Grupos de youtubers de EEUU buscan resolver casos policiales… y más clics

Entre los éxitos virales que obtienen millones de vistas, están los de un nicho de usuarios de YouTube que utilizan dispositivos para buscar en el agua vehículos relacionados con casos de desaparecidos.
lunes, 13 de diciembre de 2021 · 05:00

AFP / Washington

Un buzo removió las algas en la placa de un automóvil sumergido y exclamó: “¡Son ellos!”. Ese descubrimiento de los aparentes restos de dos adolescentes estadounidenses desaparecidos durante mucho tiempo fue el último hallazgo para una subcultura de detectives ciudadanos de YouTube.

Entre los éxitos virales que obtienen millones de vistas en la plataforma de video, se encuentran los de un nicho de usuarios de YouTube que utilizan dispositivos de sonar para buscar en el agua vehículos relacionados con casos de personas desaparecidas en Estados Unidos y eventualmente los restos humanos que pueda haber en ellos.

Este formato fue crucial esta semana al conocerse detalles reveladores de un misterio que se prolongó por 21 años en el estado sureño de Tennessee. Es sólo uno de una serie de casos sin resolver que podría tener desenlace gracias a los ingresos que generan los clics, un dinero que permite a los youtubers financiar este tipo de operaciones. 

Expertos señalan que el crecimiento acelerado en la investigación en internet ha tenido un impacto mixto, con reconocidas fallas y la tentación de hacer contenido viral, pero, en algunos casos, con contribuciones clave donde los espectadores han sido fundamentales.

 Los adolescentes Erin Foster y Jeremy Bechtel desaparecieron en abril de 2000 de la pequeña ciudad de Sparta, en el centro de Tennessee, dejando a familiares y amigos con la esperanza de que se habían esfumado para comenzar una nueva vida.  Pero Jeremy Sides, de 42 años, un buzo cuyo canal de YouTube, Exploring with Nug, se enfoca en encontrar bienes y personas perdidas, publicó un video el pasado 4 de diciembre que ha sido visto unas 1,4 millones de veces y en el que parece haber resuelto el misterio.  “Una vez que confirmé que era la matrícula (…), tuve sólo una idea: esto va a terminar, se van a casa, sus familias tienen respuestas”, dijo a la AFP sobre su inmersión para encontrar el auto en el río Calfkiller, de Tennessee. 

Leyenda

Esta sería la segunda vez en aproximadamente un mes que Sides cumple un papel decisivo para cerrar un caso: la primera fue cuando encontró un automóvil vinculado a una mujer desaparecida desde 2005 en la ciudad de Oakridge, también en Tennessee.  Las autoridades de Sparta todavía estaban trabajando el viernes para confirmar las identidades de los restos encontrados por Sides, pero la Policía local anticipó que creía que pertenecían a los adolescentes.

Jeremy Sides busca un coche relacionado con desaparecidos.
Foto: AFP

Otra “investigación”

Otro grupo de youtubers, Chaos Divers, asegura que localizó los restos de siete personas desaparecidas en los últimos dos meses, en una carrera que los ha llevado a viajar casi 12.900 kilómetros en Estados Unidos.

Ese trabajo desata emociones intensas, sobre todo al dar la noticia a las familias que vivían en el limbo de no saber qué les pasó a sus hijos, esposas o hermanos.  “Es una sensación dolorosa y desgarradora que no quieres abandonar. Porque les estás diciendo y estás viendo las lágrimas rodar por sus mejillas, pero también estás viendo cómo este peso se les quita de los hombros”, reconoció Lindsay Bussick, de 38 años, socia del fundador de Chaos Divers, Jacob Grubbs, en la operación.

Bussick y Grubbs, residentes de Illinois, aclararon que su trabajo no es simplemente para obtener clics en YouTube; una variable que determina el retorno financiero de un video.

“Lamento tener que poner contenido como este para poder ayudar a defender a la siguiente familia”, dijo Grubbs, un exminero de carbón de 38 años. “Pero esta es una forma que hemos descubierto para poder financiar la ayuda para otra familia”, agregó.

Adam Scott Wandt, profesor asistente de políticas públicas en el John Jay College of Criminal Justice, en Nueva York, cree que los no entrenados “detectives de sillón del género true-crime (crímenes reales)” y sus esfuerzos se tornaron en un fenómeno cultural en la última década.

Sin embargo, los resultados son muy variados. Señaló que hay gente que cree que las redes sociales fueron claves al volcarse, por ejemplo, en torno al caso de la joven estadounidense Gabby Petito, asesinada este año, para ayudar a la Policía a encontrar su cuerpo.

Pero, al mismo tiempo, los detectives de internet mancharon el nombre de un estudiante universitario inocente tras un esfuerzo apresurado por encontrar a los atacantes que detonaron bombas caseras que mataron a tres personas en la Maratón de Boston de 2013. “El público está mejorando, pero aún puede ser muy egoísta”, dijo Wandt, refiriéndose a la tentación de buscar clics.

“Pero definitivamente estoy viendo un uso más positivo con el tiempo”.  Trabajar como un complemento de la Policía, en lugar de dar consejos y teorías a los investigadores, es una de las formas en que los detectives empíricos parecen haber encontrado su papel.

 

21 años
duró el misterio de dos adolescentes
que desaparecieron en su coche
en Tennessee.

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