El 20 de septiembre de 2003 murieron tres civiles

Warisata nominó sus calles con nombres de “guerreros del gas”

DETONANTE Tres calles fueron nominadas como Marlene Rojas, Juan Cosme y Simael Marcos Quispe. La población pide al Gobierno gas, agua potable y alcantarillado.
domingo, 22 de septiembre de 2013 · 00:07

Pablo Peralta  / Warisata, La Paz

Todos los días, Marlene Rojas solía recorrer a pie la misma ruta para llegar a su escuela. Se desplazaba desde su casa,  a unos quince minutos de su centro educativo, por un camino que aún hoy es de tierra.
La pequeña cursaba segundo básico, tenía ocho años, y según estima su padre, Eloy Rojas, hoy estaría a punto de ingresar a la universidad. No obstante, el 20 de septiembre de 2003, la bala que ingresó por la ventana de su casa la mató. Era el prolegómeno de la  guerra del gas.
Hoy aquella ruta, que habitualmente transitaba, lleva su nombre. Las autoridades de Warisata decidieron denominar a tres vías con los  nombres de las tres víctimas que murieron aquella jornada fatídica. Así, la calle que va hacia la casa del que en vida fue el profesor Juan Cosme, fue designada de igual forma con su nombre; y más arriba, se nominó a una vía con el nombre del normalista Simael Marcos Quispe. Los tres murieron aquel día fatídico. 
Manuel Huallpa, secretario de hacienda de la junta de vecinos,  argumenta esa decisión de la siguiente manera: "Se nos ocurrió ponerles su nombre a las calles porque han ofrendado su vida por Warisata”.
En septiembre de 2003, el entonces Gobierno presidido por Gonzalo Sánchez de Lozada desplazó un operativo militar para "rescatar” a los turistas de esa región, quienes debido al bloqueo carretero que se registraba, no podían retornar de Sorata.
 Las fuerzas combinadas ingresaron a Sorata con la finalidad de rescatar a las personas que estaban allí retenidas por los campesinos. Las cosas iban de tal forma que el propio ministro de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín, llegó entonces  a esa población en un helicóptero y anunció la liberación de los rehenes.
Los vehículos que transportaban a militares y policías desde Achacachi hacia Warisata se encontraron con una zanja cavada en el camino.  Poco después empezó la balacera que culminó al anochecer de aquel 20 de septiembre con la muerte de  tres personas, entre ellas una menor.
Entonces se organizaron
Edwin Miranda, quien ese año fue miembro de la junta de vecinos, recuerda que las distintas subcentrales y la junta de vecinos del lugar se organizaron, principalmente, con el objetivo de "defender el gas”.
"El Gobierno del MNR mandó a acribillar al pueblo de Warisata porque ponía resistencia durante dos semanas, con bloqueos y huelgas. Las fuerzas combinadas –policías y el Ejército-  vinieron a acribillarnos. Hubo un enfrentamiento de arma a arma. Pero, ellos nos han provocado”, recordó.
Para  más de un  warisateño, lo que pasó en septiembre y octubre de 2003 -que culminó con la renuncia de Sánchez de Lozada y su posterior huida a EEUU- fue una "revolución”, algo que marcó a "sangre” la historia de este lugar. "Se cumplen diez años de la revolución que pasó en defensa de los recursos naturales del país. Es ya una década”, rememora  Luciano Nina, ejecutivo cantonal de Warisata, a diez años del hecho. 
Pero esta forma de ver aquellos hechos  también se expresa en las insignias que se asumen.  En la plaza 20 de Septiembre se edificó un monumento que más de un vecino llama como el "revolucionario de la guerra del gas”.
La figura es un hombre, que lleva puesto encima lo que aparenta ser un poncho rojo; levanta un arma con su mano derecha, y lleva un libro en la izquierda.  Es precisamente en esta plaza donde se realiza cada 20 de septiembre la evocación de aquellos hechos.
El padre de Marlene, Eloy, asiste cada año a esos actos y suele visitar el nicho de su hija en el cementerio. No reside de forma constante en esta localidad, pues desde aquella tragedia se vino a vivir a El Alto con el fin de impulsar el juicio contra el expresidente Sánchez de Lozada y otros colaboradores suyos.
Si bien está al tanto del proceso, y quiere que reciban castigo "todos los culpables”, evita recordar los pormenores de su tragedia familiar. "Recordar es volver hace unos diez años, y es aún doloroso”, sostiene.
No obstante, de forma paradójica, cada vez que retorna a su casa, cuando vuelve a su tierra, debe caminar por la vía que lleva el nombre de Marlene.

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