Dos yaguaretés son llamados a repoblar el Chaco argentino

Este animal hasta hace unos 150 años se distribuía de forma muy amplia en Argentina, pero los humanos comenzaron a perseguir la especie hasta su extinción.
miércoles, 30 de septiembre de 2020 · 00:04

EFE/ Buenos Aires

 Distanciados por una verja de varios metros de altura, Qaramta y Tania, dos yaguaretés adultos, se saludan. Todavía están en esos primeros encuentros, conociendo más el uno del otro, pero parece que hay química: él no para de restregarse contra la valla, buscando el calor físico de Tania; ella da vueltas por el suelo, sumisa, esperando el día en que por fin se levanten los muros que los separan.

Ahora ese momento parece más próximo que nunca, puesto que la fundación Rewilding Argentina culminó recientemente la construcción de un enorme corral para que Qaramta y Tania se reproduzcan, algo indispensable para “repoblar” la provincia argentina de Chaco con una especie “prácticamente extinta” en esta región.

“Lo que hicimos fue elaborar un proyecto y pedir permiso para traer a una hembra de cautiverio fértil y joven. Ahora terminamos de construir unos corrales bastante grandes y complejos,  que  lo que nos va a permitir, esperemos, es cruzar al animal silvestre (Qaramta) con la hembra en cautiverio (Tania)”, señala en una entrevista Sebastián di Martino, biólogo y director de conservación de Rewilding Argentina.

El corral en el Chaco donde se buscará que Tania y Qaramta se reproduzcan. 
Foto:EFE


La historia de Qaramta y Tania está plagada de infortunios: ambos forman parte de una ya menguada estirpe de yaguaretés, un gran depredador que hasta hace unos 150 años se distribuía “de forma muy amplia en Argentina”, ocupando todo el norte y el centro del país y llegando, incluso, a la parte más septentrional de la Patagonia.

Sin embargo, la creciente presencia de los humanos en esos territorios, acompañados, como estaban, de armas de fuego, perros, caballos y ganado, acabó por crear un conflicto con el yaguareté, hasta el punto de comenzar a perseguir y aniquilar a esta especie.

“Esto implicó que el animal tuviera una retracción de sur a norte, hasta que perdió más del 95 % de su área de distribución en Argentina. Hoy quedan más o menos unos 200 o 250 ejemplares, poquísimos. Es una especie que está catalogada como en peligro crítico de extinción en Argentina”, lamenta Di Martino.

De esos cerca de 250 yaguaretés, alrededor de 120 habitan actualmente las selvas de montaña de Salta y Jujuy  y otros 80 están en los bosques frondosos de Misiones (noreste), mientras en la provincia  Chaco están extintos casi en su totalidad.

Momento en el que se  coloca el collar satelital a Qaramta. 
Foto:EFE

O, al menos, eso se pensaba. Hace justo un año, un guardabosques del Parque Nacional El Impenetrable se topó con unas huellas sospechosas en el suelo, lo que sugería que un macho adulto estaba transitando ese territorio, un hito inédito en la historia del parque. Fue entonces cuando un equipo de Rewilding Argentina se movilizó para capturar al animal y colocarle un collar satelital, encargado de monitorizar sus movimientos día tras día, hora tras hora.

De esos estudios surgieron multitud de detalles acerca de este felino, bautizado como Qaramta (en lengua qom, “el que no puede ser destruido”). Con cinco años de edad y 110 kilos de peso, este ejemplar se desplaza mucho más que un yaguareté salvaje común, probablemente en búsqueda de una hembra.


El propósito actual de Rewilding Argentina es precisamente el de facilitar una cita entre Qaramta y una hembra fértil criada en cautiverio, en este caso Tania. Ambos llevan meses viéndose a través de una verja y mostrando “la interacción típica de dos yaguaretés que quieren copular”, según constata el director de conservación de la fundación.

“Ella muestra todo el comportamiento de sumisión que hacen las hembras, de refregarse, de ronronear, de hacer patas arriba... Y él tiene el comportamiento del macho que quiere copular,  se restriega bastante, no es agresivo”, relata Di Martino.    

Parque Nacional El Impenetrable donde aún habita el jaguar. 
Foto:EFE

Estima que serán necesarios varios intentos hasta que Tania, que entra en celo cada 30 o 35 días, quede embarazada, una meta que, “siendo optimistas”, se alcanzará en unos seis meses.

Después son tres meses de gestación y la crianza de los cachorros, junto a la madre, tiene que ser al menos de un año. Si uno quisiera liberar a estos cachorros,  deben tener dos años.

 

  
 

 

 


   

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