Xavier Albó, antropólogo y sacerdote jesuita

“Si el Gobierno aprende a ser más pluralista, en buena hora la derrota”

“Espero que la derrota sea una llamada de atención para el Gobierno, que la entienda”.
sábado, 11 de abril de 2015 · 21:19
    El  antropólogo y sacerdote jesuita Xavier Albo, boliviano nacido en Catalunya o catalán nacionalizado boliviano en 1952, observador y estudioso de la realidad social boliviana, dice que si la derrota electoral que sufrió el Movimiento Al Socialismo (MAS) el 29 de marzo pasado sirve para que el Gobierno aprenda a ser más pluralista, "entonces el batacazo ha sido en buena hora”.
Entrevistado en el  Desayuno de Trabajo de Página Siete, admitió también que, tras el gasolinazo, Chaparina y las elecciones judiciales y subnacionales, el proceso de cambio está abollado. "Ocurrió rápidamente, rápidamente. Cuando llegaron a tener dos tercios en el Parlamento, casi automáticamente,  empezaron a ir  para abajo. Y es que yo creo que salió la  otra lógica, la de decir: ahora tenemos dos tercios, hagamos todo lo que queramos”, afirmó.
Como vecino de El Alto y Jesús de Machaca, ¿cómo vio las elecciones del 29 de marzo?
Vine desde Estados Unidos. Llegué el sábado a Santa Cruz. Ya lo tenía todo organizado porque yo tenía que votar en Corpa. Llegué a La Paz en la tarde, justo para tomar el último minibús. Estoy inscrito en Corpa desde hace muchos años y no hice ningún trámite para cambiar, porque además siempre me ha gustado saber qué es lo que pasa en Jesús de Machaca, que es uno de los sitios más interesantes, y ahí las elecciones han dado un giro de 180 grados, porque el alcalde, que era del MAS, era muy malo. Hizo la guerra a la autonomía indígena, serruchó el estatuto y no quiso hacer nada. En el paisaje se veía más letreros a favor del MAS, pero ganó el candidato de la marca de ayllus de Jesús de Machaca. Y para gobernador ganó Félix Patzi.
¿Qué lectura le da a este giro de 180 grados en el departamento de La Paz, con Soledad Chapetón en El Alto y Patzi en la Gobernación?
Del campo no tengo muchos datos. Distingamos el caso de El Alto. A  mí me habían dicho que el Evo había hecho caso a las juntas vecinales de  El Alto a través de Édgar Patana, que habían sugerido o pedido que sea Patana, pero era evidente que en El Alto la gente estaba en contra de Patana y a favor de  la Sole, que ya casi le había ganado a Patana en la elección anterior.
¿Por qué el electorado de La Paz no escuchó a Evo Morales cuando pidió el voto por el MAS?
Yo creo que las elecciones subnacionales son muy distintas de las nacionales. Una cosa es votar por el Evo para presidente. En la elección local se busca lo más cercano, lo más práctico.
¿Qué lecciones saca usted de estas elecciones?
Yo estoy contento porque el MAS ya no tiene dos tercios. Ahí, dentro del Gobierno, están las dos tentaciones, los que quieren seguir manejando lo inmediato, de ganar a  como dé lugar, y los que quieren dialogar con los distintos. Yo espero que esto sea como una llamada de atención, que la entiendan, aunque no será fácil. El Evo ha seguido diciendo que el Samuel lo quiere colgar y esas todas cosas que son solamente una excusa. Hay que ver la diferencia entre los que dicen: o yo o tú,  y los que ven cómo pueden concertar entre tú y yo. Desde el punto de vista del Gobierno, yo creo que si aprenden a ser más pluralistas, si han aprendido, entonces el batacazo ha sido en buena hora.
Usted habla con Evo. ¿Habló alguna vez sobre esto que usted dice, sobre la necesidad del respeto a la pluralidad?
Lo he escrito varias veces, pero yo recuerdo lo que me dijo José Antonio Quiroga, que el Evo es inasesorable.  Él, como persona, es un animal político, muy vivo, y el  título de animal político se le aplica más que a nadie, más que al Álvaro (García Linera). Son distintos. A Evo tiene que salirle de dentro. Yo creo que es posible, precisamente porque el animal político sí llega a darse cuenta de eso.
Estas elecciones han sido muy emblemáticas. En esta elección, como en ninguna otra, el  Presidente ha hecho una apuesta personal, pero su autocrítica con el voto castigo a la corrupción, ¿ no ha llegado tan lejos como para asumir la necesidad de cambios en el futuro?
Sí, yo creo que no está dicha su palabra definitiva. En general, he notado una serie de cambios desde octubre. Para mí fue significativo que el Evo escogiera como tercero de a bordo no a Carlos Romero sino al Gringo Gonzáles. Yo no sé qué lectura le darán ustedes a eso, pero a mí me llamó la atención, para bien. También me ha llamado la atención positivamente el hecho de que en términos de ministros pesa mucho menos la mano del Álvaro. Por ejemplo, lo que ha pasado con la salida de Pablo Groux, que era medio pariente por matrimonio del Álvaro. Ahora el que está en el pedestal es (David) Choquehuanca. En cierta forma, la que fue la ejecutora de la metida de pata del censo, Viviana Caro, evidentemente era más persona del Álvaro, ¿no?, y  la persona que han puesto ahora, René Orellana, es bien cercano a Choquehuanca, ¿no?
Usted,  que tiene una visión crítica y ve las cosas desde fuera y desde lo alto, tras el gasolinazo, Chaparina, las elecciones judiciales y ahora las subnacionales, ¿no ve el  proceso de cambio un  poco abollado?
Sí, yo creo que sí. Ocurrió rápidamente, rápidamente. Cuando llegaron a tener dos tercios en el Parlamento, casi automáticamente,  empezaron a ir  para abajo. Y es que yo creo que salió la  otra lógica, la de decir: ahora tenemos dos tercios, hagamos todo lo que queramos. Yo siempre digo que otra cosa es con guitarra. Yo creo que el gasolinazo  fue una llamada muy fuerte de atención, pero el gasolinazo fue después. Yo donde empecé a notar el declive  fue inmediatamente después de los dos tercios con la Ley de Deslinde Jurisdiccional, que para mí fue la marca de que aquí algo estaba mal. A quien yo le echo la culpa es al presidente de la Cámara de Diputados, Héctor Arce Zaconeta, porque éste a pesar de que se había hecho la Ley de Deslinde, que era una de las innovaciones de pluralismo jurídico,  una cosa puramente abstracta a la que la Constitución había dado un rango constitucional, a la justicia ordinaria y la justicia comunitaria de las naciones y pueblos indígenas. Tal como estaba eso en la primera versión de la Constitución era muy importante, pero Arce decidió qué puntos tenían que estar en la ley: esto sí, esto no, y la nueva ley se hizo aprobar por levantamanos y salió una ley que reducía la paridad jurídica a cosas como el robo  de gallinas.
Con tantos años en Bolivia, no sólo observando sino también participando, ¿cómo ve el futuro del país?
Optimista. Yo creo que el país tiene un eco internacional que no ha tenido jamás, ni con la revolución del MNR, un eco en todas partes. En los días anteriores a las elecciones estuve en tres  universidades de Estados Unidos. Ahí yo hablé del Suma Qamaña, el Vivir Bien. El Vivir Bien es una cosa de la que ya se había hablado en Bolivia en el año 92. Entonces ya se hablaba, ya estaba en varias partes, pero el que le dio un vuelo mayor fue el Simón Yampara junto con Choquehuanca. Cuando llegó al Gobierno Choquehuanca le dio proyección internacional, además que es una tema que está constitucionalizado. Es como la búsqueda de una utopía, hay que verlo así. El Suma Qamaña empieza con el equilibrio interior. En lo que estamos mal es en las necesidades satisfechas o no satisfechas, que es  parte de la felicidad. El segundo punto es la capacidad de sentirnos bien como grupo. Y ahí hay dos elementos: si es sólo entre los del propio grupo, los indígenas, se corre el peligro de pensar sólo en tu propio grupo. Dentro de eso tiene que entrar la capacidad de saber concertar  y llegar a arreglos con  los que son distintos. Por lo tanto, tiene que ir más allá,  entre indígenas y no indígenas. Hay que tratar de entendernos y llegar a  acuerdos. El tercer punto es que tenemos que ser plurales y esta pluralidad tiene que llegar al Parlamento, la capacidad de escuchar al distinto y no quererlo derrotar… 
Pero eso no va con el modelo del MAS. El propio García Linera ha dicho que el modelo hegemónico del MAS pasa por derrotar al adversario para sumarlo luego a su proceso…

Claro, esto era antes de las elecciones. Ahora veremos qué pasa. Mi esperanza es que tengan que reflexionar con la lógica del Suma Qamaña. En este sentido estoy de acuerdo en que tiene que haber una especie de reconversión. Cuando se dice que hay que gobernar con el pueblo, ser obedientes con el pueblo, si el pueblo ha dicho esto, no hay que interpretarlo de otra manera.  Entonces, me parece que lo que dijo Silvia Rivera, con una derrota se puede reconstruir, sin esta derrota de ahora quizá sea más difícil de construir.

     Participación Popular y Fondo Indígena: ¿"democratización de la corrupción”?


¿Cuán transversal es la corrupción en Bolivia, al punto de haber salpicado a la "reserva moral” del país? Xavier Albó prefiere contestar indirectamente a la pregunta sobre el escándalo del Fondo Indígena.
"Cuando llegó la Participación Popular,  una de las cosas que le dijo el Goni (Sánchez de Lozada) al Víctor Hugo (Cárdenas) es que con la Participación Popular se ha llegado a democratizar la corrupción. Yo creo que ha pasado algo de eso”, dijo durante la entrevista.
Aunque señaló que no tiene elementos para juzgar a los involucrados, afirmó que es evidente que el escándalo "ha contribuido en mucho a la derrota de la propia Felipa Huanca” en las elecciones departamentales.
"La Felipa es interesante. Incluso había sido una religiosa especial, había sido una monjita de un grupo de monjas de pollera  en sus tiempos pasados, de un grupo que he conocido, y no deja de ser una experiencia interesante”, recordó.
Agregó que el escándalo llevará a los responsables del  proceso a "reconocer que no tienen que hacer estas marrullerías”.
Sobre el vencedor en el departamento de La Paz, Félix Patzi, dijo que cree que "quiere seguir con el proceso, pero críticamente, es decir, no  limitarse a ser siempre una oveja que levanta la pata o lo que sea”, y afirmó que es un  político que ha madurado tras su alejamiento del MAS.

 "Tengo la esperanza de que se pueda recuperar el proceso”

 Xavier Albó dice que la socióloga Silvia Rivera tenía razón cuando pidió en las elecciones presidenciales del 12 de octubre pasado "votar por la derrota”, porque, según dijo entonces, sólo desde la derrota se podía construir un  nuevo proceso.
"Ésta es mi esperanza. De hecho yo ya tenía esta esperanza en la pasada elección general, de que (Evo) no llegaría a los dos tercios,  y creo que era una esperanza que teníamos bastantes, de que sin llegar a los dos tercios sería más fácil para el Gobierno, por el golpetazo,  de poder dialogar con los distintos, con lo que es tan fácil de dialogar”, dijo el antropólogo y sacerdote jesuita durante la entrevista.
"Yo tengo la esperanza de que se pueda recuperar el proceso de una manera que no se quiera imponer tanto autoritariamente, de que no tengan que ser tan levantamanos, según la consigna”, agregó.
"Yo espero que eso de la derrota sí sea una posibilidad. A mí me gustó lo que escuché estando en Jesús de Machaca lo que decía Carlos Hugo Molina, que decía que no es una derrota del proceso sino una llamada de advertencia”,señaló.
"Yo espero que la derrota electoral sea una llamada de atención para rectificar”, concluyó.

 

 

 

 

 

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