A la caza de obras de arte en miniatura por Nueva York

Cada fin de semana, sin hora determinada, Wasterval publica una foto de un minúsculo paisaje frente al sitio que inspiró la obra para que la gente lo busque.
sábado, 29 de mayo de 2021 · 05:04

AFP /  Nueva York

El cineasta Zack Obid tiembla literalmente de emoción: acaba de encontrar una obra de arte en miniatura en una de las inusuales búsquedas del tesoro que un artista estadounidense organiza cada semana en su querido barrio de Greenpoint, en el distrito neoyorquino de Brooklyn.

Wasterval toma una fotografía del paisaje que inspiró la obra

Steve Wasterval estima que en los últimos tres años ha pintado y escondido unos 80 paisajes diminutos de Greenpoint, un barrio con una gran comunidad polaca que en los últimos años se ha tornado crecientemente “hipster”, atrayendo a artistas y personas con trabajos creativos.

“Realmente quería regalar mi arte, colgarlo en las paredes, en las calles”, dijo  Wasterval, de 40 años, en su estudio de Greenpoint, en una antigua fábrica de lápices Faber Castell que ocupa toda la manzana.

“¿Pero cómo clavarlos a las paredes? Y la gente los sacaría enseguida (...) Recuerdo que pensé que deberían ser pinturas diminutas, para poder esconderlas y que la gente las halle”, contó.

“Un pequeño trofeo”

En general cada fin de semana, sin hora determinada, Wasterval publica en su cuenta Instagram una foto de un minúsculo paisaje frente al sitio que inspiró la obra, siempre en Greenpoint.

En apenas un par de minutos, aparecen una docena de personas que comienzan a buscar la obra por todos lados: atrás de un muro, en una escalera de incendios.

Un “cazador ” muestra orgulloso su hallazgo.

A veces el artista está cerca, a veces no. Si se lo piden, ayuda a los “cazadores” con pistas que envía por mensajes directos en la red social.

No vende sus pequeños paisajes impresionistas de unos 5x3,8cm que finaliza en aproximadamente una hora, y asegura que nunca lo hará.

“Cada semana hay gente que me envía mensajes diciendo que quiere encargar uno, o comprar uno. No, nunca, nunca. No puedes comprarlos y no puedes encargarlos, tienes que encontrarlos. Son como un pequeño trofeo que la gente se jacta de tener”, explica.

Sus obras “grandes” más populares, en general de unos 60x90 cm o 75x100 cm, están a la venta por 2.000 y 3.000 dólares respectivamente.

“La idea es hacer esto para siempre. Quiero que siga siendo lo que es (...) Es algo de marketing, pero es divertido porque no se siente así”.

El artista esconde una de sus obras en miniatura.

Divertido y comunitario

Wasterval ha escogido pintar la esquina de la popular pizzería del barrio Paulie Gee. En el parque que está enfrente, entre niños que corren jugando, ha ocultado su pequeña pintura bajo un macetero.

Wasterval espera algún día hacer una exposición con todos los “minis”, como él los llama, prestados por los ganadores de las cacerías.

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