José Alberto Gringo Gonzales, presidente del Senado

“La oposición logró generar un estado de ánimo en contra de Evo”

“La gente del No trató de generar la imagen de un presidente malo, intolerante, tirano”.
domingo, 13 de marzo de 2016 · 00:00
José Alberto Gonzales Samaniego, más conocido como Gringo Gonzales, periodista y presentador  de radio y televisión, actual presidente de la Cámara de Senadores, afirmó que los promotores de la opción del No en el reciente referendo lograron generar un "estado de ánimo” en la sociedad contrario al presidente Evo Morales Ayma.
 
"La gente del No trataba de generar una imagen de un presidente malo, intolerante, tirano, atrabiliario, peleador… Yo creo que ese objetivo, que no sé si se lo propusieron, finalmente lo concretaron, que fue  justamente que la gente se enoje con el Presidente”, dijo en el Desayuno de Trabajo de Página Siete al analizar el resultado del referendo.
Agregó que los promotores del Sí no lograron, como era su propósito y estrategia, conectar la idea de la buena gestión del presidente Evo Morales con la idea de la necesidad de continuidad para llevar adelante el proceso de cambio.
 
Asimismo, admitió que el Gobierno y el MAS no trabajaron de la mejor manera en las redes sociales. "Ha habido un énfasis en las viejas formas de hacer campaña, salir en marchas por las calles, pintar paredes, distribuir afiches, gorritas, y se ha  descuidado el tema de las redes, donde, creemos nosotros, que la opción del No ha ganado mucho espacio”, subrayó.
 
Dijo que dentro del MAS "hay  gente muy interesante, muchas personas que tienen un gran potencial, mucha  pasta, mucha capacidad, una trayectoria de vida muy interesante”, pero que ninguno está a la altura de Evo Morales. Asimismo, se negó pronunciarse sobre los pedidos que se han generado al interior del MAS para que el Presidente renuncie a su retiro, como le impone el resultado del referendo.
 
¿Qué lecciones deja el referendo?
 
Una de las conclusiones más importantes es la participación de los bolivianos. Estamos hablando de una participación superior al 85% y eso habla de una vocación democrática. Hemos visto que en algunos lugares ha habido cierto grado de ausentismo, en particular en el exterior, concretamente en Argentina, que es un país al que conozco un poquito y sé cuál es la característica del migrante. Es gente que vino para el Carnaval  y no volvió sino hasta marzo, que es cuando los chicos vuelven al colegio. Seguramente, decenas de miles de bolivianos vinieron  a pasar el Carnaval y la  vacación con los chicos y no volvieron para votar el 21 de febrero. Y ese era un número importante de votantes. A la luz de los resultados, puedo decir que de pronto el Tribunal Supremo Electoral (TSE), que era tremendamente cuestionado por la oposición, por quienes alentaban el No, de pronto digo no hubo ningún cuestionamiento. Si el resultado hubiese sido otro no sé si hubiésemos estado en el mismo escenario. El MAS ha aceptado los resultados, como corresponde, y me quedo con esa duda de si el resultado hubiese sido el inverso qué hubiera pasado, seguramente ya estarían sonaban los tambores de guerra. Más allá de eso, el TSE ha realizado su trabajo, lo ha hecho de manera muy positiva, institucional. No creo que nadie lo cuestione más allá de algunas dudas que podría generar el padrón, pero que el propio Tribunal ha dicho que trabajará en ello. 

¿Y en relación a la victoria del No?
 
En la derrota del Sí confluyen varios elementos. El primero es que no hemos podido encontrar el punto de encuentro entre una buena gestión, que además es reconocida por porcentajes elevadísimos de la población, más de un 70%,  y la idea de que la gente votara por la continuidad. Ha habido una suerte de desligazón,  digamos, de una falta de una conexión entre lo que la gente recibe y el hecho de que la gente sea consciente de lo que está recibiendo y de por qué lo recibe. Cuando uno no ha vivido lo que nosotros hemos vivido uno cree que todo está bien, que es así, que es un derecho, que es un derecho tener el teleférico, tener gas domiciliario gente. Estoy hablando en general de gente joven, gente que incluso ha votado por primera vez, que no han sufrido los rigores de ese viejo país y que siente que todo lo que tiene es natural, cuando es  parte de un proceso que sin duda ha costado muchísimo. Hay gente que no encuentra esa conexión y le parece que lo que tiene es una cosa normal o que le cayó del cielo, que Evo está haciendo lo que haría cualquier presidente.
 
¿Cuál sería el otro factor?
 
El segundo ha sido el hecho de que  no hemos trabajado de la mejor manera en  las redes sociales. Ha habido un énfasis en las viejas formas de hacer campaña, salir en marchas por las calles, pintar paredes, distribuir afiches, gorritas, y se ha  descuidado el tema de las redes, donde, creemos nosotros,   la opción del No ha ganado mucho espacio. Es un espacio que, si bien nosotros lo hemos ocupado de alguna manera, no lo hemos hecho de una manera tan eficiente como  lo ha hecho la gente  del No. Y en las redes han circulado contenidos que sin duda han generado una suerte de estado de ánimo de la sociedad. Muchos grupos, sobre todo de clase media, gente que en algún momento simpatizaba con  Evo, de pronto no ha aceptado dar ese pasito delante de decir "yo reconozco a Evo como un gran presidente, ha hecho una gran gestión,  voy a votar por el Sí”. A mucha gente que tiene una concepción más liberal, más ortodoxa, no le ha parecido bien hacer el  cambio en la Constitución. Le ha costado dar ese pasito y ha dicho "yo aprecio a Evo,  lo valoro, pero, caramba, que me pidan dar este pasito hacia adelante, no”.
 
¿Hubo "guerra sucia?
 
Bueno, ahora se cuestiona mucho el término porque no hay guerra limpia. Yo creo que, por los temas que han circulado en las redes sociales, ha habido un intento de enojar a la gente. Yo creo que han logrado crear un estado de enojo y crispación en muchos sectores de la sociedad, particularmente de  clase media urbana, de modo que, cuando tú ya estás enojado con alguien, cualquier cosa que te digan de esa persona lo único que hace es enojarte más,  difícilmente desenojarte. Mientras en el eje, la estrategias de nuestra campaña intentaba recordar al ciudadano cuánto había cambiado el país, cuánto habían mejorado las condiciones de vida, la gente del No trataba, por el otro lado, de generar una imagen de un Presidente malo, intolerante, tirano, atrabiliario, peleador, ¿no es cierto?
 
Entonces, yo creo que ese objetivo, que yo no sé si se lo propusieron, finalmente lo concretaron, que fue  justamente que la gente se enoje con el Presidente. Y ahí llegaron todos los demás elementos. Cualquier cosa que pudiera pasar era un elemento más que agregaba leña al fuego, a la hoguera donde se cocinaba al Presidente. 
 
¿Y esto fue decisivo? 
 
Yo creo que ha sido importante, porque en realidad estamos hablando de una diferencia de poco más de 65.000 votos. Eran más de 130.000, pero tienes que tomar en cuenta que los 65.000 que tú ganas los pierde el otro. Es decir, los 65.000 que hubiéramos sumado eran los 65.000 que perdía el No. En realidad, nosotros estábamos a 65.000 votos de ganar. No estamos hablando de una  población muy grande, estamos hablando de una votación, por ejemplo, como la de los emigrantes. Los electores de la Argentina  podían haber sumado esos 65.000 votos.
 
Entonces, nosotros creemos que ese sin duda ha sido un elemento que ha hecho que mucha gente que simpatiza con el presidente Evo pronto haya sentido que no daba como para dar ese pasito adelante y generar una modificación de la Constitución. Y el otro elemento que también creo que es importante ha sido ese enojo. Mucha gente estaba enojada, molesta, y todo eso contribuyó a que mucha gente  pensara que cómo es que un  presidente que se dice humilde, que se dice defensor de los  pobres, se haga cortar el cabello por  1.400 bolivianos. Eso a la gente le irritó más allá de que se haya demostrado después que era mentira, pero ya quedó la duda.
 
El Gobierno ha atribuido su derrota a dos factores, a la "guerra sucia” y a la injerencia externa, incluida la supuesta participación de Sánchez de Lozada y Sánchez Berzaín? ¿Realmente ha sido así?
 
No podemos ver el referendo como una cuestión aislada o un asunto meramente de los bolivianos. Aquí hubo un intento de parte de EEUU de retornar a viejo orden. Ellos quieren tenernos de rodillas, sometidos, bailando al son de su música y, obviamente, no les ha gustado que haya esta suerte de desacato colectivo en América Latina. Mientras  ellos  estaban peleando y matando gente en África y Asia, nosotros estábamos aquí avanzando en la reconstrucción de nuestros países. Sigo creyendo que esto responde a una estrategia, que no es un caso aislado. Yo creo que  EEUU está muy molestos con el presidente Evo, como se vio en un acto, cuando Obama no le dio la mano ni a Evo ni a Correa. Esa es una manifestación inequívoca de que evidentemente le cae antipático. ¿Por qué? Porque Evo  ha demostrado que se puede vivir sin ellos. EEUU no simpatiza con el presidente Evo, no lo quiere, lo ha manifestado de muchísimas maneras. Nosotros creemos que ellos están interesados en que esto se precipite y pueda volver a fojas cero y estamos absolutamente convencidos de que no van a ahorrar ningún esfuerzo para revertir esta situación.
 
¿Cuál es el escenario ahora? 
 
A pedido del Presidente y de las organizaciones se ha decidido posponer hasta el 2018 el debate en torno a las candidaturas. Ese es un debate que se va a realizar a partir del 2018. La idea en este momento es concentrarse en la gestión, tanto el Ejecutivo como en la Asamblea Legislativa. El desafío del presidente Evo es que estos próximos cuatro años sean los mejores de los 14 que él va a gobernar; mejores que los 10 años anteriores y eso implica un gran esfuerzo, seguir con el ritmo que le imprimió él desde el primer día a su gobierno, y obviamente seguir avanzando  hacia nuestro objetivo, nuestro norte, que es la Agenda 20-25. Es la cristalización de lo que nosotros llamamos proceso de cambio en términos materiales y objetivos,  el hecho de que la gente tenga acceso a  servicios básicos que hace el vivir bien, la posibilidad de que Bolivia se industrialice y no solamente exporte materias primas, la posibilidad de que Bolivia sea el corazón energético de la región, que desaparezca la extrema pobreza. Y tenemos en el medio el Plan Nacional de Desarrollo, previo a la Agenda 20-25.
 
¿Está preparado el MAS para la sucesión de Evo Morales?
 
Yo creo que hay muchos líderes en el MAS. Me expresaré mejor: yo creo que hay  gente muy interesante dentro del MAS, muchas personas que tienen un gran potencial, mucha  pasta, mucha capacidad, una trayectoria de vida muy interesante, que yo creo que son algunos de los requisitos esenciales para poder asumir un liderazgo. En todo caso, y esta es una lectura absolutamente personal, sigo creyendo que no hay ninguno en el MAS, en este momento, que tenga las condiciones que tiene el presidente Evo, porque el presidente Evo para mí es un líder. Los líderes no aparecen a cada rato. Nosotros hemos tenido que esperar mucho tiempo para que aparezca una figura tan fuerte como la de este  líder, que es una sumatoria de muchos elementos. No solamente es el político que está en el momento preciso, sino una persona con una trayectoria de vida con las condiciones ideológicas, con un carisma especial, con condiciones especiales y obviamente caer en una coyuntura particular, que fue lo que pasó con Evo. Yo siento que no hay en este momento una figura dentro del MAS ni tampoco en otros frentes políticos que  tenga la capacidad y el liderazgo que tiene el presidente Evo. Tiene esa capacidad de aglutinar no solamente en términos externos, sino internamente. La presencia de Evo le garantiza al MAS, y a quienes formamos parte de este proceso, la unidad. Yo creo que es el elemento de la unidad central. La oposición lo sabe. Por eso también se ha empeñado en tratar de bajar a Evo de la carrera. 
 
Han surgido varias voces dentro del MAS contrarias al retiro del Presidente ¿Usted piensa realmente que el Presidente va a acatar el No y se va a retirar, que no va a buscar algún mecanismo para revertir la decisión del referendo?

Yo  respeto las decisiones que se toman y la decisión de postergar esta discusión para 2018 a mí me parece razonable. No es bueno tomar decisiones en caliente. Cuando uno está digiriendo una derrota o en un proceso en el cual podría haber cierto tipo de fraccionamiento, creo que ha sido sabio de parte del Presidente recomendar que este tema se discuta, se abra, a partir del 2018. Yo quisiera someterme a esa decisión. No quisiera adelantar mi criterio. Yo creo que en ese momento se va a poder avanzar en estas decisiones. Hay mucha gente ansiosa, quiere saber qué va a pasar el 2018, incluso gente que quiere hacer cálculos, pero yo creo que definitivamente va a ser el 2018 cuando se podrá tomar decisiones respecto a la sucesión. Yo no quisiera ahorita adelantarme sobre el tema.
 
 "El 21-F se jugó  más que un cambio a la Constitución, se jugó el  futuro del país”
 
Gringo Gonzales ve a la oposición "muy contenta, obviamente, como si hubieran ganado algo o hubiesen propuesto algo”. Agrega que "se juntaron todos con un único propósito, o los juntaron a todos con el propósito de destruir a Evo y ese sigue siendo el propósito, obviamente”. 
 
"Si alguien suponía que esto se acababa el 21 de febrero, se equivocó. Todavía hay una campaña muy dura en contra del Presidente. Han buscado por todos los medios desacreditarlo, dañarlo con ataques personales, un elemento que había estado ausente en otras campañas, y careciendo de una propuesta”, dice durante la entrevista. 
 
"A diferencia de lo que muchos suponen -agrega-, yo sigo creyendo que el 21 de febrero se jugó mucho más que un simple cambio a la Constitución, se jugó definitivamente el futuro del país. Yo sigo creyendo eso”.
 
¿Por qué?  
 
"Porque los efectos van a generar justamente un tipo de escenario en el cual van a haber ausentes y presentes”, sostiene. 
 
Asimismo, ve que "la oposición se ha subido al carro de la victoria, después de lo que pasó en Argentina y Venezuela. Ellos creen que esta es su oportunidad. El referendo no es un hecho aislado en la región. Todo esto responde a un intento de acabar con un ciclo de carácter progresista. A Estados Unidos no le gustaba que haya tantos líderes progresistas y han puesto un poco de empeño para terminar con este proceso.  Hay muchos que ya están hablando de "cambio de ciclo” o de "fin de ciclo” o del "crepúsculo del populismo”. Aquí hay un deseo de Estado Unidos  de volver al viejo orden. 

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