Bolivia y Estados Unidos, dos puntos de desencuentro

Gualberto Villarroel y Evo Morales fueron los gobernantes que tuvieron discrepancias con los Estados Unidos. Repaso por la historia diplomática.
lunes, 12 de diciembre de 2016 · 02:13
 Rodrigo Salcedo /  La Paz

Bolivia y Estados Unidos tuvieron dos momentos de conflicto diplomático a lo largo de la historia. La primera situación difícil a nivel diplomático que atravesaron ambos países se dio con Gualberto Villarroel, cuyo régimen no era reconocido por el Departamento de Estado en 1944. El segundo escenario de desencuentro se dio con  la expulsión del embajador estadounidense Philip Goldberg en 2008, con Evo Morales como presidente, según el historiador Mariano Baptista Gumucio.
 
En 1988, Julio Sanjinés Goytia publicó el libro de investigación histórica Tres generaciones al servicio de Bolivia y de su ejército, donde hace referencia al vínculo diplomático entre ambos países, el cual se inicia en 1848, "cuando los contactos fueron indirectos y esporádicos”, según menciona el texto. 
 
Ese mismo año, el presidente James Polk acreditó a John Appleton como el primer Encargado de negocios en Bolivia. El mismo sería sucedido por otras tres personas los años posteriores.
 
"La relación Estados Unidos - Bolivia se inicia con Abraham Lincoln en 1863, cuando se firma un tratado de paz y amistad”, afirma  Baptista Gumucio. En el plano de las relaciones diplomáticas, en la década de 1910 se dieron hechos trascendentes. En 1914, el general Ismael Montes intervino en tratados para la Promoción de La Paz, durante la Primera Guerra Mundial. Durante aquel suceso, una nave mercante neutral que conducía a un ministro boliviano a Berlín, fue hundida por un ataque alemán. Entonces, Bolivia rompió relaciones con Alemania, lo que  originó la simpatía del presidente estadounidense Woodrow Wilson.
 
Visitas oficiales
Ya en 1943, según indica el libro de Sanjinés, el presidente boliviano Enrique Peñaranda habló en el Congreso de los Estados Unidos en ocasión de su visita, que no sólo se limitó a Washington, sino que se extendió por todo el país.
 
Posteriormente, llega el primer conflicto bilateral: "Un momento de relación difícil es cuando sube -Gualberto- Villarroel y el Departamento de Estado no reconoce al régimen. El precio para reconocerlo, fue la expulsión de alemanes y japoneses de Bolivia, el año 1944. Ahí estuvimos sin embajador por unos tres meses”, recuerda Baptista Gumucio.
 
En octubre de 1963, Víctor Paz Estenssoro visitó a John F. Kennedy. Un momento importante, según  Baptista Gumucio,  ya que producto de esta aproximación se concretaron   alianzas económicas favorables a Bolivia. EEUU tenía interés en ellas  como  respuesta a la ofensiva cubana en el país.
 
Puntos altos en la relación 
En 1926, 1950 y 1982, EEUU respaldó la causa marítima boliviana.  Baptista recuerda que  cuando fue designado embajador en EEUU (1982), en la presentación de credenciales, el presidente Ronald Reegan manifestó este  apoyo. Fue la última vez que la potencia del Norte apoyó la causa. El historiador sostiene que estos antecedentes "son importantísimos, si llegamos a un diálogo con Chile; tener el apoyo de EEUU, por muy menguada que sea su influencia, es muy valioso”.
 
Época actual y consecuencias
En septiembre de 2008, el entonces  portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormak, calificó como "un grave error que ha dañado seriamente la relación bilateral”  la decisión de Evo Morales de expulsar al embajador Philip Goldberg. Desde entonces el país no cuenta con un embajador de los Estados Unidos.
 
"El argumento del Gobierno es que hubo injerencia política del último embajador;  no se han presentado  las pruebas, pero en todo caso ya es un capítulo superado. El canciller Choquehuanca  ha dicho varias veces que quiere establecer un diálogo, se avanzó un poco y se retrocedió; pero el presidente Morales dijo que Bolivia está mejor sin embajador”, señala Mariano Baptista.
 
Para Baptista, los principales problemas de esta relación bilateral, están vinculados al lado del comercio. "Nos perjudica mucho”. Además, dice, " no debemos olvidar que hay cientos de miles de bolivianos en EEUU;  es gente que tiene necesidad de venir a Bolivia , o de ir y ver a sus familias y tratar de llevar a algunos familiares. Hay una relación con familias norteamericanas... Todo eso se obstaculiza”.
 
En ese contexto, quien fuera diplomático no cree en  un posible cierre de la Embajada estadounidense en la sede de Gobierno: "Aunque no creo que se dé, si llegáramos a la situación de cierre de la embajada americana en La Paz,  los bolivianos que tienen que hacer viajes por estudios, turismo, negocios, tendrían que ir a Lima. Eso sería gravísimo”, finalizó.

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