Juan Carlos Salazar, Premio Nacional de Periodismo 2016 en 13 frases

"A mayor hegemonía política, menor libertad para los medios", dijo el periodista de 52 años de carrera.
sábado, 10 de diciembre de 2016 · 13:42

Juan Carlos Veliz M. / La Paz

 

Juan Carlos Salazar del Barrio, director de Página Siete, recibió anoche el Premio Nacional de Periodismo 2016. Aquí algunas de las frases del discurso que ofreció.

 

1. "Después de 52 años de ejercicio profesional, llegué a una conclusión: el poder no nos quiere, no quiere a la prensa ni a los periodistas, si ellos tratan de cumplir con la función que les asigna la sociedad. Y cuando hablo del poder no me refiero únicamente al poder político, sino también al económico y a los poderes fácticos”.

 

2. "No conozco ningún político opositor que no defienda la libertad de expresión ni a ningún gobernante que no la atropelle en mayor o menor grado. Desde el llano, todos los políticos exigen respeto y adhieren a la libertad de prensa, pero apenas llegan al poder reniegan del escrutinio y el control que exigían para los gobiernos a los que combatían. Por supuesto, hay excepciones que confirman la regla, pero son eso: excepciones”.

 

3. "El principal destinatario del periodista es el ciudadano, al único que debe lealtad. Si su primera obligación es acercarse a la verdad, a partir del reconocimiento de que no existe una verdad única, su segunda obligación es abrirse a los demás. De ese deber nace el pluralismo: la necesidad de ofrecer un foro público, no sólo para la información, sino también para la crítica y la opinión, a fin de que todos tengan la oportunidad de compartir ‘su verdad’”.

 

4. "A mayor hegemonía política, menor libertad para los medios”.

 

5. "La asfixia de la prensa es en muchos casos violenta, como ha ocurrido durante las dictaduras militares, con periodistas asesinados, encarcelados, torturados y exiliados, pero también se la aplica con métodos mucho más sutiles, como el amedrentamiento, para inducir a la autocensura, o el boicot publicitario, para doblegar al medio”.

 

6. "Estas presiones, inadmisibles en cualquier sociedad democrática, tienen como agravante la utilización de recursos públicos: los medios estatales, para amenazar, y el dinero proveniente de los impuestos de todos para premiar adhesiones y castigar disidencias”.

 

7. "No voy a decir que en Bolivia no existe libertad de expresión, porque la misma existencia de Página Siete demuestra que aún hay espacio para la prensa independiente, pero también es cierto que esta libertad está bajo permanente acoso y en grave riesgo, como demuestran los permanentes ataques a los que están sometidos los medios que no comulgan con la verdad oficial”.

 

8. "Cuando un ministro se siente atacado o injustamente tratado por un medio puede acudir al Tribunal de Ética, y nuestros tribunales de ética funcionan y funcionan bien, como lo han demostrado en numerosas ocasiones. Pero, ¿a quién acude el periodista que se siente víctima del poder? Debería ser a la Justicia. Pero, ¿qué pasa cuando la justicia está sometida al poder político y más bien es utilizada para perseguir a las disidencias como ocurre en Bolivia?”

 

9. "En cualquier país respetuoso del estado de derecho, con una justicia independiente, acusaciones como las que formulan a diario algunos ministros bolivianos contra medios y periodistas merecerían una sanción por el delito de calumnia”.

 

10. "En una democracia que se precie de tal no puede haber periodistas estigmatizados o perseguidos. El exilio no puede ser la alternativa a la cárcel o a la humillación pública. O te humillas o te proceso sin ninguna garantía. Y si no te gusta, puedes irte del país. La única norma que debería regir las relaciones de la prensa con el Gobierno es la ley, pero una ley respetuosa de los derechos y las garantías individuales, como es la Ley de Imprenta. Y, por supuesto, los códigos de ética, como autorregulación”.

 

11. "El periodista argentino Oswaldo Pepe ha definido el periodismo como el viejo oficio de incomodar al poder, no sólo porque busca dar visibilidad a las cuestiones centrales del debate colectivo, asuntos que los gobiernos buscan ocultar, sino porque asume el rol de contrapeso del poder en la escena pública”.

 

12. "Interpelar y desconfiar del poder son cuestiones inherentes a la función social y a la misión del periodismo. Cuestionar y poner en duda la verdad única para contrastarla con la otra cara de la realidad, exigir la rendición de cuentas y hacer frente a la arbitrariedad y a la impunidad, forman parte de esa misma misión”.

 

13. "Ese es el periodismo que yo intenté practicar toda mi vida, en dictadura y en democracia; me ha dado muchos sinsabores, pero también la satisfacción del deber cumplido. Es el periodismo que me enseñaron maestros como José Gramunt, Huáscar Cajías, Alberto Bailey y Luis Ramiro Beltrán, y es el periodismo que me gustaría que practicaran las generaciones futuras”.

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