De vender en la calle a ser la tiktoker más influyente del país, Albertina aconseja “no ponerse límites”

Tiene más de seis millones de seguidores en sus redes sociales.

Miradas
Redacción Diario Página Siete
Por 
La Paz - viernes, 29 de julio de 2022 - 12:12

Siendo sólo una niña, Albertina Sacaca Callahuara recorría las calles de Sucre para vender bolsas junto a sus hermanos y primos. Todo lo que vivió desde su infancia la llevó a nunca rendirse y aconsejar lo mismo a su más de un millón de seguidores en las redes sociales, en las que es la tiktoker más influyentes del país.

“Las personas se ponen límites y es algo que no debería existir. Desde chiquita, a mis cinco años, ya estaba vendiendo en las calles, con mis hermanos vendíamos bolsas”, contó Albertina en una entrevista con QD Show.

La influencer es de Norte Potosí, pero la necesidad de buscar mejores días llevó a su familia hasta Sucre, ciudad en la que vivió las peores y las mejores experiencias.

Cuenta que de niña sufrió bullying en la escuela; los niños se burlaban de su apellido, de su aspecto, incluso por el oficio de su mamá, quien vendía en el mercado. Al principio era tímida y callada, sin embargo, llegó un día en que se rebeló y se defendió.

“Era callada, me hacían mucho bullying, me jalaban el cabello y tuve que rebelarme, no me gustaba que hablen de mi familia, estoy en contra del bullying”, afirmó.

Su faceta deportiva

Albertina es una excelente nadadora, ganó medallas de oro y de plata en campeonatos nacionales, a los que llegó gracias a un centro de atención integral al que ingresó por casualidad.

“Un día nos dijeron que había un lugar donde nos daban comida por cinco centavos, entonces fuimos, tenían pedagogía, juegos, aprendía computación, a tocar sicuri, tenían comedor, dentista, enfermería, todo, era un milagro”, recordó con nostalgia.

A través de quienes atendían ese centro encontró padrinos extranjeros, quienes le pagaron los cursos de natación, que al principio fue como una obligación para Albertina, pero luego se convirtió en una de sus pasiones.

“Era una de las mejores, siempre sacaba medallas de oro y de plata, y a mi mamá no le gustaba que vaya porque me decía ‘nadie te apoya, tú tienes pagar tus gastos extras’, pero el centro me daba para el alojamiento y viajé a Tarija, Cochabamba, Beni. Pero ha llegado un punto en que me han cortado, cuando estaba para vencer récords, quería seguir, pero imposible, no tenía para pagar”, lamentó la tiktoker.

En cuanto a los estudios, se decidió por la carrera de Gastronomía, pero que al poco tiempo la institución a la que iba paralizó sus actividades porque no contaba con las autorizaciones para su funcionamiento.

En esos dos años que perdió por la clausura de la carrera intentó abrir un salón de belleza, pues también estudió para ser técnico medio en belleza integral, pese a que hasta salir bachiller nunca había usado maquillaje. El emprendimiento no salió bien y al poco tiempo tuvo que cerrarlo.

“Todos piensan que entras a la universidad, te gradúas y tienes un trabajo seguro y si no haces eso, está mal”, reflexionó.

Esto la llevó a postular a la Escuela Normal, para ser maestra de Educación Física, pero terminó inscrita en Villa Serrano, distante a cinco horas de la ciudad. No estaba segura de pasar las pruebas de ingreso, por lo que no se preocupó, ya que en el fondo no quería separarse de su familia.

Al final encontró su nombre en la lista de los aprobados, pues quedó entre los 20 mejores de 400 postulantes. Tuvo que irse. Hoy continúa sus estudios.

TikTok

Cuando estaba en el último curso de colegio, Albertina sintió la necesidad de regalarle una cocina a su mamá, pues la que tenían era ya muy vieja, y tardaba mucho en cocinar los alimentos.

“Mi hermano veía la serie de Pablo Escobar y me hace ver una parte que dice: ‘Si en un año no tengo un millón de dólares me pego un tiro en la cabeza’. Entonces decíamos: ‘Si en un año no le regalo una cocina a mi mamá, me voy a lanzar de aquí’”, recordó entre risas.

Así encontró un video en el que se enteró cuánto ganaba un youtuber, Entonces pensó que ella también podía hacerlo, sin embargo, le dio miedo, pero no se detuvo.

“Hice tres videos que nadie los veía”, contó. Desalentada dejó de producirlos, hasta que este año, en carnavales, decidió mostrar las costumbres y tradiciones de su querido Norte Potosí, lo que provocó la reacción de extranjeros, lo que la impulsó a seguir.

“Hay gente de otros países, que se interesan por la cultura boliviana, nosotros no la valoramos, pero ellos mueren por tener la cultura que tenemos. Qué bonito lo que tocan. Lo que cantan. Tu vestimenta, Albertina, amo tu cultura, gracias a vos me traslado hasta Bolivia. Me decían”, manifestó.

Esto la incentivo a seguir, hasta que hizo el video de cómo preparar refresco de pito de cebada, y en un día llegó a los 50.000 suscriptores.

“En mi inocencia no sabía qué pasaba, pero luego me enteré del doble sentido que tenía”, afirmó ruborizada.

Hoy es una de las creadoras de contenido más vistas del país, y con su carisma, sencillez y humildad se ganó el aprecio y cariño de la gente.

Esta noticia es de acceso restringido.

Para seguir leyendo, regístrate o accede a tu cuenta:

REGÍSTRATE INICIAR SESIÓN

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen.
Para más información puede contactarnos

NOTICIAS PARA TI

OTRAS NOTICIAS