Apuestan a la algarroba para hacer un «polvito medicinal»

La gente ha empezado a retomar la alimentación saludable y recordó la importancia de las plantas medicinales, sostiene un colombiano que impulsa esta empresa.
lunes, 28 de septiembre de 2020 · 00:04

EFE  / Medellín, Colombia

En el campo, sentado bajo un algarrobo y afligido por el desempleo, al colombiano Walter Arley Correa se le “prendió un bombillo”: transformar el fruto de ese árbol y rescatar el conocimiento ancestral, una idea que lo tiene como líder de un proyecto con familias campesinas que cultivan plantas aromáticas y medicinales.

En los municipios de San Jerónimo y Sopetrán, en el departamento de Antioquia (noroeste), se gestó hace cuatro años este emprendimiento con la algarroba como principal apuesta, pero que potenció con hierbas como moringa, manzanilla, caléndula y estevia. “Cogí este fruto silvestre como materia prima para hacer un polvito (harina) y venderlo. El producto tomó un buen ritmo comercial”, contó a Efe Correa.

Las primeras señales de sus bondades vinieron con campesinos que consumían este alimento, pero que estaban lejos de la explotación de un cultivo que no requiere mayores cuidados.

Un pedido  de plantas aromáticas y medicinales.

“Con conocimiento ancestral, algunos se curaban enfermedades como gastritis y decían que era bueno para los huesos y la anemia”, recordó el ahora propietario la empresa Frutos de Occidente, quien se dio a la tarea de estudiar sus propiedades y conoció que en países como España y Egipto la algarroba es “de consumo milenario”.

En época de cosecha, que recogen en las riberas del río Cauca, desde Bolombolo hasta Sabanalarga, compra 20 toneladas de este fruto para procesarlo y producir unas 12 toneladas de harina que comercializa en Medellín y otras ciudades.

Su aproximación a la algarroba le mostró que las posibilidades en el campo son infinitas. Y se aventuró a ir en otras direcciones al empezar un proceso de capacitación en productos naturales en la facultad de Ciencias Farmacéuticas y Alimentarias de la Universidad de Antioquia.

Con un diplomado en manejo de homeopatía y fitoterapia amplió su conocimiento en plantas medicinales y vio la oportunidad de generar empleo y de llevar progreso a los campesinos.

Un operaria  empaca  las plantas para su comercialización.

“Ellos no las comercializaban, sino que las dejaban como plantas de patio para su uso personal”, comentó. Con el conocimiento que recogió, el empresario se enfocó en darle un manejo adecuado a hierbas que por lo general son vendidas frescas en las plazas de mercado.

“La misión que me puse es retomar ese conocimiento ancestral y promover unos hábitos saludables”, comentó Correa.En el caserío El Poleal, en San Jerónimo, se acercó a las familias de la región para que se convirtieran en sus proveedores cultivando caléndula y manzanilla, inicialmente con premisa de pagar precios justos por materia prima de óptima calidad.

Bajo la filosofía de trabajar directamente con los campesinos con asesoría, acompañamiento y compra de su producción, empezó a edificar una compañía que beneficia a más de 20 productores

La empresa  rescata el conocimiento ancestral.

Con el ingreso de Frutos de Occidente al mercado en Medellín, el empresario vio las pocas opciones de abastecimiento en plantas aromáticas, condimentarias y esotéricas que tenían los negocios.

“Busqué que empezaran a sembrar estevia, moringa y flor de jamaica. Los cultivos fueron creciendo y llegamos a campesinos de otras regiones, a los que le enseñamos que a las plantas medicinales había que darle un valor agregado”, relató el emprendedor.

Explicó que el proceso de secado, que realizan los cultivadores con el conocimiento que Correa les transmitió, es similar al del café. En marquesinas, con temperatura controlada y sobre camas para que el aire circule son deshidratadas las hierbas, que mantienen su “color, olor y principios activos intactos”.

Dos mujeres  pesan el producto final de medicinas.

En una bodega en Medellín continúa el ciclo con las fases de selección, control de calidad, empaque, venta y distribución de los productos transformados en tiendas naturistas, plazas de mercado, tiendas saludables y supermercados.

También desarrolló una visión empresarial y respondió al desafío que le planteó la crisis por la Covid-19 con nuevos canales y productos.

 

 

 


   

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