Pese a resistencias, militares arrancan a mano la coca en zona caliente del país

Con muchos cocaleros escondidos en las montañas, unos 300 policías y militares bolivianos mantienen a pie firme la erradicación de coca en la región fronteriza de Apolo.
sábado, 2 de noviembre de 2013 · 16:19

Con muchos cocaleros escondidos en las montañas, unos 300 policías y militares bolivianos mantienen a pie firme la erradicación de coca en la región fronteriza de Apolo (noroeste), después de que campesinos armados por narcotraficantes atacaran una patrulla y provocaran la muerte de cuatro efectivos.

Tras ese incidente, muchos cocaleros se ocultaron en serranías de la zona y la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) fue reforzada para continuar con la erradicación. "Es un trabajo duro, pero debemos cumplir las órdenes", dijo a la AFP un policía que cargaba un lanza gases lacrimógenos mientras trepaba al camión que lo llevaría a una zona de eliminación de plantas.

Los efectivos no tienen permitido hacer declaraciones a la prensa. Una fuente militar, que habló bajo condición de anonimato, dijo lacónicamente a la AFP que los poblados cocaleros que resisten la erradicación "están controlados y no hay posibilidad de que se repita la emboscada del sábado" 19 de octubre. Según el gobierno boliviano, ese día los uniformados fueron atacados con armas provistas por presuntos narcotraficantes peruanos y colombianos, en una emboscada que dejó cuatro muertos, dos de ellos luego de haber sido tomados como rehenes por parte de cocaleros "ligados al narcotráfico". "Aquí no hay peruanos ni colombianos, todos somos bolivianos", dijo a la AFP una campesina, cuyo esposo está oculto en las sierras desde el sábado cuando la FTC ingresó a la zona.

"Todos los hombres están escondidos en una mina cercana a Copacabana, en una mina de oro", explicó a la AFP una campesina de San Juan, poblado aledaño que aceptó sujetarse a la reducción voluntaria de coca. Los campesinos de la zona son muy pobres y advierten que mantendrán la resistencia porque la coca es su única fuente de subsistencia.

El general a cargo de las patrullas, José Luis Begazo, recomendó "por razones de seguridad de todo el personal" de la AFP no ingresar a la zona de erradicación. El conflicto en esa región de fuerte influencia del narcotráfico podría volver a desatarse en cualquier momento.

Seguridad previa

En cada operación los erradicadores deben realizar tareas de seguridad previas en un amplio perímetro, después de la emboscada ocurrida el 19 de octubre. Los erradicadores, mayormente jovenes reclutas, trabajan tres horas diarias en la mañana en una ardua labor de destrucción manual del arbusto, arrancado de raíz.

Para acceder a las zonas de cultivos, diseminadas en vastas extensiones, deben caminar largos trechos munidos de machetes. En los años 80, cuando los cocaleros extendían sus plantaciones en la región del Chapare boliviano, donde hoy todavía son dirigidos por el presidente Evo Morales, se usó esporádicamente la fumigación como método para destruir la coca excedentaria, supuestamente con apoyo de la agencia norteamericana antidroga DEA.

El viernes unos 200 efectivos se trasladaron a Copacabana, en la misma región de Apolo, a pesar de una lluvia estacional que destruyó parcialmente el camino de tierra apisonada. En ese pueblo, al igual que en otros poblados rebeldes, los comunarios se niegan a reducir voluntariamente sus cultivos hasta una superficie de "un cato por familia", que representa unos 2.500 m2. "Tres camiones de militares pasaron temprano por aquí (el poblado de Inca) rumbo a Copacabana", dijo a la AFP desde su chaco Margarita, una joven de 25 años con cinco hijos que protesta contra quienes se oponen a la erradicación voluntaria.

"Se vende pollo""Da pena tanta muerte, ellos (los pobladores de Miraflores, Copacabana y Piedra Blanca) no quieren 'biometrizarse' (registrarse para la reducción voluntaria de cocales) y han llegado a esto", señala Margarita, mientras recoge unos pocos kilos de coca secada al sol. En la puerta de su casa de adobe luce un letrero en cartón blanco que dice: "Se vende pollo". Como otros que aceptan la reducción voluntaria de cocales, Margarita recibió soporte técnico y económico para sustituir parte de la coca con la crianza de pollos.

Desde la expulsión de la DEA en 2008, acusada de complot contra el gobierno, Bolivia aplicó una política de concertación con los cocaleros. Actualmente, según la ONU, la superficie de plantaciones de coca en Bolivia comprende unas 23.500 hectáreas, el doble de las 12.000 hectáreas permitidas por la ley.

El excedente de plantas se considera destinado a la producción de cocaína. Morales reiteró hace unos días que "no habrá un nivel cero de coca", aunque agregó: "pero tampoco podemos aceptar que haya libre cultivo, porque sabemos que una parte se desvía" al narcotráfico.

AFP

 

En tiempos de cuarentena y restricciones usted necesita estar bien informado. Por eso, Página Siete pone temporalmente a su disposición de forma gratuita, nuestra edición de papel en versión digital. Para verla haga clic aquí.

Este servicio, con contenidos especiales y enfoques propios de las principales noticias del día, será parte de la App que lanzaremos próximamente. 

60
1

Comentarios