Saltamontes en la dieta para elevar las proteínas en Israel

martes, 4 de agosto de 2020 · 00:04

AFP/ Altos del Golán

Una empresa israelí aspira a ser la primera en comercializar saltamontes a gran escala y convertirlos en un alimento sostenible en Tierra Santa y más allá. En cuanto a si estos insectos ricos en proteínas son o no kosher, la respuesta no es sencilla. 

En un cobertizo que en el pasado sirvió de gallinero, miles de saltamontes revolotean en jaulas pequeñas y apiladas.

Para Dror Tamir, director general de Hargol, “los saltamontes son la solución”, asegura  durante una visita a los locales de la empresa, en la parte del Golán sirio ocupada por Israel desde 1967 y luego anexionada. Unos 25.000 colonos israelíes viven en este territorio.

Un trabajador de la granja observa a los saltamontes en el criadero.
Foto: AFP 

Preocupado por el impacto de la ganadería en el medioambiente, Tamir creó la compañía hace seis años y medio y quisiera que fuera “la primera en el mundo en producir saltamontes a escala comercial para proporcionar una fuente de proteína más saludable y sostenible”.

Detrás de su idea de hacer comer estos insectos al mayor número de personas posible, hay recuerdos de la infancia, cuando oyó historias de que las langostas peregrinas -una especie de saltamontes- destruían en la década de los años 50 los campos del kibutz en   el que se crió. Pero sobre todo recuerda que los judíos de origen yemení los degustaban con placer.

Consciente de que estos insectos pueden resultar repulsivos, Hargol (saltamontes en hebreo) los transforma en polvo, que utiliza para elaborar barras energéticas, caramelos de gelatina, faláfeles (albóndigas de garbanzos) y galletas.

Un saltamontes posa en la mano de uno de los trabajadores de la granja. 

Con una población global que podría alcanzar los 10.000 millones para 2050, alimentar el planeta se convertirá en un desafío, destaca Ram Reifen, profesor de nutrición en la Universidad Hebraica de Jerusalén.

“Lo que tememos es una falta de fuentes de proteínas”, explica, porque la ganadería, que consume mucha agua, será un problema creciente. Antes de ser procesados, es decir asados o fritos, los saltamontes contienen más del 70% de proteínas, pero también aminoácidos y otros nutrientes, dice. “Tienen todo lo bueno, sin lo malo”, como las grasas saturadas y el colesterol, añade, y por lo tanto podrían sustituir a otras fuentes de proteínas como la carne. Según él, alrededor de 2.500 millones de personas consumen insectos regularmente, sobre todo saltamontes.

Uno de los insectos es observado de cerca en la granja donde habitan. 
Foto:AFP

“Pero cuando se trata de dirigirse a los consumidores norteamericanos y europeos, es muy difícil superar el factor ‘qué asco’”, señala Tamir, que pronto comercializará polvo para hacer crepés. Los saltamontes son criados en los Altos del Golán  y en otro lugar en Galilea, pero el polvo se produce en otras partes de Israel, explica. Las langostas peregrinas aparecen mencionadas en el Antiguo Testamento: son  una de las diez plagas de Egipto infligidas por Dios al faraón para obligarlo a liberar a los judíos mantenidos en la esclavitud. Según el texto, enjambres de langostas devoraron cada brizna de vegetación, causando la ruina de Egipto.

En el Levítico, un pasaje afirma que algunas especies de saltamontes son kosher.

 

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