Renata Hofmann, socióloga y exdirectora de ONG nacionales e internacionales

La ONG es y debe seguir siendo una expresión de la sociedad civil

Hofmann sostiene que hay que empezar por diferenciar ONG nacionales de internacionales.
sábado, 4 de enero de 2014 · 21:27
Página Siete/  La Paz
Renata Hofmann es suiza, aunque ha pasado gran parte de su vida en Bolivia. Llegó en la adolescencia como una estudiante de intercambio y volvió en los años de las dictaduras como una activista de los derechos humanos. Luego, con la recuperación de la democracia, dirigió ONG nacionales e internacionales y trabajó en ámbitos que abarcan desde el desarrollo productivo hasta la gestión local. Ha vivido en el campo y la ciudad,  y está convencida de que el desarrollo del país en los últimos años ofrece muchas lecturas, una de las cuales corresponde al ahora cuestionado rol de las ONG.
Página Siete.- ¿Cuál es el papel de las ONG antes y después de  la democracia  en Bolivia?
Las ONG son una parte importante de la sociedad civil. Son una expresión de la libertad de asociación, que es un derecho humano y parte de la Constitución Política del Estado.
Durante los gobiernos de facto, en los años 1970, se crearon las primeras ONG, generalmente ligadas al área rural. Desde estas ONG se intentó contrarrestar las visiones de los gobiernos de facto, fortaleciendo a las organizaciones sociales, como la CSUTCB o  las Bartolinas Sisa. Además de contribuir a la recuperación de la democracia, estas ONG ofrecieron apoyo y servicios a la población más postergada, en temas productivos, de salud y educación. Fueron años en los cuales las ONG eran un espacio importante para que profesionales comprometidos contribuyeran a crear una sociedad más democrática y donde la población más pobre tenga oportunidades para mejorar sus condiciones económicas.
Página Siete.- ¿Cómo cambió el rol de las ONG con la recuperación de la democracia?  ¿Cómo se financiaron estas ONG?
Los recursos para las ONG bolivianas vinieron principalmente de ONG o fundaciones europeas o de América del Norte que, a su vez, se financiaban con  donaciones privadas. En muchos países se tiene la política de ejecutar una parte de los recursos destinados a la cooperación internacional a través de las ONG reconocidas como entidades eficientes y transparentes. Las ONG suizas, por ejemplo, reciben alrededor de un 50% de sus recursos del Estado suizo, en el entendido de que esta forma de cooperación es complementaria a la cooperación Estado (donante) -Estado (receptor).
Página Siete. - ¿Cómo se veía en esta primera etapa a Bolivia?, ¿qué necesitaba  para que las ONG pudieran aportar?
Bolivia era vista en el exterior como un país con un pueblo heroico que luchaba por conquistar la democracia, que tenía que enfrentarse a una dictadura, que si bien nunca tuvo la dureza de la dictadura argentina o chilena, era una dictadura con mucha gente exiliada, con desaparecidos. Era un acto principalmente de solidaridad, no solamente con una población muy empobrecida, sino también con un pueblo pisoteado por los gobiernos de turno.
Página Siete.- Suponemos que hubo ciertos resultados en el trabajo de la cooperación porque para los años 80 hubo un cambio de la lógica de la cooperación y  de los objetivos.
A mediados de los años 80, una parte importante de las ONG se volvieron entidades ejecutoras de los programas y proyectos públicos que manejaron los fondos que el Estado creó para paliar los efectos negativos del ajuste estructural. En estos años hubo un cierto fundamentalismo de que el Estado debía delegar sus tareas a entidades privadas.  Esta política creó un verdadero boom de ONG en Bolivia, tanto nacionales como internacionales.
Además de los temas clásicos como desarrollo rural, salud, educación o microfinanzas, empezaron a cobrar un fuerte peso los proyectos a favor de una mayor equidad de género y de la sostenibilidad ambiental.
Ya en los años 90, no sólo las ONG sino también las agencias bi y multilaterales comenzaron a hablar del empoderamiento de la ciudadanía, para lograr una gobernabilidad democrática que favorezca el desarrollo humano. A la vez que la Declaración de Derechos Humanos se iba desarrollando, también fue creciendo el abanico de temas de las ONG: justicia, interculturalidad, derechos laborales, derechos ciudadanos, etcétera, se volvieron parte de los proyectos que llevaron adelante las ONG nacionales e internacionales.
Página Siete.- Una de las críticas que se hace a las ONG es que fueron una suerte de intermediación de los recursos y que muchos de estos recursos se quedaban en los salarios de su personal o de los consultores y expertos internacionales.
Es cierto que las ONG nacionales se volvieron una fuente de trabajo bastante importante para profesionales que en el Estado no veían mayor posibilidad de lograr un trabajo interesante y bien pagado. Claramente las ONG pagaban mejor, ofrecían mejores condiciones de trabajo. Con el  auge de la cooperación al desarrollo se observó en muchos casos una presencia excesiva y hasta ostentosa que, evidentemente, despertaba descontento y crítica en la población.  
Página Siete.- ¿Cuántas ONG existen en Bolivia?
El Gobierno informó hace poco que en Bolivia existen cerca de 2.000 ONG bolivianas y más de 100 extranjeras. Pero no existen datos exactos a la fecha, porque no todas ellas están aún funcionando. Estos últimos años se volvió mucho más difícil para las ONG nacionales e internacionales conseguir los recursos necesarios para seguir adelante con sus programas y proyectos.
América Latina en general, y en estos últimos años también Bolivia, dejaron de ser países priorizados por la cooperación internacional. La misma crisis económica europea contribuyó a redefinir las políticas de cooperación. Aunque no se redujeron los montos que se asignan para la cooperación, éstos van ahora principalmente a África, que tiene indicadores de pobreza mucho más alarmantes. Además de estas razones, hay otras que explican que la cooperación para Bolivia esté disminuyendo. Estos últimos años aumentaron continuamente los requisitos para el funcionamiento de las ONG, nacionales tanto como internacionales y se creó un reglamento de ONG que les limita drásticamente su posibilidad de trabajar de forma autónoma respecto al Estado.
Página Siete.- ¿Cuál es el mecanismo, qué requisitos y trámites se requieren para que una ONG trabaje en el país?
Las ONG son sujetos de derecho privado. Esto es muy importante, porque incluso hubo algunas demandas desde el Estado para que se les aplique la ley SAFCO. El Estado tiene todo el derecho de hacerlo cuando una ONG trabaja con recursos del Estado, pero hoy en día no llegan ni a un 5% de proyectos impulsados por ONG con recursos públicos. Las ONG no son ni públicas ni estatales, pero por supuesto tienen que atenerse a las leyes del país.
Si bien es un derecho constitucional el de la libre asociación, hay normas sobre cómo tienen que relacionarse para tener personería jurídica. La personería jurídica es boliviana: debe tener estatutos, reglamento y directorio, y esto debe ser reconocido por las autoridades.  Esto implica que el Estado tiene el derecho y obligación de asegurarse que los estatutos y los fines que se definen se cumplan.
Hay una nueva ley que establece que solamente cuando no se cumplan  los objetivos para los cuales han sido creadas,  el Estado puede intervenir y cerrarlas. El caso de las ONG internacionales o extranjeras es distinto. Ellas no obtienen una personería jurídica, porque si lo hacen dejarían de ser extranjeras y se volverían nacionales. Lo que éstas hacen es firmar un convenio marco con la Cancillería. Estos convenios implican una serie de requisitos, como el reconocimiento legal en el país de origen, la certificación de ser una organización sin fines de lucro, la acreditación de sus representantes, etcétera. Y luego ambas, tanto nacionales como internacionales, tienen que inscribirse en el Registro Único de ONG.
Página Siete.- O sea, no pueden hacer lo que les dé la gana…

Las ONG nacionales tienen mayor libertad de decidir cómo y dónde van a trabajar, con tal de cumplir las leyes y de realizar actividades lícitas, pero las internacionales son sometidas a un tratamiento más estricto porque el país tiene el derecho de decir si le interesa o no su trabajo. Es parte de la soberanía de un país decidir con quiénes quiere trabajar. Finalmente, para la cooperación internacional  como para las ONG y la población en su conjunto, es más que deseable que el Estado asuma todas estas tareas que ellos cumplieron. Sin embargo, es una decisión que debe ser evaluada cuidadosamente, no sólo por el Gobierno, sino también por la población que debe tener el derecho de optar o no por los servicios en educación, salud  o en cualquier otro ámbito que ofrecen las ONG. La presencia de estas ONG es y debe seguir siendo una expresión de la sociedad civil, no como competencia al Estado, sino como un derecho de libre asociación que es una parte esencial de toda sociedad democrática.

Las ONG contribuyeron "con entusiasmo” al proceso de cambio
Renata Hofmann cree que "prácticamente todas la ONG bolivianas -de forma directa- y las internacionales -de forma un poco más indirecta- han contribuido con gran entusiasmo al proceso  de cambio” encabezado por el presidente Evo Morales.
"Es difícil imaginar que toda esta opinión pública contraria al neoliberalismo,  todo este debate sobre otras reglas de convivencia se hubiera dado sin la presencia de las ONG”, sostiene.  Sin embargo, admite que en algún momento se dio un "quiebre” y surgieron algunas  "desavenencias”, sobre todo a raíz de la marcha del TIPNIS y en liderazgo en relación a las organizaciones indígenas y campesinas.
"Yo creo que el  MAS tiene la visión de que la cooperación y las ONG  deben dedicarse únicamente a temas técnicos”, dice, y que "la plata debe ir al Estado, que la cooperación sea vía Estado y que el protagonismo sea del mismo Estado”.
A la socióloga le parece "excelente” y "deseable” que las ONG dejen de cubrir un rol paraestatal y que el Estado tenga el "protagonismo absoluto” en educación, salud, infraestructura productiva, defensa de derechos laborales, medio ambiente, etc., pero a condición que cumpla su papel, porque de lo contrario se corre el riesgo de cerrar proyectos que fueron de gran ayuda para la población más necesitada. "Habría que conocer la percepción de los beneficiarios”, dice.

La derecha europea se opone a la ayuda al desarrollo

Según la socióloga suiza Renata Hofmann, es la derecha la que se opone y combate la ayuda al desarrollo que brindan los países donantes europeos a los países en desarrollo a través de las organizaciones no gubernamentales o de acuerdos bilaterales a nivel estatal. "Es una lucha permanente por parte de gente muy comprometida, de gente que cree en la solidaridad internacional la que se opone fuertemente a la derecha, para que se mantengan tanto el principio de solidaridad como recursos relativamente importantes para la cooperación a los países en desarrollo”, dijo.
 "Obviamente -agregó-, la derecha ve con muy malos ojos que se apoye a otros países con recursos de los contribuyentes; esto también se refleja en una exigencia por mayores resultados de esta ayuda”.
Los países en desarrollo destinan el 0,5% de su presupuesto a la ayuda al desarrollo y no han renunciado al postulado de la solidaridad a pesar de la crisis económica que afecta a la mayoría de los países del Viejo Continente.
 "El monto para la cooperación no ha sido reducido, pero es un tema arduamente disputado, sobre todo con la derecha”, señaló. "Y ahora, con toda la crisis, más que nunca se mantiene este compromiso”.

 

 

 

 

 


   

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