Artesanos bordan, tallan y pintan para paliar la pandemia

En Ayata, La Paz, una familia elabora mascarillas de bayeta de la tierra, que bordan con figuras alusivas a las familias, el trabajo en el campo, llamas y otros.
jueves, 2 de julio de 2020 · 00:04

EFE/ Bogotá

 Las hábiles manos de los artesanos que en remotos lugares de América Latina bordan, pintan o tallan obras que son muestra de su inmensa diversidad cultural, hoy reinventan su quehacer para sobrevivir a un letal enemigo invisible que llegó de tierras lejanas y amenaza con poner en peligro sus ancestrales oficios: el coronavirus.

La pandemia, que en esta parte del mundo comenzó el  26 de febrero con la confirmación del primer caso de Covid-19 en Brasil, obligó a cerrar las fronteras. Los aviones quedaron en tierra, los cruceros sin un puerto al cual llegar, los autobuses vacíos y los turistas ávidos de conocer nuevos lugares terminaron, resignados, con las maletas hechas pero guardadas para otra ocasión.

Todo se detuvo menos la necesidad de cada quien, incluidos los artesanos, de conseguir lo básico para vivir y de utilizar, en su caso, herramientas que antes les eran ajenas, como la tecnología, para llegar a un público ahora esquivo por cuenta del virus, pero que desde el distanciamiento social todavía quiere comprar.

Así lo entendió la chilena Magdalena Navarrete, quien en la sureña Panguipulli, en la región de Los Ríos, puso en marcha su telar mapuche para elaborar ponchos y capas con lana de las ovejas que ella misma cría y esquila.

Este año, con la llegada del frío propio del invierno austral, Navarrete tuvo que recogerse en su vivienda y usar aplicaciones de mensajería instantánea y videollamadas para conectarse con otras artesanas que, como ella, echaron de menos cuando se reunían antes de la pandemia. 

En total, 70 chilenas vencieron las dificultades que les impuso no solo el virus sino el tener entre sí casi 1.000 kilómetros de distancia que separan a las que viven en la región de Valparaíso (centro) con aquellas que habitan en Los Ríos (sur). Todas, con esmero, confeccionaron 1.200 ponchos y chalecos de lana que serán comercializados por una marca de retail.

En Latinoamérica la pandemia se encontró también con los retablos de Ayacucho, una de las expresiones artísticas más famosas de esa región de Perú y declarados Patrimonio Cultural por representar en coloridas cajas de madera fiestas y bailes con figuras  moldeadas con harina. 

Orgullosos de su arte, los hermanos Luis y Reynaldo Quispe Flores fueron más allá de la tradición y crearon una colección dedicada al coronavirus. 

En su taller, “El Rey Retablos”, uno de los más reconocidos de Huamanga, estos hermanos presentan ahora escenas como la de un enfermo postrado en una cama de hospital al que resguarda un grupo de médicos con trajes de bioseguridad y, más arriba, Jesucristo junto a  ángeles.

Tan pronto los Quispe publicaron las imágenes de los nuevos retablos en redes sociales “empezaron a llegar pedidos de Lima y hasta del extranjero”, que no pueden enviar todavía porque los vuelos están cancelados.

Ana Alicia Layme y su familia  en Bolivia, ante la exigencia del uso de los barbijos, en la provincia de Ayata, ubicada a unos 145 kilómetros de La Paz, crearon unos que cuentan el día a día de la comunidad. Las mascarillas están hechas de “bayeta de la tierra”, un tejido del Altiplano a base de lana de oveja que bordan con figuras alusivas a las familias, el trabajo en el campo, la madre que carga en la espalda a su hijo y hasta llamas y cóndores.

A la iniciativa se unieron 500 mujeres de la provincia cuyo arte “se está visibilizando en las artesanías" que fabrican desde cuando eran niñas y aprendieron “a bordar” y a tener “la capacidad de tejer”, indicó Layme.
 

Mujeres elaboran barbijos únicos 

Otras que le han puesto el pecho a la crisis son las Tejedoras de Mampuján, un grupo de mujeres que, a través del tejido de tapices, buscan sanar el dolor que les dejó el conflicto armado en Colombia.

En el  lugar  Juana Ruiz y unas 40 tejedoras más tienen hoy como único ingreso hacer tapabocas que venden a través de las redes sociales. La  materia prima  la obtuvieron de una donación de  la empresa Empatía y el diseñador Hernán Zajar les regaló los sobrantes de las finas telas que usa en sus trajes para trabajar.

 

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

El coronavirus ha causado la peor crisis económica que me ha tocado vivir en casi 40 años de experiencia profesional y algunos expertos anticipan que la recuperación podría tomar un par de años.

La dramática caída de nuestros ingresos ha puesto en riesgo la estabilidad financiera de Página Siete.

Para salir de la crisis necesitamos reinventarnos hacia contenidos digitales y un paso en esa dirección es nuestra nueva aplicación PaginaSietePro, que está disponible en Apple Store y Google Play.

La aplicación contiene información en tiempo real, la versión completa del periódico impreso y próximamente, información y servicios exclusivos que no estarán disponibles en otras plataformas.

Tu suscripción a la aplicación nos permitirá seguir ejerciendo un periodismo de calidad, con la información completa y el análisis y contexto que nos caracteriza.

Medios de comunicación independientes y valientes son imprescindibles para la vida en libertad y democracia. Página Siete lo demostró en varios momentos difíciles que nos tocó vivir durante los últimos años.

Muchas gracias por tu apoyo.

Para suscribirte, descarga la aplicación de Apple Store o Google Play haciendo clic en uno de los siguientes botones:

Apple Store

Google Play

Preguntas Frecuentes


   

Cargando más noticias
Cargar mas noticias