Manuel Canelas, diputado del Movimiento Al Socialismo (MAS)

“Ganar el referendo no es una garantía de victoria en 2019”

Gane el Sí o el No, “los próximos tres años serán los más difíciles que va a tener el MAS”.
domingo, 24 de enero de 2016 · 00:00
Manuel Canelas, diputado y figura emergente del Movimiento Al Socialismo (MAS), ve una victoria del Sí en el referendo del 21 de febrero con "moderado optimismo”, porque "los años que vienen no van a ser demasiado fáciles”. Por lo demás, sostiene, "ganar el referendo no es garantía de victoria para el 2019”, sino "garantía de que el presidente Evo se pueda volver a presentar, pero serán seguramente -insiste- los tres años y medio más difíciles que va a tener el MAS”.

La victoria del No, si se diera, afirma el parlamentario en el Desayuno de Trabajo de Página Siete, supondría "un ejercicio de responsabilidad y de dirección política muy grande por parte del presidente Evo Morales, de solventar un sucesor que sea capaz de mantener el esquema político”.

Paradójicamente, afirma, a la oposición le conviene una victoria del Sí, porque es la única manera que tiene de armar un proyecto de país alternativo y de "jubilar a cierta gente que podría intentar mal aprovechar el No”, promoviendo un revocatorio del mandato de  Evo Morales.

¿Podría darnos tres razones para votar por el Sí?

Uno: la situación económica; hay fuertes turbulencias y el país ha demostrado tener buenas  políticas económicas. Dos: para mantener la estabilidad económica es muy importante el liderazgo del presidente Morales. Para que se mantenga el modelo tiene que seguir el Presidente. Tres: al día de hoy, el MAS es  el único partido con un proyecto de país que está en el ruedo  y que ha sido apoyado por los bolivianos.

Pero, teniendo en cuenta que la presidencia de Evo no está en juego, ¿usted cree que la victoria del No pondría en riesgo la estabilidad del país?

De algún modo, sí. Si bien el referendo pregunta una cosa específica, es un referendo de un carácter político muy fuerte. Entonces, sí va a tener un impacto sobre la estabilidad política. Una cosa preocupante que ha salido esta semana es que algunos compañeros de la oposición dicen que el paso siguiente es un revocatorio. Si el plan después de un hipotético triunfo del No es el revocatorio, yo sí creo que vamos hacia arenas muy movedizas porque la oposición no tiene un proyecto alternativo de país.

¿Usted cree que el No implicaría mayor riesgo para la estabilidad que, por ejemplo, la crisis económica que se viene con la caída de los precios de las materias primas?

Más o menos, ambas cosas. Creo  que están relacionadas. Una virtud que tiene el liderazgo del Presidente es que, para tomar decisiones económicas digamos poco populares, tiene una legitimidad muy grande por origen, por ejercicio y  hasta por carisma, y si hay que tomar una decisión impopular, el Presidente puede convocar a los empresarios privados y a los sindicatos de trabajadores y, con esa legitimidad, conseguir acuerdos. Si ese liderazgo y esa estabilidad de algún modo entran en crisis y encima tienes una crisis regional que, no hay por qué negar, es fuerte, yo no sé si va a seguir teniendo esa capacidad de concertación. Los acuerdos son más importantes cuando las turbulencias son más fuertes.

Entonces, si hay un riesgo de que el No pueda crear inestabilidad, ¿por qué se hace la consulta cuando faltan todavía cuatro años para terminar el período?
Siempre va a ser debatible cuál es el momento oportuno para tomar una decisión de esa trascendencia política, pero yo pienso que es mejor despejar la duda antes, ante la eventualidad, evidentemente democrática, de que gane el No. Yo creo que si estuviéramos a mitad de gestión, tal vez con las consecuencias de la crisis más fuertes, porque ahora tienes el barril a 30 dólares y las consecuencias no se vivirán este año, hacerlo a mitad de mandato podría haber generado más incertidumbre. Yo creo que cuanto antes despejes la duda es mejor, porque -por supuesto- el No es una posibilidad. Me parece mejor para la claridad de lo que queda de gestión o para saber que tienes otra oportunidad de presentarte el 19.

En verdad, ¿usted cree que Estados Unidos, Goni, Sánchez Berzaín, etc. están detrás de la campaña por el No?
Yo creo que los intereses norteamericanos o los intereses de cualquier país que tiene intereses geopolíticos, valga la redundancia, en su área de influencia son constantes. Un país desarrollado con aspiraciones de control en una zona siempre los va a tener. No me parece, diría, ni siquiera un delito, porque son lógicas de las políticas de las potencias. Esas influencias e injerencias generalmente se terminan descubriendo años después en sus detalles. Sería un poco ingenuo pensar que la diplomacia norteamericana, en un ejercicio legítimo, no tiene intereses en América Latina. Ahora, una cosa es la verdad política y otra la verdad jurídica. Si me preguntan si yo tengo pruebas de esa injerencia, pues no las tengo, pero en términos de verdad política yo creo que está altamente contrastado que la política exterior norteamericana no ha querido descuidar lo que pasa en la región y ahora que hay un cambio de gobierno en Argentina y la incorporación mayoritaria de la oposición en Venezuela, sería un poco sorprendente que no tenga por lo menos algunos escenarios trabajados para Bolivia.

Completando la pregunta, ¿cree realmente que el Sol se va a ocultar y la Luna va a escapar si gana el No?
Yo creo que es una metáfora. No hay que tomar las cosas literalmente cuando uno está en campaña. Hay ciertas cosas que se dicen en campaña que son un problema si se dicen y se hacen cuando ya no se está en campaña. Yo creo  que hay ciertas licencias discursivas que tampoco hay que tomarlas de manera literal. Para mí son un problema cuando ya son decisiones políticas, cuando tú ejerces el poder.

Las preguntas tienen que ver con lo que piensa la oposición de la campaña del Gobierno: los partidarios del No hablan de una campaña del miedo…

No sé si hay una campaña del miedo en alguno de los dos lados, en el sentido de que yo no veo a la gente muy asustada ni por el Sí ni por el No. Por eso decía que hay ciertas apelaciones que, en todo caso, hablando desde  la campaña oficialista, yo espero que este mes que entramos en plena campaña, no ocupen la centralidad del mensaje; son, si se quiere, ejercicios de precalentamiento, donde tú siempre vas a querer caracterizar al adversario como el que  trae problemas. Pero eso pasa en cualquier democracia. Sí creo que en este mes los ciudadanos verán lo que tiene que decir el Sí y lo que tiene que decir el No. Nosotros diremos que tenemos un proyecto de país, un proyecto de futuro y que hay que valorar lo que tenemos. Yo creo que hay que ir dejando espacio para las cosas más propositivas.

¿Cómo pretende el MAS conquistar al electorado, teniendo en cuenta el gran porcentaje de indecisos que muestran las encuestas?
Más allá de esa fase de calentamiento, si quieren cohesionadora del voto duro, lo que te muestran las encuestas, aunque el MAS siempre tiene la misma posición de que no cree en ninguna, ni en las que le dan ganador, yo sí creo, desde una posición más o menos cauta, que hay un porcentaje de indecisos notable, notable y razonable,  en el sentido de que es la primera cita electoral en que a los bolivianos nos van a preguntar algo  que no nos habían preguntado antes. Es decir, es normal que haya un porcentaje de indecisos muy grande y yo coincido que el indeciso, si ves con más detenimiento los resultados de las encuestas, es un indeciso sobre todo urbano y periurbano, no muy ideologizado. Sería un error de ambas campañas que el último mes el mensaje esté demasiado cargado de propuestas de brocha gorda muy ideologizadas y no de propuestas de país. Lo que corresponde es ver de qué manera despiertas la ilusión y el apoyo de ese electorado indeciso que no se va a mover a tu favor si te quedas en una caracterización negativa del adversario. Nosotros tenemos que jugar inteligentemente y resumir dos grandes valores: la propuesta a largo plazo que ya se hizo  hace tres años, la de la Agenda 2020-25, y apostar por los pilares de esa agenda cimentados en el liderazgo del Presidente, imprescindible en el esquema de gobernabilidad de Bolivia, y desarrollar un poco más los aspectos que más le importa a la gente de esa agenda: los temas sociales, cómo enfrentar la crisis económica, apostando no sólo por los hidrocarburos. Yo creo que hay que saber mandar mensajes muy específicos de futuro. Sería un error quedarnos sólo en la defensa de lo hecho.

¿Cuál es el escenario si gana el Sí?

El escenario que veo si gana el Sí es de moderado optimismo, porque sabemos que los años que vienen no van a ser demasiado fáciles, a pesar de que, como dice el Banco Mundial y otros organismos internacionales, hemos hecho bien las tareas económicas. Tenemos una espalda, pero no es una espalda que te vaya a durar 10 años. Entonces hay que tener  moderado optimismo y acometer algunas  tareas fundamentales. Yo creo que si la gente te vuelve a dar la oportunidad va a ser tremendamente impaciente si no arreglas las cosas en los siguientes tres años. No se pueden postergar algunas cosas, como el tema de la justicia. Una cosa es que estemos todos de acuerdo en que es un problema, pero evidentemente, como Gobierno, tenemos una responsabilidad. Diría lo mismo de la salud. No hay que ser un mago para saber que son temas pendientes. Después de estos 10 años, Bolivia se ha vuelto un país más normal y en ese sentido las demandas de los sectores urbanos, las clases medias emergentes, son más normales.

Digamos que la épica ya cumplió su tarea, yo creo que se han hecho las cosas grandes, pero tienes que arreglar las cosas más pequeñas, porque Bolivia es un país más normal, con unas demandas más normales, y la gente va a ser tremendamente impaciente y exigente si le vuelve a dar un voto de confianza al Presidente. La victoria y el éxito también te obligan a cambiar de lente porque no vas a seguir funcionando siempre con la misma manera de entender la  política o la misma política pública. Y ese es el reto para el MAS, porque ganar el referendo no es garantía de victoria para el 19, ganar el referendo es garantía de que el presidente Evo se pueda volver a presentar, pero serán seguramente los tres años y medio más difíciles que va a tener el MAS.

¿Y si gana el No?

Y si gana el No, primero, habría que confiar en el ejercicio responsable de la oposición. Yo creo que la oposición carece de un proyecto de país. Eso no quiere decir que no haya gente razonable, que quiere a su país. La parte  dominante, no necesariamente mayoritaria de la oposición, tiene un interés muy cortoplacista, del tipo vamos a hacer un revocatorio. Cuando veo figuras amortizadas electoralmente, como Doria  Medina, Tuto Quiroga, les digo a mis amigos de la oposición: es un poco absurdo y paradójico, pero para que haya un proyecto alternativo de país debería ganar el Sí, porque es la mejor manera de jubilar a cierta gente que podría intentar mal aprovechar el No. Y para el MAS, si gana el No, hay una tarea inmediata, que es garantizar la estabilidad política del país, decir a la oposición: esto significa que el 19 no va Evo, pero no significa un revocatorio inmediato. Ojalá no vayan por esa vía. Y supone un ejercicio de responsabilidad y de dirección política muy grande por parte del Presidente, de solventar un sucesor que sea capaz de mantener el esquema político. Es una tarea muy grande si gana el No.

¿Cuál es su diagnóstico a partir de las últimas encuestas conocidas?

Como decía, al ser una cita electoral inédita, los bolivianos no están muy seguros de lo que van a votar. De hecho, yo creo que si las encuestas incluyeran la fecha de la elección, creo que la gente que la conoce no llegaría al 30%. Con ese grado de indecisión tan alta, de alrededor del 15%, que podría mover su voto en cualquier sentido, una pedagogía muy fuerte en campaña sería explicar a la gente del lado del Sí y del lado del No lo que realmente va a votar, alejarse un poco de las polémicas facilonas o de las acusaciones de precampaña y explicar a la gente las implicaciones que tiene votar por el Sí o por el No. Es decir, un ejercicio pedagógico político muy grande, explicarle a la gente la naturaleza de lo que va a elegir y de lo que en última instancia está detrás del Sí y detrás del No.

"El liderazgo opositor caduco querrá apropiarse del resultado si gana el No”
A Canelas  le preocupa el resultado del referendo  "no sólo porque no gane el Sí, sino porque sea el No el que le dé aire a figuras de la oposición que tienen que dar un paso al costado porque ya tuvieron su oportunidad”.

"Cuando tú ves las encuestas, creamos mucho o poco en ellas, de pronto el Sí tiene una fuerza inédita en el oriente y es en el occidente donde se tambalea. Es porque hay nuevos  sectores que se sienten interpelados por el  Sí, nuevos sectores ciudadanos próximos al Gobierno pero no necesariamente  oficialistas”, reflexiona.

"Y también el No es muy amplio y  heterogéneo, pero en la medida que es un referendo por el Sí y por el No, creo que hay ciertas figuras que se están posicionando para intentar apropiarse del resultado del No”, sostiene en alusión a los actuales líderes de la oposición, de quienes dice que, cuando se presentaron a una elección, ya recibieron "una señal de jubilación popular muy fuerte”.

"Más allá de lo heterogéneo del votante del No, porque el votante del Sí también es muy heterogéneo, el liderazgo opositor caduco quiere apropiarse  de ese resultado del No, si gana el No, y va a perjudicar mucho a la construcción de un proyecto alternativo, que es evidentemente urgente, porque en la medida que tú tienes un proyecto alternativo de país, te obliga a mejorar el proyecto oficialista”, concluye.

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