Las motos de lata son el motor de una familia alteña con nueve niños

César, su esposa Rosa y el mayor de sus hijos, José, reinventaron su oficio durante la cuarentena y sobreviven con el dinero de las artesanías. Precisan ayuda para conseguir su material de trabajo.
lunes, 27 de julio de 2020 · 08:27

María O. García / La Paz

“¡Espérenme un segundo!”, solicita César mientras desciende del auto que acaba de dejarlo en su casa. Aún con barbijo, se adivina su sonrisa. Sus ojos también celebran en medio de la impaciencia que vibra detrás de la puerta: “Te ayudo, papi”, le ofrece el mayor de sus hijos, José, cuya creatividad hace que una pequeña motocicleta de lata se convierta en el motor de esperanza para toda la familia: papá, mamá y nueve niños.

Todos ellos viven en la urbe alteña, en una casita que está cobijada por un patio mediano. La tarde discurre al ritmo de una pelota entre sus paredes de adobe mientras que César, dedicado a la habilidosa labor de la artesanía en lata, cuenta, en compañía de su esposa Rosa, cómo tratan de sacar adelante cada uno de sus días. Y a cada uno de sus “hijos”.

“Nuestra situación económica antes de hacer estas motocicletas era crítica. Estábamos sin plata y no teníamos de dónde sacar. Ahora nos estamos solventando gracias a esta iniciativa que tuvo mi hijo José”, relata César, quien deja advertir, aun sin pretenderlo, el orgullo y la gran admiración que siente como padre.

José tiene 17 años y es el mayor de siete hermanos; en tanto que el menor tiene apenas dos. Aunque a diferentes ritmos, todos corretean tras el que es su entretenimiento, un balón que atraviesa el patio de una punta a otra.

“Ellos dos son mis sobrinos”, comenta César señalando a una niña de nueve años y a otro, de siete. “Viven desde hace cinco años conmigo. Son huérfanos de padre y madre y yo me he quedado a su cuidado”, añade.

Antes de la cuarentena, César y su familia —11 personas en total— se sustentaban con los ingresos que les generaba la venta de unos autos de lata a los que él daba vida en un pequeño espacio que tienen habilitado en su casa como taller.

“Aquí yo hacía carritos de lata para Alasitas, Urkupiña… para todo lugar. Pero, lamentablemente, mi trabajo se suspendió hace ya cuatro meses”, explica César, quien, al cabo de un mes de angustias y sin tener ya qué darle a sus niños para comer, se lanzó a apoyar y sacar adelante la genial idea que José acababa de proponer.

Latas que se convierten en motocicletas

Era un día de abril. Y mientras ocho niños inundaban de inocencia y alegría el patio de su casa, José, papá y mamá no paraban de pensar en cómo hacer para seguir nutriendo sus vidas.

El taller estaba lleno de latas de alcohol, a la espera de que unas manos las convirtieran en autos, tal y como venía sucediendo desde hacía ya 13 años. Tenían el material y la destreza, tan sólo faltaba ver qué hacer ahora con ellas.

A José le encantan las motos, cuenta que cada vez que salía a la calle “grave las miraba”. En una de esas se preguntó: ‘¿Por qué no probar a elaborar motocicletas para adornos con todas esas latas que tiene ahí mi papá?’. Corriendo le planteó la idea y éste, sin pensarlo, aceptó.

“He empezado a hacer los diseños tal como son, igualitas, y a sacar los moldes. Mi papá me ha dicho que me ayudaba y así hemos hecho la primera. Una vez pintada y terminada, he ido a venderla a una de las ferias y me la han comprado y así ya hemos ido elaborando más”, explica José, con cierta timidez.

“¡Alegre ha llegado ese día!”, enfatiza César. “Desde entonces hemos seguido haciéndolas y  mejorándolas y ahora hacemos diferentes modelos y tamaños. Vendemos una, dos a la semana y con eso estamos tratando de salir adelante”, añade.

Como un equipo, cada cual ejerce su tarea en la fabricación de las motocicletas. En la fase de preparación, Rosa marca las latas y las corta. Luego, César les da forma y José, quien lleva cinco años ayudando a su papá en este minucioso trabajo de la hojalatería, se encarga de soldar las partes y pintarlas. El resultado son unos adornos a los que no les faltan el más mínimo detalle.

“Todo es artesanal, hasta las llantas que entre mi hijo y yo elaboramos. No podemos decir cómo las hacemos porque es un secreto y no lo sabe nadie más que nosotros”, comenta César con una voz que delata una sutil alegría.

A la vez que cuentan su historia, José concluye con los últimos retoques de pintura una Harley que saldrán a vender estos días en una de las tumultuosas ferias de El Alto. Mientras tanto, una Ninja a medio construir espera servirse de la solidaridad de la población para poder seguir alimentando de esperanza a esta familia.

Requieren de ayuda para seguir trabajando

Le dedican tiempo, esfuerzo e imaginación, pero aun así es complicado. Lo que ganan no alcanza para todos los gastos que tienen, que son básicamente alimentos, crédito para que los niños puedan estar al día con las tareas que sus profesores les mandan a través de WhatsApp y material para fabricar las que se han convertido en el principal motor de esta humilde familia.

“Solicitamos a las personas que lo deseen que nos ayuden con el material para seguir saliendo adelante con nuestros pequeños. Nosotros hacemos las motocicletas con lata de alcohol, alambre, estaño, cuerina que empleamos para los asientos, ácido muriático que utilizamos para soldar y pintura sintética”, explica César, quien pese a tener varios pedidos no puede cumplir de momento con ellos porque no dispone del material necesario.

“Gracias al periodista Hialmar Sánchez, que ha venido a visitarnos y ha mostrado nuestro trabajo, tenemos varios pedidos que debemos entregar en un mes”, señala este maestro en demostrar que cuando alguien necesita ayuda la respuesta es colaborar y compartir.

Mientras el frío sol de invierno se va despidiendo de a poco, esta familia termina de acomodar la cocina que horas antes César acababa de recoger. Aunque le faltan “algunas cositas”, sus fogones representan una nueva oportunidad para seguir alimentando sus días con la ilusión de quienes nunca perdieron la fe.

“La que teníamos estaba deteriorada y cocinábamos a leña, pero no teníamos recursos para comprar una nueva. Esta ha sido una donación y poco a poco la voy a ir arreglando y comprándole algunas cositas que le faltan. Pero para eso primero necesitamos seguir haciendo y vendiendo nuestras motos”, concluye César, entre las múltiples miradas de aquellos que abandonaron la pelota para ayudar en el nuevo quehacer.

Formas de colaborar:

Pedidos. Aquellas personas que quieran tener en casa una de estas motocicletas pueden contactarse con César al teléfono 69955125 (sólo llamadas). Ellos hacen el modelo que el cliente les pida y en el tamaño que desee.

Necesidades. La familia de César precisa de víveres (mantas, ropa y otros), así como de material para seguir elaborando sus artesanías. Para las motos emplean latas de alcohol, alambre, estaño, cuerina, ácido muriático y pintura sintética.

Colaboración. Quienes quieran apoyarlos económicamente pueden hacerlo a la cuenta del Banco Unión 10000033325875, a nombre de Rosa Quispe Andrade. Los que deseen colaborar con víveres y materiales pónganse en contacto con César a través del 69955125.

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

El coronavirus ha causado la peor crisis económica que me ha tocado vivir en casi 40 años de experiencia profesional y algunos expertos anticipan que la recuperación podría tomar un par de años.

La dramática caída de nuestros ingresos ha puesto en riesgo la estabilidad financiera de Página Siete.

Para salir de la crisis necesitamos reinventarnos hacia contenidos digitales y un paso en esa dirección es nuestra nueva aplicación PaginaSietePro, que está disponible en Apple Store y Google Play.

La aplicación contiene información en tiempo real, la versión completa del periódico impreso y próximamente, información y servicios exclusivos que no estarán disponibles en otras plataformas.

Tu suscripción a la aplicación nos permitirá seguir ejerciendo un periodismo de calidad, con la información completa y el análisis y contexto que nos caracteriza.

Medios de comunicación independientes y valientes son imprescindibles para la vida en libertad y democracia. Página Siete lo demostró en varios momentos difíciles que nos tocó vivir durante los últimos años.

Muchas gracias por tu apoyo.

Para suscribirte, descarga la aplicación de Apple Store o Google Play haciendo clic en uno de los siguientes botones:

Apple Store

Google Play

Preguntas Frecuentes


   

33

Otras Noticias

Cargando más noticias
Cargar mas noticias