Para 1981 la población se limitaba a cinco ejemplares en libertad

El pájaro toki renació de sus cenizas en una isla de Japón

A principios de 1930 sólo quedaban unas decenas de ejemplares en Japón y fue clasificado como especie protegida. Es considerado un “embajador del medioambiente”.

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AFP
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Japón - miércoles, 22 de junio de 2022 - 5:00

Desde hace 14 años, Masaoki Tsuchiya sale cada amanecer al encuentro del toki, un pájaro reintroducido en una pequeña isla de Japón gracias a un destacado programa de conservación que mezcla diplomacia y reforma agrícola.

En menos de dos décadas, la población de este ave de plumaje rosa pálido y un largo pico curvado ha llegado a los 500 ejemplares en la isla de Sado, después de haber desaparecido casi por completo del país.

La reintroducción desde China del toki, también llamado ibis crestado japonés, es una rara historia de éxito en un planeta en el que una de cada ocho especies de pájaros se encuentra amenazada de quedar en extinción.

Ahora, su presencia en la isla de Sado atrae a turistas y despierta el interés de otras regiones del país asiático, que quieren repetir la fórmula de conservación.

A sus 72 años, Tsuchiya sale cada día de su casa bajo un cielo estrellado, toma el coche e inicia su itinerario durante el que anota meticulosamente si ha detectado o no al animal en cada una de sus paradas.

“El número de pájaros en este lugar varía según las estaciones”, explica a la agencia AFP este hombre fornido y de aspecto travieso, que con los años ha aprendido a detectar incluso a los toki escondidos en sus nidos.

Varias decenas de pájaros revolotean en algunas zonas, lo que habría sido inimaginable en 2003, cuando una hembra llamada Kin (”Oro”) murió a la edad récord de 36 años como la última superviviente de la especie.

“Sabía que ese día llegaría, porque era muy vieja y frágil”, recuerda apesadumbrado Tsuchiya. “Pero fue realmente triste”.

La desaparición de Kin, tras el fracaso de los intentos de aparearla con Midori (”Verde”), el último toki macho de Sado muerto ochos años antes, tuvo una amplia repercusión mediática en el país.

Antaño, este pájaro estaba presente en todo Japón y en otras partes del noreste de Asia.

Considerados una amenaza a las plantaciones de arroz, los toki gozaron de relativa protección en el periodo Edo (1603-1868) por leyes que restringían su caza.

Pero la situación cambió a finales del siglo XIX. Apreciado por las supuestas virtudes medicinales de su carne y el valor decorativo de su plumaje, el ibis nipón casi desapareció “en cuarenta años”, lamenta Tsuchiya.

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