Juan Del Granado, candidato presidencial del Movimiento Sin Miedo

“No, la sigla no está en riesgo; no está en nuestras previsiones”

Del Granado piensa que hay lugar para una opción entre el Gobierno y la oposición conservadora
sábado, 6 de septiembre de 2014 · 21:25
   Juan Sin Miedo no teme perder la sigla partidaria, pese a la baja intención que le auguran las últimas encuestas. "No, la sigla no está riesgo”, dice, al atribuir el pronóstico a una "lectura corta” de los sondeos, que supone que "la encuesta es un oráculo, una bola de cristal, un preanuncio de lo que va a ocurrir en las elecciones”.
En todo caso, sostiene, "si ésa es la tendencia, la vamos a cambiar”, seguro de que la "tercera opción” que propone el Movimiento Sin Miedo se abrirá paso el 12 de octubre. En ese sentido, tampoco cree que el electorado se polarizará entre el oficialismo y la candidatura opositora mejor posicionada.
Entrevistado en el Desayuno de Trabajo de Página Siete, Juan Del Granado afirma que Luis Revilla nunca pudo haber sido el candidato presidencial del MSM siendo alcalde.
– A cinco semanas de las elecciones, ¿cuál es su evaluación de la campaña?
Tenemos que transformar la simpatía y adhesión que veo en las calles en opción de voto. Yo estoy en las calles desde hace ocho meses y encuentro  apoyo, simpatía  y un  sentimiento de frustración extendido, que se está convirtiendo en sentimiento de rebeldía, en búsqueda  de alternativas. El desafío está en transformar esa simpatía en opción de voto. Eso es lo que nos está  faltando, para no dar  una visión triunfalista ni exitista.
– ¿Cuál es la estrategia para la recta final?
Nos han planteado una disyuntiva falsa y en la medida de que demostremos la falsedad de esa disyuntiva tendremos la posibilidad de traducir esa simpatía en voto. La disyuntiva es la de quedarnos con un Gobierno estancado en el autoritarismo, el prevendalismo, el despilfarro y la corrupción, o volver al pasado neoliberal, excluyente, prebendal, autoritario y corrupto. Ésta es  la disyuntiva que están  manejando los que aparecen como los principales actores, que, además, tienen billeteras. Autoritarios y millonarios generan una nebulosa en la que parecería no haber otra opción y por eso estamos insistiendo en nuestra propuesta, más allá de las dificultades, porque, incluidos ustedes, todos están preocupados por los escándalos, las denuncias y las  encuestas. No están preocupados por las propuestas. Por lo menos las últimas ocho semanas han estado caracterizadas  por esta pirotecnia electoral, en la que en algún momento hemos tenido que meternos, porque hoy estamos peleando con el árbitro. Queremos disputar con los adversarios electorales, no quisiéramos pelearnos con el árbitro, pero el momento en que te pone una zancadilla, en que el árbitro cabecea contra tu arco y te mete gol, tienes que denunciarlo.
– Pero, ¿hay lugar para una tercera opción?
Por supuesto. Imagínense si no hubiera lugar, estaríamos condenados a otros cinco años con un gobierno estancado como éste o tener que volver a los años anteriores al 2005. Si no traducimos la simpatía que recogemos de la gente en la calle en una opción de voto y que esa opción se exprese en una alternativa, vamos a tener dificultades profundas en la vida política del país.
- Ha mencionado las encuestas, las tres últimas coinciden en que el MSM tiene una intención  de voto muy baja…
Tomamos las encuestas como datos a  ser considerados entre otros, pero la forma como ustedes y toda la otra prensa está enfocando las encuestas es equívoca, porque están suponiendo que la encuesta es un oráculo, una bola de cristal, un preanuncio de lo que va a ocurrir en las elecciones. Esto no es así. Si las encuestas fueran así, si se ganara elecciones con encuestas,  en La Paz no tendríamos alcalde, tendríamos alcaldesa; en el Beni no tendríamos gobernador, tendríamos gobernadora. Las encuestas son un dato de la realidad si es que están bien hechas, pero no son las que definen la elección. Vamos a demostrar lo relativas que son. A principios de año le pedí una cotización a una empresa encuestadora con relativa amistad con nosotros. Lo mínimo que nos cotizó fue entre 50.000 y 80.000 dólares. No tenemos ese dinero. Ahí está la billetera de los autoritarios y la billetera de los millonarios que pagan las encuestas. Como dice Adrian Gil, quien paga la banda, ordena la música.
- Sin embargo, las encuestas muestran tendencias y, en este caso, indican que Evo y Tuto suben, Samuel se estanca y el MSM baja. ¿Cuál es la estrategia para cambiar esa tendencia?
Si ésa es la tendencia, la vamos a cambiar.
– ¿No cree que una eventual polarización entre el oficialismo y el candidato opositor mejor posicionado pueda cerrar el paso a una tercera opción?
No va a haber polarización,  de hecho no la hay. No puede haber polarización entre un 50% y un 15%. Lo que nosotros tenemos que conseguir es posicionarnos como una clara tercera opción entre los conservadores de la oposición y el gobierno. Si lo logramos, vamos a tener el éxito esperado; si no lo logramos, vamos a ver  de qué dimensión es el resultado menor que vamos  a obtener. Pero ahí estamos, con absoluta tranquilidad. No estamos enfrentando una coyuntura electoral. Es parte de la construcción de un proyecto alternativo. Esta construcción tiene 15 años. Ha tenido momentos de gran éxito,  vamos a buscar que otro momento de éxito sea el 12 de octubre. Ahí no se acaba el mundo. Hemos tenido tres victorias electorales fundamentales en el ámbito local. La construcción nuestra es de corto, mediano y largo plazo.
– ¿No teme el MSM perder la sigla?
No, es un dato administrativo que deviene de esta  lectura corta de las encuestas. No, no está en riesgo, eso no. Si logramos convertir la simpatía, la adhesión que estamos captando en las calles en opción de voto ciudadano, los estancados de hoy y los neoliberales de ayer la tienen  complicada. Vamos a dar una tremenda sorpresa electoral. No está en nuestras previsiones, en nuestras preocupaciones, esa posibilidad que aparece estadísticamente.
– ¿Cómo piensa dar una sorpresa sin polarizar, con una oposición tan fragmentada?
Nosotros ofrecemos una tercera opción. La gente no quiere retornar al pasado de Doria Medina. Tampoco quiere quedarse como estamos. El desafío es que aparezca una opción  alternativa que no retorne al pasado y que nos permita superar el presente. No vamos a polarizar, vamos a ser  una tercera opción entre la visión minoritaria conservadora y la de un gobierno autoritario que ha malogrado un proceso de transformación.
- Hay una corriente de opinión que sostiene que si la oposición quiere evitar los dos tercios del MAS, los candidatos con menos opciones deberían renunciar para favorecer al mejor posicionado. ¿Qué opinión tiene sobre esa propuesta?
Absolutamente distinta. En primer lugar, mantenemos la estrategia de ganarle al MAS. En segundo lugar, si vamos a ser consistentes con lo que ha pasado en el país, reafirmamos que cualquier coalición va a tener el mismo destino que tuvo Podemos  con Tuto Quiroga o que tuvo Convergencia con Reyes Villa. ¿Dónde están? Una parte de ellos, en el MAS. La única posibilidad de ganarle al MAS o ser una  alternativa al MAS es ofrecer un proyecto ideológico, político y programático, que es lo que estamos haciendo. Si no logramos una proyección que   nos lleve al Parlamento con una vigorosa representación, numérica y cualitativa, no vamos a hacer alianza con la oposición conservadora. Y  con el MAS, nunca más, porque venimos de una enorme frustración.
– Ud. dice que con el MAS nunca más, pero muchos de los candidatos del MSM están renunciando para irse al MAS…
¿Muchos? Por Dios, ¿cuáles? El MAS  ha desplegado  una estrategia en contra de nosotros que es la de fraccionarnos. Yo me sigo preguntando por qué Abel Mamani volvió al lugar donde lo denigraron, donde lo humillaron, donde, en las palabras de  él, le falsificaron fotografías para hundirlo. Sabemos que a una persona le ofrecieron una concejalía. Es la prevendalización. Lo mismo que ha hecho Doria Medina, que se llevó una concejala nuestra, con la misma práctica.
- La negociación con Costas despertó ciertas expectativas. ¿Por qué fracasó?
Un acercamiento entre una fuerza de izquierda y una fuerza conservadora, eso fue lo novedoso y  positivo. Hubo un elemento común: la necesidad de sacar al país de este atolladero. La segunda aproximación fue mayor, porque vimos coincidencias de carácter programático, impensables antes. La coincidencia de que este proceso debió ser mejor, que era el reconocimiento de que era necesario, lo que no era admitido antes por los sectores  conservadores, y en el caso nuestro, la admisión de que este  proceso se ha perdido, que ya no se trata de reconducirlo. Faltaba la decisión final, que era definir una candidatura común que encabece un proceso de transformación  democrática. En ese momento era indistinto que  el candidato fuese Rubén  o mi persona….
- O Luis Revilla…
No, ése no fue el tema. Lucho nunca fue candidato por una sencillísima razón, que tiene que ver con nuestra visión de la política: Lucho va a terminar su mandato el 2015. Vamos  a ver si va a ser reelegido. Lucho nunca fue candidato. Yo propuse públicamente  a Rubén. Podía ser Rubén o yo. No podía ser Lucho porque estaba como alcalde.

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