San Jacinto y San Félix cuidan y gestionan sus fuentes de agua

Con la recuperación de una cascada y la construcción de un filtro, dos comunidades de Coroico mejoran sus recursos hídricos con el apoyo de la Fundación Natura.
miércoles, 24 de marzo de 2021 · 05:04

Página Siete / La Paz


Este 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua. En los Yungas, dos comunidades conservan el recurso con trabajo y compromiso. San Félix  protege  su cascada de 80 metros de altura, mientras que San Jacinto ha implementado un sistema de filtro desarenador que le provee agua segura. 

 La cascada de San Félix

La localidad de San Félix se distingue por un particular sonido: el del agua que cae, de forma incesante y abundante, desde una altura de 80 metros. La famosa cascada Tercera, como la bautizaron, es el  tesoro de este pueblo de 130 personas, ubicado a 14 kilómetros de Coroico, en el departamento de La Paz.

 La corriente se origina en el río La Jalancha -que en aymara significa “caída grande”-, que separa a San Félix de la comunidad de San Jacinto. Y se ha convertido en un atractivo  que genera ingresos para los pobladores.

En los últimos años, el ecoturismo se convirtió en una de las principales fuentes de ingresos de Coroico, que recibe a 25.000 turistas al año. Atentos al potencial impacto que puede tener esta actividad en el medioambiente, los comunarios de San Félix diseñaron un sistema de protección de su cascada. Actualmente, una escalinata de piedras y un sendero de tierra conducen hasta la corriente de agua, donde los turistas pueden acceder al mirador y a una piscina natural.

En 2020, el balneario natural cerró sus puertas durante algunos meses no sólo por el efecto de la pandemia,  sino también para realizar refacciones y reconstruir  estructuras afectadas por las riadas de la época de lluvias. 

Las esperanzas están puestas ahora en este 2021, cuando, tomando todas las medidas de seguridad, se espera que el turismo cobre un nuevo impulso. “Queremos que nuestro complejo turístico sea amigable con el medioambiente”, señala el comunario Juan Alex Cruz.

El histórico compromiso de San Félix  con el cuidado del agua y el medioambiente se reforzó en 2019, a partir de la puesta en marcha del proyecto de Reposición de la Huella Hídrica, impulsado por la Fundación Natura y la Fundación Coca-Cola, basado en el modelo de Acuerdos Recíprocos por el Agua.

San Félix fue una de las primeras comunidades en sumarse a la iniciativa: sus vecinos plantaron 600 plantines para reforestar el entorno y mejorar así la absorción de agua en el suelo, y se comprometieron a preservar 60 hectáreas de bosque durante los próximos 15 años con el objetivo de mejorar la calidad del agua. 
 
Las tomas de agua del pueblo se ubican un kilómetro por encima de la cascada, en el pico de la montaña, a donde solo acceden los comunarios para realizar el mantenimiento. Debido a las características lluvias de la zona del trópico, el agua puede contaminarse con sedimentos y lodo. Por esa razón, y preocupada por la calidad del agua que llega a sus hogares, la comunidad decidió construir un filtro de agua, similar al de sus vecinos de San Jacinto,  que ya tiene 90% de avance.

Cecilia Aruquipa vive con su familia a 100 metros de la comunidad. Cuenta que antes sufrían cortes de agua por el mal estado de las tuberías. “Ahora estamos resolviendo el problema de la época de lluvias, cuando el agua baja turbia, con tierra y no sirve para tomar, ni cocinar”, relata. Un tema que pronto tendrá solución, cuando concluyan las obras de construcción del filtro que les permitirá a acceder a agua de calidad.

El filtro de San Jacinto

Valentina Quilla no puede creer que al abrir el grifo salga agua limpia. Desde que tiene uso de razón vio a su familia y a sus vecinos usar agua turbia. Acceder a agua segura en su cocina es más que un sueño, para el cual trabajó duro. “Yo misma he subido arena y cemento hasta el tanque. Ahora, este es mi premio, cocinar con agua cristalina, hacer mis refrescos y lavar mi ropa blanca”, dice feliz.

Valentina vive en San Jacinto, una pequeña comunidad de 43 familias ubicada a 12 kilómetros de Coroico. Este lugar se convirtió en un modelo de gestión de agua a partir de la instalación de un filtro. El diseño y construcción del nuevo sistema se realizó en el marco del proyecto de reposición de la huella hídrica.  

La particularidad de este modelo es que se trata de un filtro fácil de replicar y compromete a las familias a cuidar los recursos hídricos. Transcurrido  un año de la inauguración de este filtro prototipo, la comunidad vecina San Félix ha logrado replicarlo en dimensiones más pequeñas para acceder al agua limpia. 

Julián Torrico, coordinador regional de los Yungas de la Fundación Natura, considera que este modelo de filtro puede ayudar a mejorar la calidad de agua de muchas comunidades que actualmente consumen agua con sedimentos y lodo. “Se puede exportar el modelo a otras comunidades e incluso a mediano plazo ayudarles para que accedan al agua potable como lo hará San Jacinto”, afirma.  

La construcción del filtro de San Jacinto estuvo a cargo de la comunidad y llevó más de un año de trabajo. Las familias se organizaron para subir el material por una pendiente  de 60 grados, hasta un punto ubicado a unos 400 metros de la carretera. El filtro fue construido a lado del tanque central, que antes solo recibía el agua por politubos  desde el río y así bajaba hasta las casas. 

La infraestructura es un prototipo modelo de un “sistema de filtro desarenador”: el agua atraviesa cinco cámaras en las que hay tubos y filtros de mallas milimétricas, para llegar finalmente limpia al tanque central. El objetivo es retener y reducir los residuos sólidos como lama, turbidez y restos de animales, que quedan atrapados.

“Estamos felices, por fin tenemos agua cristalina en las casas. Nuestros hijos ya no se van a enfermar”, dice Gregorio Condori, exdirigente de la comunidad. 

El día de la inauguración del filtro, en marzo de 2020, la comunidad de San Jacinto recibió la visita de sus vecinos . “Este filtro es excelente porque en los Yungas llueve bastante y el agua está siempre turbia. Necesitaríamos uno en cada una de las 364 comunidades de mi municipio”, explicó Juan Mamani, técnico de la Alcaldía  de Caranavi. 

Por su parte, los dirigentes de  Tocaña y San Félix anunciaron que replicarán el filtro. “Es  urgente para mejorar nuestra salud a través del agua que consumimos”, dijo  Nilo Vásquez, dirigente de la comunidad afroboliviana de Tocaña.

  
 La Fundación Natura trabaja desde 2017 con el municipio de Coroico y en 2019 se incorporó la Fundación Coca-Cola. A través del proyecto de Reposición de la Huella Hídrica ya han logrado preservar un total de 2.638 hectáreas de bosque en  los Yungas.
  
 

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