Hiroshima y Nagasaki, el horror contado por los supervivientes

Jiro Hamasumi relata que su madre estaba embarazada de él cuando se produjo el bombardeo de Hiroshima, su padre murió casi de forma instantánea.
miércoles, 5 de agosto de 2020 · 00:04

AFP/ Tokio

Mientras que Japón conmemora el 75º aniversario de los devastadores ataques contra Hiroshima y Nagasaki, la última generación de supervivientes a la bomba atómica se emplean a fondo para que su mensaje perdure cuando ya no estén.

Los “hibakusha” (literalmente, “persona afectada por la bomba”) han sido durante décadas una poderosa voz a favor de la abolición de las armas nucleares. Pero se calcula que solo quedan unos 136.700 con vida, la mayoría de los cuales eran niños o estaban en el vientre de sus madres cuando se dio  el ataque.

Actualmente, la edad media de los supervivientes ronda los 83 años, según el Ministerio de Salud de Japón, lo que confiere aún más urgencia a su labor de compartir testimonio y defender la prohibición de las armas nucleares. “Lo que nosotros, los hibakusha, decimos es que no se puede repetir [un ataque nuclear]”, explica a la AFP Terumi Tanaka, un superviviente de Nagasaki de 88 años.

Tanaka tenía 13 años cuando la bomba impactó en su localidad, Nagasaki, que mató a 74.000 personas. El ataque se produjo tres días después del bombardeo de Hirsohima, en el que murieron 140 mil personas.

Él ha pasado gran parte de su vida compartiendo lo que vivió, esperando poder convencer a la gente de que apoye la prohibición de las armas nucleares al contarles los horrores que éstas causaron.
 
“Al final, todos moriremos”, señala. “Organizamos un grupo llamado No More Hibakusha Project, que trabaja en la conservación de registros como archivos, incluyendo lo que hemos escrito... para que [la siguiente generación] pueda usarlos en sus campañas”.

Con 74 años, Jiro Hamasumi forma parte de los supervivientes de los ataques más jóvenes. Su madre estaba embarazada de él cuando se produjo el bombardeo de Hiroshima.

Foto:AFP

La bomba mató a su padre, casi instantáneamente, y causó la muerte de otros familiares posteriormente. Lo que sabe del ataque es gracias a los testimonios de sus hermanos, que le contaron cómo fueron el destello cegador y el ensordecedor estruendo que causó la bomba llamada “Litlle Boy” al explotar.

Su padre estaba trabajando cuando la bomba estalló, a unos centenares de metros del epicentro. La madre de Hamasumi y sus hermanos trataron de llegar a su oficina al día siguiente, pero “el calor y el olor de carne quemada” los echó para atrás.

Cuando por fin llegaron a la oficina de su padre, solo encontraron "algo parecido a su cuerpo". Pudieron recuperar los pocos objetos de metal que sobrevivieron a las llamas: una hebilla de cinturón, una llave y parte de su cartera. Nacido en febrero de 1946, Hamasumi se libró de las malformaciones físicas que padecieron muchos niños a causa de la radiación cuando todavía estaban en el útero.

“Para mí, el paraguas nuclear solo significa la nube en forma de champiñón” que dejó la bomba al estallar, explica Hamasumi.

La primera bomba atómica fue lanzada en Hiroshima, en el oeste de Japón, el 6  de agosto de 1945 por un bombardero estadounidense llamado Enola Gay. Se detonó a unos 600 metros de la tierra, con una fuerza equivalente a 15.000 toneladas de TNT, y mató a 140.000 personas.

Tres días más tarde, Estados Unidos lanzó otra bomba llamada "Fat Man" (Hombre gordo) en la ciudad de Nagasaki y mató a otras 74.000 personas

Cuando la bomba cayó en Hiroshima, lo primero que vio la gente fue una "intensa bola de fuego", según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Foto:AFP

Se calcula que la temperatura en el epicentro de la explosión alcanzó los 7.000 ºC, que causó quemaduras fatales en un radio de unos tres kilómetros.

Los expertos del CICR afirman que se registraron casos de ceguera permanente o temporal a causa de la intensa luz que despidió la explosión, que también causó otros problemas de visión, como cataratas.

  Una tormenta de fuego que consumió todo el oxígeno disponible causó muchas muertes por asfixia- Se calcula que más de la mitad de las muertes ocurridas en Hiroshima se debieron a quemaduras o estuvieron vinculadas con el fuego. “Recuerdo los cuerpos carbonizados de niños pequeños yaciendo alrededor del hipocentro, como rocas negras, declaró Koichi Wada, que tenía 18 años cuando Nagasaki fue atacada.  
 

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