Expareja de Evo habla de su hijo y acusa a Quintana, en Teletrece

El diario digital chileno conversó con Gabriela Zapata, quien da su primera entrevista desde que se encuentra detenida en la cárcel de Miraflores.
domingo, 1 de mayo de 2016 · 17:38

Teletrece/ Gustavo Villarrubia, enviado Especial a La Paz

Es la historia que todos los bolivianos están siguiendo paso a paso y que esta semana tuvo su último capítulo, cuando el Presidente Evo Morales, se sometió a un examen de ADN para determinar la paternidad de un supuesto hijo con su ex pareja Gabriela Zapata.

PeroZapata, quien se encuentra presa por enriquecimiento ilícito,se negó a efectuarla prueba e incluso a presentar alniño para el examen, ya que argumentóque el procedimiento al padre, madre e hijo se debió efectuar de manera simultánea, algo que no ocurrió.

El mandatarioreconoció a principios de añoque en 2007 sostuvo una relación con Zapata y que al poco tiempo nació un niño, pero que éste murió.Luego el oficialismo manejó la versión de que el menor nunca existió, mientras que Zapata afirmade que el niño vive.

El caso saltó a la luz pública pocos días antes del referéndumdel 21 de febrero, en donde Morales solicitaba a los ciudadanosque aprobaran la posibilidad depresentarse a un nueva elección presidencial para el período 2020-2025.Morales perdió la consulta, señalando que este caso incidió en su primera derrota electoral en más de una década.

Visita a Gabriela Zapata

Actualmente,Zapata estádetenida en la cárcel femenina de Miraflores, una prisiónde alta seguridad para mujeres consentencia condenatoria.

Sus visitas están restringidas a su familia (que disponen solamente de 15 minutos) y al abogado que debe solicitar a la fiscalía autorización y permiso de visitacada vez que va a verla.

El martes 26 de abrila las 10 de la mañana, un día después de que Morales se sometiera a la prueba de ADN,T13 se presentóen la entrada de la cárcel de alta seguridad, pidiendo ver a Gabriela Zapata.

La guardia de la cárcel nospidelaidentificaciónypresentamos el pasaporte. Laguardia lo toma, nohacepregunta alguna y solicita una espera. A poca distancia, el camarógrafoJuan Bustamante registrael momento. Pasado unos 5 minutos, sin preguntar cuál es larelación del visitante con la detenida,ni porquéla vienea visitar, T13 accede al recinto penitenciario.

Conducido por un uniformado, subimos una estrecha escalera a un segundo piso. Al final de la escalera una pequeña sala de 3x2 metros.Es el comedor del recinto. Una mesa de madera con dos bancos alargados a los lados ocupa casi todo el espacio, todo muy apretado.

El policía que acompaña, con un gesto de mano, nosindicaque nossentemos. Y con una voz cortante mirando su relojdice que disponemosde 15 minutos.Al lado izquierdo hayuna puerta abierta donde sedeja ver una pequeña habitación,unos estantes llenos de artículos dequiosco yla cocina del recinto penitenciario.

A los2 minutos aparece Gabriela Zapata , con una Parka blanca, cuidadosamente maquillada, pero aun así no consigue disimular una fisionomía muy triste y demacrada.Antes de tomar asiento y un poco confundida, nospreguntaquiénes somos. Le respondemosque venimosde Canal 13 de Chile, interesado en lo que le estápasando. Se le escapa una leve sonrisa y se sienta del otro lado de la mesa, haciéndose espacio en el estrecho lugar.

Sacamosuna pequeña hoja de papel y un lápiz, autorizados después de ser cuidadosamente revisados a mi ingreso y comenzamos a hablar.

-¿Cómo está?

"No puedo creer que alguien pueda tener así a la madre de sus hijos (dice casi sollozando). Ayer (lunes)no estaban dadas las condiciones, para que presentáramos al niño.Tenían todo cerrado los accesos y no daban la seguridad para que mi hijo no fuera expuesto. Además, la jueza indicaba en el escrito que deberíamos presentarnos los tres juntos y a míme entraron después que se retiróel padre de mi hijo (por segunda vez, así se refiere al Presidente Evo Morales)".

-¿Quées lo que más le duele de todo lo que estápasando?

"El hecho de no estar con mis hijos, y todo lo que ellos están sufriendo. Me hace llorar sangre (hace una pequeña pausa)...el no poder estar a su lado (sus ojos se le llenan de lágrimas).Yo no tengo por quéestar pasando esto, por la maldad de ese señor".

-¿Se refiere al Presidente?

"No, no a él.El señor (Juan Ramón)Quintana (ministro de la presidencia de Bolivia, quien también ha sido mencionado por una supuesta relación sentimental con Zapata).El es el que montótodo esto y que ha inventado todo, porque yo decidí contar la verdad después que ellos me obligaron a mentir. Y cuando vi que esa mentira era para perjudicarme, no acepté. Evo se estádejando llevar".

-¿A quémentira se refiere?

"Decir que el niño había nacido y muerto, para no perjudicar al Presidente".

Somos interrumpidos con un policía que sube las escaleras a pasos sonoros y entre nervioso y amenazante me dice: "¡Ustedno tiene que estar acá! ¡Ustedes periodista!!! Y le dice a Gabriela Zapata que por favor lo acompañe. Pasando a la pequeña sala quiosco-cocina.

Ahí,casi susurrando pero se alcanza a escuchar todo por la estrechezde los ambientes, el policíale dice a Zapata que yo no debía estar hablando con ella porque no soy familiary que estáterminantemente prohibido el acceso a periodistas.

Alcanzo a escuchar la respuesta de Gabriela que hablando fuerte le dice:"él es mi amigo y por eso vino a verme".Bueno de cualquier manera ya pasóel tiempo y debe retirarse ahora, responde el uniformado.

Gabriela defiende su postura y le dice que las visitas son de15 minutos y no llevamos ni 10.Te quedan 5, me dice el policía mientras baja las escaleras.

-¿Dónde está su hijo?

"A mi hijo lo tenemos guardado con gente que me estáayudando, me gustaría que ustedeslo conocieran. Voy a ver si puedo hacer que lo conozcan y que lo puedan filmar sin mostrar su cara. Quiero que el mundo sepa que estoy diciendo la verdad, y su padre sabe que es así, y a míse me estáhaciendo mucho daño con todo esto. Me tienen presa sin sentido, con puras acusaciones sin fundamento".

"Vea la forma de mantener contacto conmigo por favor para que hagamos eso, y ahora cuídese mucho porquedespués de salir de aquí y con lo que pasó, le pondrán vigilancia de inteligencia.Así lo han hecho con mi tía que viene a traerme la comida todos los dias".

Un policía desde abajo de la escalera grita que se acabóel tiempo ynos levantamos.Se le llenan una vez más los ojos de lágrimas y agradece mi visita.

"Por favor cuente todo lo que me estápasando".

Y para que yo pueda certificar que estuve con ella, me entrega una carta de su puño y letra, escrita unos días antes pidiendo le autoricen la entrada de algunas cosas de aseo personal dirigida a la dirección de la prisión.

"Tome,lleve esto, para probar que usted estuvo acá, porque seguramente lo van a negar y no van a dejar registro de su entrada. ¡Y cuídese mucho!", es lo último que dice.

Salimos de la cárcel, no sin antes recibir amenazas por parte de varios policías, que me meten a una pequeña sala y me dicen que no cuente nada de esto.

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