verificar el origen de la imagen, con una acción sencilla: hacer clic derecho con el mouse sobre la imagen y seleccionar “Buscar imagen en Google”, verificar la fecha del contenido y analizar si corresponde con lo que se dice.

“Las estrategias más frecuentes de desinformación tienen que ver con mostrar un contenido real fuera de contexto o modificando el tiempo del episodio, para mostrar algo como actual algo que paso hace años atrás”, advierte el director del proyecto Desconfío.

WhatsApp y los que más proclives a la desinformación

El experto señala que un estudio realizado en Estados Unidos señala que los más proclives a creer y compartir la desinformación son los adultos mayores, en general, y que este problema no tiene nada que ver con el nivel educativo ni el acceso a las tecnologías. Sino con un nivel de credulidad y de confianza a la información que reciben.

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Pino advierte también que WhatsApp es uno de los medios por donde circula mayor desinformación. Esto debido a la facilidad con que se puede compartir un mensaje. Por lo mismo la empresa de mensajería instantánea limitó la cantidad de reenvíos de mensajes compartidos en cadenas, al punto que un mensaje no puede ser reenviado a más de cinco usuarios.

Esta medida da tiempo a los verificadores que trabajan en el fact checking (verificación de hechos) de comprobar la información y contrarrestarla en caso de que sea falsa.

¿Es una buena solución combatir la desinformación penalizándola?

El 7 de mayo, la presidenta Jeanine Añez promulgó el Decreto Supremo (DS) 4231 que modifica dos parágrafos de los decretos 4119 y 4200 y con el actual cambio sanciona penalmente la difusión de la información “escrita, impresa y/o artística” que genere “incertidumbre en la población”, esta norma ha desatado controversia y rechazo por parte de asociaciones de periodistas que consideran que es una restricción a la libertad de expresión.

El director del proyecto Desconfío, considera que “cualquier regulación que provenga del Estado para poner un límite a la libertad de expresión nunca es bienvenida en ninguna parte del mundo”. El experto señala que existen alternativas mejores para combatir la desinformación sin afectar este derecho.

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Afirma que según una publicación de Reuters que se hizo en abril, la población tiende a buscar más información en los medios de comunicación que en las redes sociales, precisamente por este problema de la desinformación, y que eso es lo más recomendable en una sociedad que busquen información confiable en los medios.

En su criterio las autoridades deberían trabajar más en alianza con los medios y las plataformas de redes sociales. Señaló que tanto Facebook como Twitter trabajan paulatinamente para ponerle freno a la desinformación y que una muestra clara de esto es que el 75% de las noticias falsas en Facebook fueron identificadas y eliminadas y que Twitter a despublicado la mitad  de las “Fake news”.

El proyecto Desconfío también diseño un Chatbot para ayudar a verificar si una información es real o no. La herramienta se encuentra disponible al público en general en el siguiente link: http://m.me/594527367555204?ref=inicio

“Se ponen barreras para que la desinformación no genere daños en la población, para que no se ponga en riesgo la salud de las personas”, recalcó Pino.

 

 

 


   

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