Del pacto de contrahendo a los Diez Mandamientos

El equipo jurídico-diplomático en La Haya

¿Cómo actuaron los integrantes de la delegación que se ausentó a La Haya en la etapa de alegatos orales ante la Corte Internacional de Justicia?
domingo, 10 de mayo de 2015 · 22:08

  Ramón Grimalt  / Desde La Haya para Página Siete
Este es un equipo que pasará a la historia y no precisamente del fútbol. Lo suyo fue defender ante 16 magistrados de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya los argumentos de la demanda marítima para que este organismo dependiente de Naciones Unidas instruya que Chile halle los mecanismos diplomáticos, políticos y económicos para tratar una salida soberana al océano Pacífico.
  Durante una semana trabajaron en la definición y coordinación de una propuesta presentada en dos audiencias, siempre después de que lo hiciera la contraparte chilena. De algún modo, ello se constituyó en una ventaja: Bolivia siempre pudo preparar su dúplica midiendo el estado de ánimo y la repercusión mediática de la propuesta chilena.
A ello apostó Carlos Mesa, vocero de la demanda marítima y el articulador más notorio de una delegación que convirtió la embajada en una base de operaciones donde se debatieron asuntos de alta complejidad a partir de la historia antes y después de la Guerra del Pacífico (1879), pasando por las relaciones actuales con La Moneda y terminando con lo meramente normativo y procedimental en materia de derecho internacional.
Aquellas fueron sesiones largas, casi interminables, en las que no hubo un descanso para los asesores y secretarios que acompañaban a la delegación. "Por fin se terminó todo esto. No tuvimos tiempo para nada. Ahora hay que esperar hasta fin de año”, confesó uno de los hombres de confianza del agente boliviano ante la CIJ, Eduardo Rodríguez Veltzé.
  Pero vayamos por partes y analicemos brevemente el papel desempeñado por cada uno de los integrantes de esta especie de "dream team” jurídico-diplomático.
Estos son los actores de un proceso histórico que escribirá un nuevo capítulo el 13 de mayo, cuando ambas partes respondan la inquietud planteada por el magistrado Nishase Awada sobre el concepto de "acceso soberano al mar”. Pero esa será, sin duda, otra historia.

Eduardo Rodríguez Veltzé: el diplomático
Correcto en su papel de agente boliviano ante la CIJ, manejó en todo momento un discurso tan claro como prudente. Sus intervenciones en un inglés correcto, sin los artificios academicistas de su contraparte chilena, Felipe Bulnes, se destacaron por huir de altisonancias retóricas y prevalecer en todo momento el tenor de la demanda boliviana.

Carlos Mesa: el mediático
 Locuaz, claro, afable con la prensa boliviana y chilena, elegante cuando tocaba y contundente si era preciso, el portavoz de la demanda marítima hizo de esta vocería una cátedra digna de estudio en las clases de relaciones públicas. En un ambiente tan solemne, que exuda historia por todos sus poros, el expresidente se sintió a sus anchas, autografió una edición de su Historia de Bolivia y se robó, literalmente, el espectáculo. La prensa del país del lado del Pacífico lo buscaba en todo momento y siempre se llevaba un titular a modo de respuesta. Sin embargo, a veces pecó de sobreexposición y de cierto amaneramiento intelectual tan chocante como innecesario.

David Choquehuanca: el ausente
 El Canciller viajó a La Haya con un perfil demasiado bajo si consideramos que su homólogo chileno, Heraldo Muñoz, abanderó al equipo jurídico chileno ejerciendo ese rol de un modo potente y arrollador. Ignoro si ello obedecía a una estrategia pretederminada en La Paz, pero lo cierto es que en sus pocas intervenciones puso en evidencia que aún le falta un hervor para moverse en según qué foros internacionales. Pasó desapercibido.

Héctor Arce: el tipo duro
 Toda delegación que represente a un país en un foro internacional, sobre todo cuando hay cuestiones tan serias sobre el tapete como el acceso soberano de Bolivia al Pacífico, necesita de un joven arrojado y sin pelos en la lengua capaz de encarar las puyas de los políticos y miembros del Gobierno chileno. El Procurador del Estado sólo intervino una vez en la conferencia de prensa del lunes por la tarde, después de la presentación de alegatos chilenos. Rompió el discurso políticamente correcto de Mesa, Choquehuanca y Rodríguez, y acusó a Chile de ignorar la historia. No dijo nada más, pero se dio el gusto de responder a la incontinencia verbal de Heraldo Muñoz.

Mathias Forteau: el técnico
Las audiencias de la CIJ permitieron a los expertos en derecho internacional y en filosofía del derecho comprobar que se mantiene la vieja disputa entre las escuelas de leyes de tradición francesa e inglesa. El profesor de la Universidad de París Ouest llevó a su terreno de la lógica cartesiana el tenor de la demanda boliviana. Explicó de un modo magistral por qué los actos jurídicos no se resumen en documentos firmados. Fue quien rebatió con absoluta solvencia los argumentos chilenos. El único "pero”: su carácter francés un tanto altanero.

Monique Chemillier-Gendreau: la dama
Elegante, sencilla, culta e impecable. La presentación de la profesora emérita de la Universidad de París Diderot hizo quedar muy bien a uno de los padres de la Enciclopedia y abundó sin redundar ni un momento en las referencias históricas de los llamados pactos de contrahendo, un concepto simple sobre el papel, pero que el equipo chileno insistió en negar como prueba de hecho jurídico. La doctora Chemillier-Gendreau dio una cátedra de derecho internacional y de paso de humanismo, sin apasionamientos doctrinarios. Un lujo.

Antonio Remiro Brotóns: el filósofo
El profesor de derecho internacional de la Universidad Autónoma de Madrid es un personaje. Agradable y dicharachero es capaz de simplificar un discurso complejo y técnico con una metáfora (será memorable la comparación de Dios entregando los Diez Mandamientos a Moisés y el Tratado de 1904 como hechos contemporáneos), distendiendo la solemnidad acartonada de la Corte. Preguntado sobre el ejercicio del derecho en el ámbito de las relaciones entre los pueblos y las disputas que surgen de esa fricción, Remiro Brotóns respondió: "La vida es más importante que el derecho”. Lo dicho. Genio y figura.

Payan Akhavan: el caballero
El profesor de derecho internacional en Harvard remató la serie de alegatos bolivianos con adecuadas síntesis, pero en algunos pasajes se lo notó inseguro (quizás el problema de la traducción simultánea). Su papel no era brillar en relación a sus compañeros, sino complementar y justificar la causalidad de la demanda boliviana. En todo momento se mostró correcto.

 El séquito
Estaba conformado por  Juan Carlos Alurralde, Reymi Ferreira, Emerson Calderón, Sacha Llorenti, Nardi Suxo Y Rubén Saavedra. Tal vez fue lo pactado. Al menos de cara al gallinero, pasaron desapercibidos. ¿Y si su concurso era fundamental en las reuniones de coordinación? En todo caso, vale el beneficio de la duda.

Abogados de Chile dudaron de la estrategia de ese país

 ANF  / La Paz
Los abogados extranjeros que asesoran a Chile para defenderse de la demanda boliviana ante La Haya expresaron el año pasado que ese país no debería pedir que la Corte Internacional de Justicia se declare incompetente, debido a que los argumentos bolivianos eran "sólidos”. Sin embargo, el Gobierno chileno desoyó esa sugerencia y optó por presentar la objeción, cuyos alegatos orales concluyeron el viernes.
Al terminar una reunión realizada el 19 de mayo de 2014 en París entre el canciller chileno Heraldo Muñoz y los abogados Piere-Marie Dupuy (francés), Samuel Wordsworth (inglés), Ben Juratowitch (australiano), Daniel Bethlehem (inglés), Mónica Pinto (argentina) y Harold Koh (estadounidense), éstos le dijeron que Chile podría perder si pedía la incompetencia y que era mejor plantear esa posibilidad al analizar el tema de fondo (es decir la demanda boliviana propiamente tal).
El hecho ha sido recordado por el programa El Pueblo es Noticia, emitido el domingo por el canal estatal boliviano, que difundió un análisis que el periodista chileno Tomás Mosciatti hizo para la radio Bío Bío de ese país en mayo del año pasado.
 "Este equipo (de abogados extranjeros) le dijo (al Gobierno chileno) que presentar la excepción de incompetencia, es decir, alegar de inmediato la incompetencia, terminar el juicio de inmediato, era complejo, porque se podría perder, porque lo más probable es que los jueces de la Corte Internacional de Justicia de La Haya van a querer escuchar los argumentos bolivianos. El asunto, entonces, se complica”, dijo Mosciatti.

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