Robert Brockmann, periodista y escritor

“Bolivia tiene poco que perder y mucho que ganar en La Haya”

Entrevista Bolivia va por segunda vez a una corte internacional para demandar una salida al mar.
sábado, 21 de septiembre de 2013 · 23:53

Página Siete  / La Paz

Bolivia perdió 400 kilómetros de costa y 120 mil kilómetros cuadrados de territorio en la Guerra del Pacífico disputada con Chile a fines del siglo XIX. En marzo de 2011, el presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció que el reclamo a Chile para que restituya a su país la salida soberana al Pacífico sería llevado a una corte internacional después de más de cien años en los que, según el gobernante, no hubo avance alguno en el diálogo para resolver la disputa.
Éste es el segundo intento de recurrir a un organismo internacional. El primero se dio en un momento histórico completamente diferente,  cuando se creó el primer organismo internacional especialmente destinado a las reclamaciones de las naciones. Este organismo –surgido a instancias del presidente estadounidense Woodrow Wilson, después de la Primera Guerra Mundial- nació con una agenda basada en 14 puntos, como base para la paz permanente. Uno de los 14 puntos era no más pueblos sin acceso al mar.
En Bolivia, el gobierno de José Gutiérrez Guerra  (1917-20)  tenía como embajador en París a Ismael Montes –que acababa de dejar de ser Presidente por segunda vez y era el líder del partido liberal-. Montes era quien llevaba las riendas de la política exterior boliviana; además, había sido el que firmó el tratado de 1904, un fracaso para el país que estaba deseoso de revertir.
Página Siete conversó con el periodista y escritor Robert Brockmann, autor  de El general y sus presidentes y  Tan lejos del mar, en los que ha recopilado detalles de la historia política de los primeros 50 años del siglo XX. En Tan lejos del mar, Brockmann describe, justamente, estos episodios.

Página Siete.- ¿En qué contexto se produce la primera demanda internacional de Bolivia por el tema marítimo?
Tanto la condición de la Liga de las Naciones -como espacio para solucionar diferendos entre países- como el punto que declara que no debe haber naciones sin acceso al mar, son agarrados al vuelo por el embajador Montes, en 1917. Él propone al Gobierno boliviano hacer un alegato para recuperar para Bolivia las ciudades de Arica y Tacna.
Página Siete.- ¿Cómo se construye y respalda la demanda?
Desde el final de la Guerra del Pacífico había quedado en suspenso la soberanía de estas ciudades, que habían sido originalmente peruanas; pero, en el armisticio de 1883 se dio un plazo  de 10 años para realizar un plebiscito para que decidieran si querían pertenecer  a Perú o Chile. Pasaron 10 años y no se hizo el plebiscito y esInicios  Estudió Ciencias de la Comunicación en la UCB de La Paz.
Estudios   Estudió periodismo en Arkansas, EEUU. Es aficionado a la historia y fotógrafo.
Obra Es autor de El general y sus presidentes y Tan lejos del mar.taba en suspenso esta soberanía.


Es entonces que a Montes se le ocurre reclamar esa soberanía para Bolivia y pide a la gente calificada de su partido hacer un alegato. En ese grupo estaba Alcides Arguedas, uno de los autores. Mientras se elaboraba el alegato boliviano  se iba creando la Liga de las Naciones.
Antes de esto, en 1904, Montes había lanzado su plataforma electoral, en cuyas bases figuraba la firma de un tratado de paz con Chile donde se cedía el territorio a cambio de un ferrocarril. Al partido liberal no le interesaba el tema de la reivindicación, para ellos era una cosa secundaria, lo que importaba era el pragmatismo de ingresar al mar. Una vez en el poder, Montes cumple su promesa y firma el tratado con Chile. Inmediatamente la gente se da cuenta de que ha sido un error, de que acabábamos de  entregar soberanía a cambio de plata. Montes, ya expresidente, ve en esta oportunidad el reto de "desfacer el entuerto” –como diría El Quijote-.
Página Siete: ¿Cómo se recibe en Bolivia, primero la noticia del error en el Tratado de 1904 y luego la perspectiva del alegato?
Entre tanto, en Bolivia nace el partido republicano, una de cuyas bases ideológicas es de  la oposición radical al Tratado de 1904 y a la política "practicista” de Montes. Es un partido radicalmente opositor al liberal. Mientras se elabora el alegato para ser presentado a la Liga de las Naciones, se da el golpe de Estado que derroca al gobierno liberal de Gutiérrez Guerra y coloca a Bautista Saavedra en el Gobierno, a pocos meses de la primera asamblea general de la Liga de las Naciones. Entonces, queda en el basurero el alegato para obtener las ciudades de Arica y Tacna. Saavedra manda al diablo el alegato y decide denunciar el Tratado de 1904.
Página Siete.- ¿Cómo fue elaborada esta denuncia?
En 1920 se pide a varios intelectuales -muchos de los cuales declinan la invitación- trabajar el documento. Se hace un equipo más o menos a regañadientes  entre Abelino Aramayo, Franz Tamayo, Demetrio Canelas y Froilán Zambrana. Ellos constituyen la comisión boliviana que presenta la denuncia al Tratado de 1904 en la Liga de las Naciones.
Entre tanto, sucede una tragedia terrible para la Liga y es que el Congreso  -específicamente el Senado- de EEUU decide que no va a participar en el organismo. La Liga que era hechura de   Wilson, en el momento clave se queda sin EEUU. Bolivia contaba con el apoyo de Wilson -por el tema de no más pueblos sin mar-.
Los peruanos ofrecen hacer un frente común con Bolivia para denunciar juntos el Tratado de 1904 (Bolivia) y el Tratado  de Ancón (Perú). Entre los dos países elaboran sus respectivos alegatos para presentarlos a la Liga de las Naciones. Llega la comisión boliviana a Ginebra un viernes o sábado, siendo que la primera sesión de la asamblea sería el lunes. A primera hora, cuando se encontraban preparándose, llega el delegado peruano y dice: "Señores, lamento comunicarles que mi Gobierno me ha desautorizado. El Perú no va en esta estrategia, Bolivia va a tener  que ir sola en su denuncia del Tratado de 1904”. Gritos, pataletas , amenazas de guerra. Un reclamo conjunto resulta ser solitario y el presidente de la Asamblea dice que no puede admitir, así como está, la denuncia. Aconseja hacer arreglos y esperar tres semanas para volver a intentarlo.
No se llega a un acuerdo y Bolivia decide, finalmente, presentar su denuncia el próximo año. Pasa un año y con un documento relativamente mal hecho y se vuelve a presentar la denuncia,  en la asamblea de 1921. La asamblea nombra a un grupo de cuatro jueces internacionales -cada uno de ellos presidente de la corte suprema de su país-. Estos señores reciben el alegato, toman conocimiento, lo evalúan y anuncian que así como está presentado, no lo pueden aceptar. A todo esto, el presidente Saavedra, que ya tenía enormes reservas sobre el rol de la Liga de las Naciones, decide que Bolivia deje de participar. Esto es así hasta 1929. Fue así que se dio el fracaso de esta primera demanda.
Página Siete.- ¿Éste es el antecedente más parecido a la actual gestión ante La Haya?
Sí, pero con todo, hay una diferencia fundamental: no se está denunciando el Tratado de 1904. Esta vez, lo que hace Bolivia es utilizar un concepto jurídico bastante nuevo, cuyo riesgo es su "inmadurez”: los actos unilaterales estatales, que son las ofertas de las cuales queda constancia o compromiso y que crean consecuencias jurídicas.
Lo que solicita Bolivia es que la Corte Internacional de La Haya  le indique a Chile que reconozca la existencia de antecedentes de ofertas (estos actos estatales unilaterales); como el abrazo de Charaña entre Banzer y Pinochet y otros ancedentes, donde hubo un ofrecimiento concreto. Lo que Chile tiene que demostrar es que no hubo este acto estatal unilateral; pero, objetivamente esos documentos existen.
Página Siete.- Un mejor escenario que en 1919…
Hay muy buenas condiciones, la demanda boliviana es sólida. Es incierta, porque el concepto es muy nuevo. Un juicio siempre es incierto, aunque tengas una demanda muy sólida. Chile no esperaba esta decisión. La gente de la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima (Diremar) dice haber estudiado todas las posibilidades y la única que permitía algún juego de cintura era ésta. El campo de maniobra entre Chile y Bolivia era milimétrico. Esta demanda renueva, pone el tema en otro nivel. Es una forma novedosa e inteligente de romper esta situación.
Página Siete.- Algunos piensan que es más bien un retroceso, porque hay escasas posibilidades de ganar. Si bien Piñera ha tenido una posición muy dura, está próximo el cambio de gobierno y se podría haber retomado, por ejemplo, la agenda que se trabajó con Bachelet.
El fallo de la Corte no puede ordenar a un país soberano a ceder territorio; lo que sí puede es pedirle a Chile que reconozca la existencia de una promesa y se comprometa a negociar. También hay una serie de posibilidades que puede ofrecer Chile, con o sin soberanía. No lo estás obligando a ceder nada, sino a negociar.
Página Siete.- Bolivia no tiene nada que perder, y en la medida que no tiene nada que perder tiene todo por ganar. ¿Cuándo gana o cuándo pierde Bolivia?
Si La Haya falla en contra de Bolivia y dice que no hay las suficientes bases para negociar o que no tiene jurisdicción  o falla a favor y negocia y no se llega a nada, estaríamos en la misma situación que ahora y Bolivia no habría perdido nada, nada más que tiempo, pero no la dignidad. Es una jugada muy  inteligente.
A diferencia de la primera vez que se acudió a una corte internacional, ahora hay consenso. Un apoyo de todos los sectores, incluida la oposición; un apoyo unánime al agente boliviano, el expresidente Rodríguez Veltzé, posiblemente la persona más calificada en el país para conducir este proceso. Se ha jugado bien, se ha meditado bien y se está llevando a cabo bien.

Hoja de vida

Inicios  Estudió Ciencias de la Comunicación en la UCB de La Paz.
Estudios   Estudió periodismo en Arkansas, EEUU. Es aficionado a la historia y fotógrafo.
Obra Es autor de El general y sus presidentes y Tan lejos del mar.

Ante las posibilidades de Bolivia, Brockmann es "escéptico, pero no tanto”
Periodista de profesión e historiador por vocación, Robert Brockmann es autor de dos libros sobre la historia reciente de Bolivia,  El general y sus presidentes   (2007) y  Tan lejos del mar  (2012).
Desde el privilegiado puesto de observador que le otorga el estudio y el conocimiento del pasado, mira con cierto escepticismo la gestión que realiza Bolivia ante la Corte Internacional de  La Haya.
 ¿Tanto como sugiere el título de su último libro? Es escéptico, pero no tanto. "Entre el uno y el diez, estoy en el seis”, dice para dejar constancia.
"Hay muy buenas condiciones, la demanda boliviana es sólida”, apunta tras compararla con la anterior gestión boliviana, la que realizó la delegación encabezada por Franz Tamayo en Ginebra el siglo pasado. "Es incierta porque el concepto es muy nuevo… Un juicio siempre es incierto, aunque tengas una demanda muy sólida. Chile creo que no esperaba esta decisión”, agrega.
Brockmann nació en Cochabamba en 1963. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Católica Boliviana (UCB) y Periodismo en la Arizona State University y en la Academie für Publizistik de Hamburgo. Cursó Filosofía y Ciencias Políticas en el CIDES-UMSA y es graduado del Centro Hemisférico de Estudios de Defensa de Washington.
Como periodista, ha sido redactor de El Diario, editor de  Hoy, editor general y subdirector de La Razón, redactor de la Agencia Alemana de Prensa (dpa) en Múnich, Francfurt y Bonn y corresponsal de esa misma agencia en Bolivia.
Brockmann reconoce el acierto de Bolivia al plantear la demanda en La Haya, ya que  "el campo de maniobra entre Chile y Bolivia era milimétrico " y era la única estrategia que permitía "algún juego de cintura”. "Esta demanda renueva, pone el tema en otro nivel. Es una forma novedosa e inteligente de romper esta situación”, sostiene.
En su visión, Bolivia no tiene nada que perder. "Si La Haya falla en contra de Bolivia y dice que no hay las suficientes bases para negociar o que no tiene jurisdicción o falla a favor y negocia y no se llega a nada, estaríamos en la misma situación que ahora y Bolivia no habría perdido nada, nada más que tiempo, pero no la dignidad. Es"Chile tiene que demostrar que no hubo este acto estatal unilateral; pero,  esos documentos existen”. una jugada muy digna e inteligente”.

"Gritos, pataletas , insultos y amenazas de guerra. Un reclamo conjunto, con Perú,  resulta ser solitario”

"A Montes se le ocurre reclamar soberanía para Bolivia y pide a la gente  de su partido hacer un alegato”.

 

 

 

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