Michel Pinard, embajador de Francia en Bolivia

La inseguridad jurídica en Bolivia desalienta la inversión extranjera

El embajador Pinard confiesa su “amor por los Andes” y opina sobre las relaciones bilaterales.
sábado, 19 de octubre de 2013 · 21:11

 Página Siete
El embajador francés Michel Pinard dijo que Bolivia se ha modernizado y progresado en términos económicos, se ha vuelto una democracia, es un país autónomo, independiente, estable y con rumbo, pero al mismo tiempo señaló que la falta de seguridad jurídica desalienta las inversiones extranjeras y que Bolivia no puede prescindir de ellas.
En una entrevista concedida a Página Siete, el diplomático afirmó que Bolivia está viviendo una "revolución histórica de alcance continental, pero pacífica”, y que siente "un profundo respeto y una gran admiración” por el presidente Evo Morales, porque lo que hizo para llegar a ser presidente es "una aventura humana impresionante”.
Página Siete. – Ud. vivió  en Bolivia en dos épocas y circunstancias diferentes. De ayer a hoy, ¿qué cambios le llaman más la atención?
Hace 40 años, cuando iba por los barrios altos, recuerdo que la gente hacia sus necesidades en la calle. En la casucha de adobe no había agua, no había luz. La única carretera asfaltada era la carretera a Oruro. Era un país sumamente pobre y atrasado, muy atrasado. Felizmente Bolivia ha progresado bastante, ha progresado en términos económicos; los indicadores macroeconómicas son muy buenos. El país se ha modernizado. Y, lo más importante tal vez, es que los indicadores sociales han mejorado mucho. Se acabó ese pasado de miseria y sufrimiento.
Página Siete - ¿Y en lo político?
Bolivia se ha vuelto una democracia. No hay marcha atrás posible. La Bolivia caricatural, donde el general mengano tumbaba al coronel zutano,  se acabó, lo que ha dignificado al país. Antes, cuando se hablaba de Bolivia, sólo se pensaba en golpes militares. Hoy se habla de Bolivia y se habla de un sistema democrático, con fuerzas políticas diversas, que se expresan, que pelean, que se acusan, pero ése es el debate normal de la democracia. En la Bolivia de hoy se está creando una cultura democrática, donde se puede combatir al adversario político, pero se lo combate en forma legal, no llamando a los generales para que el Ejército  salga de los cuarteles y ponga a un títere en el Palacio de Gobierno.
Estamos frente a una Bolivia digna, a un pueblo responsable, adulto, que asume su destino, que toma sus propias decisiones por sí mismo sin tener que llamar a una embajada. Es un país autónomo, independiente y estable. Hoy lo que veo es que Bolivia tiene un rumbo, un norte. La agenda 2025, no sabemos si se podrá cumplir totalmente, pero por lo menos da una orientación, permite concentrar los esfuerzos a base de  ciertas metas de una ambición nacional.
 En el caso de Francia, vemos esta proyección de Bolivia a mediano plazo con mucha simpatía. Cuando el presidente Francoise Hollande recibió al presidente Morales el 13 de marzo, le dijo claramente que Francia estaba dispuesta a acompañar a Bolivia en todos los sectores.
Página Siete – ¿Ud. cree que se ha superado el trauma del bloqueo al avión presidencial en Europa? Porque el presidente Evo Morales lo sigue recordando.
Totalmente. Todo el mundo lo va a recordar. Eso no se va a olvidar, es un hecho que está en los archivos de la historia, pero si está en los archivos, es el pasado. ¿Cuál es la realidad? La realidad es que fue un acontecimiento lamentable. El 3 de julio el mismo canciller francés llamó al señor Choquehuanca para decirle cuánto lamentábamos el hecho. El presidente Hollande trató de comunicarse varias veces con el presidente Morales, pero no funcionó. Lo hemos lamentado mucho, tanto más cuanto no responde a la realidad de la reacción bilateral.
Página Siete - ¿Cómo es la relación bilateral?

 Desde hace un tiempito la relación franco-boliviana está cambiando. Es una relación que se construye alrededor de una pregunta: qué podemos hacer juntos y lo que podemos hacer juntos hagámoslo en beneficio de ambos países, en un marco de respeto a las decisiones soberanas de Bolivia.
 Francia apoya la transformación de Bolivia. Es un apoyo sin contraparte política. Eso permite dar a la relación bilateral una densidad que no tenía antes.
Página Siete - Con todo, ciertas tensiones se han producido. Europa ha hecho inversiones que han sido nacionalizadas. Pese a la buena voluntad y a la larga relación diplomática, hay algunos conflictos a propósito de la seguridad jurídica. ¿Cuál es la vía para resolver este problema?
Nosotros mismos teníamos dos empresas que fueron nacionalizadas y fueron indemnizadas. Nacionalizar es un derecho. Nosotros en Francia tenemos un sector nacionalizado importante. La nacionalización por sí misma no es una pesadilla, pero, por supuesto, se debe tabular una indemnización equitativa, justa. Eso es importante. Vemos que Bolivia ha denunciado, que yo sepa, todos los acuerdos de protección de inversiones que tenía, incluso el nuestro.
Bolivia está preparando una ley de inversiones, pero, digamos, cada seis meses se nos anuncia que es para el próximo semestre. Eso tiene una desventaja. Desalienta la inversión extranjera y yo no creo que Bolivia pueda prescindir de la inversión  extranjera. La inversión privada en Bolivia es muy limitada y a menudo cortoplacista. La inversión estatal puede jugar un papel importante en la economía, pero no basta.
Bolivia tiene la fuerza suficiente hoy para imponer las reglas de juego y hacer que se respeten. Esta inversión no será solamente de grandes grupos multinacionales. Puede ser de pequeñas y medianas empresas.
Total, que aún está invirtiendo en Bolivia, ha firmado por 130 millones de dólares. Eso está muy bien, pero hay empresas pequeñas que podrían venir y que no vienen porque no saben dónde van a pisar.
Página Siete - ¿Cree que hay desconfianza  de parte del  inversor extranjero?
 Hay una forma de desconfianza  que hace que la gente no venga a Bolivia y que se vaya a Perú, a Colombia, a Chile, se va a los países vecinos.
Página Siete - ¿Cuántas empresas francesas están  en Bolivia?
Una empresa con inversión directa muy importante es Total en el sector específico y estratégico del gas. Después tenemos empresas distribuidoras locales, como Renault con Imcruz y otras, pero inversiones directas importantes prácticamente no hay, por el momento.
Página Siete - Pero históricamente tampoco ha habido…
  Exacto. Lo interesante es que esto puede cambiar. De hecho,  hay industriales franceses que  están en contacto con las autoridades bolivianas para examinar varios proyectos que cuadran con la modernización global del país, pero digamos con la esperanza de que se consolide el piso jurídico.
Página Siete – ¿Qué recepción encuentra usted en esta predisposición francesa para colaborar en el desarrollo de Bolivia?
Realmente creo que hay un interés por parte de las autoridades bolivianas en lo que Francia puede aportar. Yo estuve en la ceremonia de la Fuerza Aérea Boliviana en Santa Cruz. El Presidente habló en tres oportunidades del "hermano Presidente de Francia”. Lo dice porque entiende que por parte de Francia hay una disponibilidad hacia Bolivia. Nunca hemos pretendido dar una orientación. Somos profundamente respetuosos de lo que está ocurriendo en el país. Estamos presenciando una especie de revolución histórica de alcance continental, pero pacífica.
Página Siete – La cooperación europea –y la francesa- ha disminuido notablemente por la crisis…
 Si bien  nuestros recursos están disminuyendo, en  el caso de la cooperación con Bolivia mantenemos un esfuerzo y un esfuerzo indirecto.
Francia financia el 16% del presupuesto de la Unión Europea. Eso significa que si la Unión Europea da 100 millones de euros a Bolivia, 16 vienen de los contribuyentes franceses.
Y tenemos una ayuda  bilateral que se financia en el marco de la conversión de deuda por un monto  de 20 millones de euros.
Página Siete - ¿Cómo es su relación con el presidente Morales? ¿Lo ve con frecuencia?
 Yo he tenido el privilegio de recibirlo en la Cancillería cuando era candidato y volví a verlo cuando lo recibimos en París como presidente electo.
A título personal, debo decirlo, tengo un profundo respeto y una gran admiración por él, porque yo vengo también de un medio social pobre, humilde, y sé lo que es ascender cuando uno viene de esos medios sociales. Lo que hizo para llegar a ser presidente de la República es algo extraordinario, es un recorrido, una aventura humana impresionante.
Como embajador, tengo relaciones buenas. Yo creo que el presidente sabe que tengo un profundo cariño por su país y que estoy disponible las 24 horas para ayudar si es que puedo ayudar.

A los 21 años llegó a Bolivia como chofer, hoy es el embajador francés


Michel Pinard llegó a Bolivia por primera vez en 1975, en plena dictadura militar. Tenía 21 años. Acababa de licenciarse en filosofía. Quería viajar, pero carecía de recursos porque "venía de una familia muy humilde, bastante pobre”. Había escrito a varios embajadores pidiendo trabajo. Ninguno acudió en su ayuda, excepto uno.
 "Un día recibí una carta de la embajada en Bolivia que conservo como una reliquia. El embajador me ofrecía un puesto de chofer, por dos meses” Y se vino a La Paz. Duró poco en el puesto. Casi de inmediato, la embajada le encomendó la dirección de la Casa de la Cultura. "Era una casita vieja. Tenía su encanto. La arreglamos y empezamos una actividad cultural intensa”.
Pinard recuerda con cariño esos 14 meses que vivió en Bolivia. "Tuve la oportunidad de viajar y descubrir un país fuera de serie”. Años después se incorporó al servicio diplomático. Trabajó en Caracas, en Bogotá y como subdirector para América del Sur de la Cancillería en París. Hace un año y medio volvió a La Paz como embajador.
Habla de Bolivia con particular afecto y, cuando se refiere a sus bellezas naturales, abunda en adjetivos: "Cuando usted está en el altiplano boliviano, está en la antesala de la eternidad, usted levanta los brazos y puede agarrar las estrellas”.

 

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