Miguel Palacín, de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas

Tienen un discurso antiliberal, pero hacen política capitalista

Según el dirigente indígena peruano, los gobiernos de Ecuador, Perú, Brasil, Bolivia y Venezuela tienen una política extractivista de los recursos naturales.
viernes, 20 de septiembre de 2013 · 01:06
Beatriz Layme / La Paz
El presidente de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), Miguel Palacín, advirtió que algunos gobiernos, como los de Brasil, Bolivia, Ecuador y  Venezuela, tienen un discurso de defensa de los derechos humanos y de los pueblos indígenas, pero en la práctica suscriben acuerdos bilaterales para extraer recursos naturales, "pisando” los derechos indígenas.
Palacín, indígena de Perú, está en Bolivia para participar  en el segundo Foro Andino Amazónico, en el que se debaten los problemas que afrontan los pueblos originarios.
¿Cree usted que los  gobiernos de la región están respetando los mecanismos legales de protección a los pueblos indígenas?
Lo que está ocurriendo es que los gobiernos están en una turbulencia en América Latina porque, por un lado, los derechos de los pueblos indígenas han sido reconocidos en tratados internacionales, como es el Convenio 169 y en sus propias constituciones; pero por otro lado aplican el  modelo neoliberal, que está basado en la extracción de los recursos naturales.
Entonces veo que algunos tienen un discurso antiliberal, fuerte, contundente; pero en la práctica están haciendo política capitalista.
Éstos son los llamados gobiernos progresistas, como por ejemplo de Rafael Correa en Ecuador; Ollanta Humala en  Perú; Dilma Rousseff en Brasil, incluso en Bolivia con el presidente Evo Morales; Venezuela, desde Hugo Chávez, que tiene una política extractivista de petróleo.
¿Cómo ve las relaciones entre Gobierno y pueblos indígenas?  
El gran sueño de América Latina es cambiar el modelo capitalista y construir una América Latina distinta, borrando las fronteras porque somos un pueblo indígena, pero eso se ha ido diezmando en los últimos cinco años en la región.
Bolivia es un buen escenario político en América Latina, es el laboratorio de la democracia porque desde las calles se construían propuestas, los cambios constitucionales, y ahí estaba la esperanza para la refundación de un nuevo Estado, pero se ha cruzado el capitalismo. La base de la CAOI es  Conamaq, pero el gobierno de Evo Morales se está enfrentado con  Conamaq. Lo que falta es un poco sentarse y analizar.
Si hoy en las Naciones Unidas ponemos en debate los derechos de los pueblos indígenas, muy complicado sería lograr los votos que conseguimos, incluso habría que preguntarse si Bolivia estaría con las mismas intenciones.
¿Cómo es la participación de las organizaciones indígenas en las diferentes regiones?
Hay un avance extraordinario. Antes no era visible, después de 500 años, las movilizaciones de los zapatistas y de los indígenas de Ecuador hicieron despertar a América Latina.
Es por eso que en Bolivia se eligió al primer presidente indígena.
La organización amazónica ha avanzado desde hace más de 25 años en el nivel político y organizativo.
En Bolivia es la CIDOB y con similares organizaciones en nueve países se ha constituido la Coordinadora Indígena de la Cuenca Amazónica, que maneja la agenda indígena, una organización paralela a la OEA, entonces son siete años que entramos en la mesa de discusión. Ahora sólo nos falta la ONU indígena.
Nosotros no tenemos una cultura de museo, aquí se ve a los indígenas caminando y luchando por sus derechos. Al indio se lo ve como complemento de paisaje, pero nosotros somos actores políticos vivos que tenemos derecho a participar.
¿Qué opina de la aplicación de la consulta previa?
El Convenio 169 en su artículo seis dice que para tomar decisiones de desarrollo, los pueblos indígenas tenemos que participar. Entonces la consulta, tras una larga discusión, se dice que no es referéndum, sino es la ventana para poder discutir.
¿Usted conoce el proceso de consulta previa que se desarrolló en Bolivia?
Sí. En Bolivia lo que faltó es el diálogo. Si yo voy como Estado a cualquier pueblo indígena y le explico que está en proyecto la construcción de una carretera y digo qué piensan ustedes, no habría oposición, se debatiría.

Los indígenas marcharon, pero el Gobierno después quiso realizar la consulta. No puede ser así, no te puedo pegar primero y después decir hablemos, eso no está en ninguna cultura, fue un error político que está costando mucho al Gobierno, y los indígenas llevan la peor parte.

HOJA DE  VIDA

Inicios  Es fundador y presidente del Frente Ecológico Altoandino.
Libros   Escribió 14 libros y revistas sobre defensa de los pueblos indígenas.  
 Procedencia  Nació el  5 de julio 1960 en la población de Vicco, Perú.

Advierten que la producción de soya  daña los suelos agrícolas

En la segunda jornada del Foro Andino Amazónico, que se desarrolla en el auditorio del Banco Central de Bolivia, expertos de la Fundación Tierra denunciaron que la siembra de soya con uso exagerado de agroquímicos  causa que cerca de 270 mil hectáreas del municipio de Pailón, en Santa Cruz, "no sirvan para nada”. Piden que se aplique un impuesto a los soyeros.
Enrique Castañón, de Fundación Tierra, informó que la siembra de soya está trayendo consecuencias ambientales como la reducción de la fertilidad de los suelos. "En Pailón, por ejemplo, cerca de 270 mil hectáreas no sirven para nada, son desérticas”.
No obstante, dijo que la soya genera alrededor de 800 millones de dólares anuales, pero el problema con ese dinero es que no es distribuido de manera equitativa, porque los grandes productores son los que se llevan los recursos económicos.
"Además, con la presencia de extranjeros no se sabe si toda la ganancia se queda en Bolivia o es llevada repatriada a otros países”, alertó Castañón.
El experto argentino Eduardo Spiaggi informó que la agroindustria soyera de su país genera 40.000 millones de dólares por año, de los cuales 10.000 millones van a las arcas del Estado a través de impuestos y retenciones.
Pero las consecuencias que genera son la eliminación de bosques y gran pobreza, pues los campesinos terminan arrendando sus propiedades.  
El experto Michael Schmidlehner, de Brasil, afirmó que la siembra de soya generó la concentración de la tierra en pocas manos, la eliminación de la producción familiar, la reducción de fuentes de trabajo y gran impacto ambiental, ya que el 78% de amazonia del Mato Grosso quedó deforestado. "A esto contribuyó la construcción de carreteras”.

Los  expositores
Último día   El segundo Foro Andino  Amazónico concluirá hoy con la disertación del senador Adolfo Mendoza (MAS) y el exviceministro de Tierras Alejandro Almaraz. Según el programa también expondrá la ministra de Autonomías, Claudia Peña.
 Debate   Las disertaciones y debate serán sobre Estado y democracia. Derechos y autonomías indígenas.

Confidencial

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