“América Latina está viviendo un verdadero terremoto político”

“Hay una pérdida de confianza en los modelos políticos que han existido tal vez mucho tiempo”.
domingo, 14 de agosto de 2016 · 00:00
El periodista y escritor anglohispano Jimmy Burns Marañón sostiene que América Latina está viviendo un "terremoto político” a raíz de los cambios ocurridos en varios países de la región, como Argentina y Brasil, y la agudización de la crisis en otros, como Venezuela, resultantes de las crisis internas pero también de los movimientos políticos a nivel global.

"Se advierte una falta de confianza, una pérdida de confianza en los sistemas y modelos políticos que han existido tal vez demasiado tiempo”, dice en el Desayuno de Trabajo de Página Siete.

Al analizar las consecuencias del referendo sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit), dice que el NO británico ha provocado "un sentimiento colectivo de total incertidumbre política que se vive en este momento a todo nivel y que, para un país como Gran Bretaña, no tiene precedentes”.

Especialista en temas latinoamericanos, Burns trabajó para el Financial Times en Londres, Lisboa y Buenos Aires. Llegó a Buenos Aires en 1982, tres meses antes de la invasión de las Islas Malvinas por las Fuerzas Armadas argentinas que desencadenó una guerra de tres meses con Gran Bretaña. Autor de nueve libros, escribió, entre otros, La Guerra de las Malvinas, la tierra que perdió sus héroes, Más allá del Río de la Plata y la primera biografía de Diego Maradona (La mano de Dios). Acaba de publicar Francisco, el Papa de la promesa. Ganó el Premio Somerset Maugham 1988 de no ficción.

América Latina está en pleno movimiento, con una serie de cambios políticos. ¿Cómo ves la situación?
Sí, estamos viviendo un terremoto político. Obviamente, lo que se está viviendo en Latinoamérica es una tensión resultante de los movimientos políticos a nivel global. Se advierte una falta de confianza, una pérdida de confianza en los sistemas y modelos políticos que han existido tal vez demasiado tiempo. El mayor ejemplo parece ser Argentina. He estado mucho tiempo como corresponsal en Buenos Aires y éste me parece un momento muy interesante, con un nuevo Gobierno en cierto modo enfrentado con el peronismo, un peronismo que no renuncia al poder desde hace un tiempo demasiado largo. Yo creo que Mauricio Macri supone por lo menos la esperanza de un cambio social político para una Argentina bastante afectada por un periodo demasiado extenso de gobierno que acabó en dolorosas denuncias de megacorrupción. Creo que la lección argentina va a tener un impacto en toda la región.

¿Y a Brasil?

Brasil, ya sabemos que por algunos meses parecía que estaba a punto de la hecatombe, pero resulta que está saliendo adelante, no sin dificultad, de otra megacrisis a raíz de la corrupción institucionalizada. Para muchos, lo sucedido con Dilma Rousseff es una especie de golpe civil,  pero yo creo que el problema de Brasil tiene raíces económicas y es expresión, sobre todo, de una corrupción sistemática, endémica, en la clase política de ese país.
 
Ya veremos si el cambio de gobierno puede atacar o lidiar con el problema de la corrupción de una manera profunda, estructural. Aunque la crisis política fue y es mayor en Brasil, es por las mismas razones que estamos viendo en el caso de Argentina. Yo creo que la corrupción es problema casi continental.

¿Y Venezuela? 

Bueno, allí estamos viendo lo que yo llamaría el "efecto Cuba”, sobre todo por la reconciliación que ha habido con Estados Unidos. Sin embargo, el caso venezolano lo veo mucho más crítico en el sentido de que el gobierno de Nicolás Maduro se ve contra la pared y con muy poca opción que no sea por medio de un intento de reconciliación diplomática con Estados Unidos. Yo no veo una salida para el régimen venezolano que no sea una salida puramente democrática decidida por los propios venezolanos.

¿Qué opinas del terremoto que está viviendo el Reino Unido a raíz del Brexit?

Es muy difícil describir el impacto que ha ocasionado en la sociedad inglesa el resultado del reciente referendo. Es un sentimiento colectivo de total incertidumbre política que se vive en este momento a todo nivel y yo diría que para un país como Gran Bretaña es casi sin precedentes. Yo por lo menos, en los más de 40 años de vida profesional periodística y como británico, no recuerdo una situación de polarización tan grande, de desazón y desorientación, de división social y  política como la que estamos viviendo en estos momentos,  y no exagero.

¿Por qué? 

Porque es el resultado de un referendo que supone un cambio radical de la relación del Reino Unido con Europa y tal vez con el resto del mundo. Se votó a base de un SÍ como si fuera un NO y acabamos con un resultado extraño que dejó a todos boquiabiertos. Hay una diferencia de porcentaje simplemente de un 4%. O sea, el 52% del país votó para romper los lazos institucionales que les une al resto de Europa, mientras que el 48% del resto de los ciudadanos, incluyendo a Escocia, una mayoría Irlanda  del Norte y más del 70% en la capital, Londres, votó para mantenerse dentro de la Unión Europea.

Una división muy profunda… 

Sí, aquí se van notando divisiones que van más allá de ese resultado -que además tendrá consecuencias aún insospechadas-, son divisiones generacionales: la gente joven votó para mantener lazos intercontinentales con Europa y la gente mayor, y la que vive fuera de Londres principalmente, votó tal vez por una razón puramente emocional para mantenerse como una isla separada del mundo. Es también una expresión de que, como ingleses, estamos sin resolver qué tipo de acuerdo tendremos con Europa; la incertidumbre recae sobre si puede eventualmente haber un acuerdo que puede sustituir el acuerdo institucional que hemos tenido desde los 70 o si vamos hacia una confrontación y una ruptura. Por ahora, la elección de Teresa May como nueva líder del partido conservador y primera ministra ha impuesto, por lo menos, un periodo de estabilidad, aunque todavía frágil. La señora May ya ha emprendido un camino de diálogo con otros líderes europeos que me parece positivo, mientras su canciller Boris Johnson, que fue uno de los líderes  en favor del Brexit, está asumiendo una posición más pragmática sobre el tema de Europa, aunque aún queda muchísimo para negociar.

En todo caso, estamos en un periodo de incertidumbre, como decía antes, pero, curiosamente, sobrevive una cierta fortaleza de la democracia británica porque a pesar del resultado del referendo, las aguas se han calmado un poco en las últimas semanas,  no ha habido una corrida de depósitos  y en cierto modo no estamos en un momento de  crisis  financiera o económica. A pesar del impacto, la vida institucional sigue su curso, aunque queda la duda sobre cuál será el papel que jugará el Reino Unido  en el mundo y cuál será el futuro de la Unión Europea. 

Eso, por ahora, pero ¿cómo ves  el futuro?

Yo soy un optimista nato, en el sentido de que hay siempre una promesa de cambio, una resolución más o menos positiva de la historia. En esos términos optimistas, yo esperaría que en los meses que van a seguir a esto habrá un gobierno británico capaz de negociar un consenso con la Unión Europea. Como toda negociación, esto   se resuelve en un proceso de tira y afloja, donde cada parte tendrá que ceder algo, ya que posiciones extremas sin reconciliación, supondrían ruptura y eso perjudicará los intereses del Reino Unido  y Europa, y tal vez la estabilidad mundial.

Gran Bretaña tiene importantes lazos comerciales con Europa que no quiere ni debe sacrificar, también quiere más control sobre la migración que llega al país. Por el lado de la Unión Europea creo que se va a hacer todo el esfuerzo por mantener los vínculos que son estratégicos, por ejemplo en el tema de contra-terrorismo donde los británicos juegan un importante papel en términos de colaboración policial y de inteligencia. Gran Bretaña es un país con su historia, con su peso político, con su influencia; un país que ha tenido históricamente una enorme vinculación con sus vecinos y no solamente con ellos sino con Estados Unidos y con otros países, y esto creo que vale la pena mantener. El problema que tenemos con Europa es que también se está viviendo un proceso de gran incertidumbre política; tanto Alemania como Francia están viviendo procesos de elecciones nacionales muy importantes donde podría haber un giro hacia la derecha o a la izquierda; o sea, los europeos están en un momento de cambio. Va a ser muy difícil negociar un acuerdo a corto plazo. 

El sentimiento antimigratorio, que ha tenido un fuerte peso en el resultado, es también xenófobo. ¿Cuál es tu percepción sobre este fenómeno?

El tema migratorio fue clave  en la campaña del referendo, ya que formó parte de  un voto de protesta por parte de muchos británicos que echan la culpa a los emigrantes y la globalización por la falta de vivienda a bajo costo, la falta de acceso a servicios de bienestar y  los bajos salarios en ciertos sectores de la economía.
 
Desgraciadamente, como consecuencia del referendo, ha habido algunos  incidentes de ataques racistas a ciertos sectores, como la comunidad musulmana,  pero este tipo de extremismo para nada representa un sentimiento compartido por la gran mayoría de los británicos. Londres sigue siendo una gran ciudad cosmopolita y multicultural, y eso se va a mantener. Yo no tengo ninguna duda de eso. Somos un país evidentemente civilizado con una gran tradición democrática que no se rompe fácilmente.

¿En qué puede afectar el Brexit a América Latina?

Bueno, en cierto modo, es una incógnita, ya que todo depende de qué tipo de acuerdo -si hay acuerdo- surge entre el Reino Unido y la Unión Europea, y cómo impactará esto sobre las relaciones comerciales con otros continentes. Pero, no cabe duda de que para el Reino Unido, América Latina -aunque no es una prioridad- es un mercado que le interesa  y,  además, con el cual le interesa mantener buenas relaciones diplomáticas. Tal vez donde ya se está viendo un acercamiento mayor es con Argentina, ya que a Macri los británicos lo ven mucho menos conflictivo en el tema de Malvinas y las relaciones con Estados Unidos. O sea que hay una buena mirada en general hacia toda América, y con buenas perspectivas, por lo menos mientras no asuma la presidencia el señor Donald Trump.
 
Papa Francisco, "un líder en un mundo sin liderazgos”
 
Jimmy Burns Marañón, biógrafo del papa Francisco (Francisco, el Papa de la promesa), dice que el Pontífice "ha demostrado que es capaz de mostrar un liderazgo espiritual en un mundo donde tenemos una falencia de liderazgos”.

¿Qué te llevó a escribir sobre el papa Francisco?

El hecho de que sea el primer Papa latinoamericano, argentino  y jesuita es realmente especial, único.  Desde mi época de estudiante me ha interesado la política y la sociología de Latinoamérica y allí he ejercido una importante  parte de mi vida profesional como periodista y escritor, incluyendo una larga época como corresponsal en Buenos Aires. De joven fui a un colegio  jesuita y desde entonces he mantenido muchos contactos con la Compañía de Jesús internacionalmente.  Yo  tuve mis dudas cuando anunciaron que un argentino había sido elegido Papa. 

¿Por qué? 

Porque la Iglesia argentina en la época del régimen militar, con muy pocas excepciones, no tuvo una participación de defensa de los derechos humanos digamos muy honorable. Pero parte de mi libro investiga precisamente hasta qué punto Jorge Mario Bergoglio fue cómplice del régimen o no, cuando estuvo de jefe de los jesuitas argentinos. 

¿Lo fue? 

Creo que pudo hacer más, ya que no denunció ni se enfrentó abiertamente con el régimen militar, como por ejemplo hicieron sectores de la Iglesia en Chile después del golpe de Augusto Pinochet. Pero no se le puede acusar de conspiración o colaboración con el régimen militar, ya que hizo lo que pudo para salvar a algunas personas a través de lazos secretos que mantuvo con las autoridades. Sin duda, hubo una transformación y el Bergoglio que fue nombrado arzobispo de Buenos Aires llegó a convertirse en un gran defensor de los pobres y marginados y denuncio abiertamente la corrupción política y la falta de justicia  social de su país.

Lo que me fascina de este Papa es que toda la gestión que ha hecho me ha demostrado que es capaz de mostrar un liderazgo espiritual en un mundo donde tenemos una falencia de liderazgo. Yo creo que éste es un Papa que puede cruzar fronteras, que es capaz de dialogar y reconciliar, y que tiene una gran capacidad pastoral de llevar la buena noticia del evangelio por el mundo. 

¿Y cuál ha sido su contribución política hasta ahora?

Yo creo que su contribución política, sobre todo, ha sido una contribución de mediación diplomática  en el tema de Cuba y en otros lugares latinoamericanos, como Colombia y Venezuela. También creo que ha hado un gran apoyo moral en su manera de ser humilde y en sus pronunciamientos al movimiento ecológico y a los que buscan con esperanza un mundo más justo y menos violento.


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