Tezanos Pinto, un insomne al que le gusta el periodismo

Duerme casi nada. Prefiere su oficina a su dormitorio. Tiene un hijo, al que califica como su inspiración. Es el hombre que ahora está en el ojo de la tormenta.
domingo, 11 de junio de 2017 · 03:00
Mery Vaca / La Paz

De voz suave y hablar pausado, tal vez exageradamente pausado, al punto que a veces se queda callado pensando, simplemente pensando. David Tezanos Pinto, el defensor del Pueblo, sabe que ese rasgo de su personalidad es perceptible e incluso reconoce que ha recibido críticas por eso y entonces lanza una explicación: "Es que no duermo”.
 
Cuenta que duerme un par de horas cada noche y que a veces el insomnio es tan crónico que apenas logra conciliar el sueño por unos 10 minutos.
 
Es más, confiesa que muchas veces pasa la noche en su oficina, ubicada en el cuarto piso de la Defensoría del Pueblo, a unos pasos de la plaza San Pedro. Sus funcionarios están pensando instalarle un ambiente para que pueda abandonar el sillón en el que se arrima para dormitar.
 
Tezanos Pinto lleva en el cargo un poquito más de un año. Fue elegido en mayo de 2016 en medio de una intensa polémica porque hasta entonces fue un funcionario gubernamental. Era el encargado de los defensores públicos, cargo que depende del Ministerio de Justicia.
 
Llegó al cargo, entonces, a la sombra de grandes figuras de la defensa de los derechos humanos, como Ana María Romero, Waldo Albarracín y Rolando Villena. Todos ellos demostraron independencia mientras ejercieron la función. Tezanos Pinto, en cambio, fue blanco de duras críticas por su afinidad con el Gobierno, desde el mismo día que fue elegido por los dos tercios de votos del MAS en la Asamblea Legislativa.
 
Las cosas empeorarían el mismo día de su posesión, cuando Morales le dijo a Tezanos Pinto que los más agredidos eran él, el Gobierno y los policías, con lo que quedó claro  a quién debía defender la flamante autoridad. Unas horas después, el elegido por el MAS era filmado cuando entregaba dinero a un grupo de discapacitados para que retornaran a sus regiones. 
 
Ahora, en la misma entrevista en la que habla de su insomnio explica que entregó  ayuda económica para que volvieran a sus regiones aquellos discapacitados que ya estaban desmovilizados y que no tenían cómo irse.
 
Tezanos Pinto viste, el día de la entrevista y en muchas otras ocasiones, un abrigo de cuero que le llega casi hasta los pies, atuendo que completa con una polera con el logo de la Defensoría y el infaltable parche negro en el ojo izquierdo, del que nunca habla en público. Hasta ahora.
 
Se pone un poco incómodo con la pregunta, merodea en el tema diciendo que le da "una característica” y que permite a las personas identificarlo y, a cuentagotas, relata que a finales de 2006 fue atacado con pistolas con silenciador "por llevar procesos penales de alto riesgo”.
 
Entonces queda la duda de si puede ver con ese ojo. "Clínicamente cero”, responde esta vez con contundencia. 
 
El incidente le llevó a pensar que "podía perder la vida”,  pero cuando se dio cuenta que seguía en este mundo se sintió "una persona aliviada y con muchos desafíos en la vida”.
 
Tezanos Pinto es abogado de profesión, cochabambino, de 41 años. Sus generales de ley están incluidas en su escueta biografía en el sitio oficial de la Defensoría del Pueblo, donde se consigna que "es el tercer hijo de Adolfo Tezanos Pinto, reconocido jurista, quien fuera víctima de la dictadura de Hugo Banzer Suárez, y de la artista plástica Zaida Ledezma Mérida”.
 
Después de hablar de sus funciones, de su insomnio y hasta del parche que lo identifica, hay confianza para preguntarle si es un hombre solo. Dice que sí, que antes de asumir como Defensor vivía con su hijo, pero que ahora el adolescente "está con su madre”.
 
Para hablar de sí mismo, en realidad empieza mencionando a sus "dos grandes inspiraciones”: su padre y su hijo. De su hogar dice que heredó el humanismo y que eso mismo está inculcando en su heredero.
 
No responde si es un hombre nervioso, aunque está claro que en su oficina no es un pez en el agua. ¿Le está costando ser un funcionario público? Respira hondo para decir que prefiere quedarse "con lo positivo” y eso es "el cariño de la gente”.
 
En la última semana, Tezanos Pinto tuvo que escuchar que es "el defensor del puesto”, "el verdugo del pueblo”, "el defensor del patrón”, "el defensor de Evo”, que su oficina es "la secretaría de un partido”.
 
Las redes sociales se inundaron con memes que hacen alusión a su supuesta afinidad con el Gobierno. Incluso, los trabajadores pidieron su renuncia al cargo porque, con la acción popular en contra de los médicos, puso en riesgo el derecho a la huelga.
 
Así, quién podría dormir. Sin embargo, el Defensor dice que este no es un asunto de ahora, puesto que padece de insomnio desde hace unos 20 años y que, por muchos exámenes que se  hizo, no pudo curarse. 
 
Cree que la razón está en que le gusta asumir las responsabilidades de él y, una colaboradora que está cerca, completa que también asume "las de los demás”.  
 
"Como dice Quijote, uno asume las culpas de los demás”, parafrasea, luego de contar que además de ser abogado le gusta mucho la poesía, el cine, el dibujo y, para sorpresa de las entrevistadoras, le gusta también el periodismo.
 
Él cree en "un mundo mejor con un mejor periodismo” y para que quede claro por qué está en el puesto dice que "de niño ayudaba a los que estaban en situación de pobreza”. Y, por si alguna duda quedara, cuenta que trabajó hasta de albañil.
 
Ahí, según dice, encontró las raíces de su marxismo porque "sin utopías uno se resignaría a un mundo sin cambios”.
 
Detrás de cada cargo hay un hombre y éste es David Tezanos Pinto, un insomne que le gusta el periodismo, como tantas otras cosas de la vida.

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