“Las relaciones políticas entre Bolivia y España no registran ninguna tensión”

Cuando llegó al país, el diplomático se volcó a leer sobre la historia de Bolivia de los siglos XIX y XX. Afirma que su corazón es ya el de “un nativo boliviano”.
viernes, 14 de julio de 2017 · 01:03
Pablo Peralta M.  / La Paz 

El embajador de España en Bolivia, Ángel Vázquez Díaz de Tuesta, aprendió a tocar piano en  territorio nacional. Cuando llegó -cuenta- se volcó a leer la historia de Bolivia, con énfasis en  los siglos XIX y XX.

Arribó   en  2012 y le tocó  vivir las nacionalizaciones; entre las firmas que pasaron al Estado hubo  empresas que tenían inversiones españolas.   ¿Cómo recuerda aquella época?   "Es un tenue recuerdo de mi llegada a Bolivia”, dice. 

    El 22 de julio  termina su misión  y sostiene que hoy las relaciones entre ambos países  no tienen  "ni un solo factor que las perturbe”.  

 ¿Qué  le llamó más la atención de  la historia de Bolivia?

 Debo reconocer que cuando llegué, sabía poco de la historia de Bolivia. Mis conocimientos eran muy superficiales, con lo cual mi inmersión en la vida boliviana se hizo, en primer lugar, leyendo mucho; y yo, que tengo una formación académica en  historia, me volqué  en conocer la historia de Bolivia.   

No tanto la historia colonial o prehispánica, que quizás es la que era más conocida, no la que yo había tenido alguna relación,  sino toda esa historia, en cierto modo turbulenta, y por completo desconocida para mí, que era la historia del siglo XIX y siglo XX: sus revoluciones, sus guerras federales, momento en el que la nación boliviana, en el sentido contemporáneo, que tenemos actualmente, se forjó. 

Un año después de su llegada  se nacionalizó  SABSA, que tenía  inversiones españolas. ¿Cómo ve hoy ese episodio? 

Cómo pasa la vida. Cuatro años después, aquello es un tenue recuerdo de mi llegada a Bolivia y me acuerdo  de cuánto tiempo ocuparon de mi trabajo aquellas nacionalizaciones, que empezaron el año 2012 y concluyeron en 2013; y, efectivamente, en un primer momento fue una cuestión importante a la que tuve que dedicar muchas energías, porque fueron  medidas que afectaron, no puedo negarlo,  a las relaciones en cierto modo; y se trataba de reconducir un hecho que en principio no se esperaba, como fueron las nacionalizaciones.   

Se trataba de reconducir aquellas decisiones a un escenario amistoso y no conflictivo.  Eso llevó tiempo, hubo que trabajar. Yo, desde luego,   me esforcé mucho en conseguir ese objetivo.  Las empresas también pusieron de su parte para lograrlo; y he de reconocer que  en algunas autoridades bolivianas también encontré apoyo para conseguir ese objetivo. Quiero en ese aspecto rendir homenaje de amistad y también siento admiración profesional con el actual Ministro de Justicia (Héctor Arce) que fue una parte importante de la solución de estos conflictos.

  ¿Cómo calificaría    el estado de la  relación   entre Bolivia y España? 

Las relaciones entre  Bolivia y España son buenas y  no tienen en este momento ni un solo factor que las perturbe, lo cual no quiere decir que no haya mucho camino por recorrer y muchas cosas que mejorar; uno no tiene que sentirse satisfecho y acomodado a una situación determinada, pero superados estos asuntos de los que hablamos, en estos momentos, la relación transita por senderos muy correctos. 

La colaboración, el ámbito de la cooperación, el ámbito de las empresas es óptimo;  el ámbito de la cultura, también.  Las relaciones políticas no registran ninguna tensión, ninguna diferencia importante;  y a mi juicio se encuentran en estos momentos en una buena fase, que hay que aprovechar, dado que  cuando no existe ninguna diferencia, conflicto o  factor de fricción, es cuando uno debe aprovechar para dar saltos adelante  y conquistar nuevos objetivos ambiciosos.

Bolivia ha cambiado, no es la misma Bolivia ahora que hace cinco años,  hace 10.   Como es un país que ha cambiado,  también tiene nuevas aspiraciones y otras ambiciones,  y los países que nos sentimos cercanos a Bolivia, y en mi caso yo me siento muy cercano porque llevo aquí cinco años viviendo, detectamos que hay nuevos "nichos”  en los que trabajar para que las relaciones  apunten a  nuevos escenarios.

España coopera en el tema justicia, como la UE y otros países.  ¿Cómo   resolverlo? 

Líbreme Dios de decirle a mi querido amigo, el Ministro de Justicia, cómo debe hacerse. Estoy seguro que él, que es un jurisconsulto de talla,  debe saber cómo hacerlo o intenta saberlo al menos.

 Las autoridades bolivianas y la cooperación internacional, en este caso la española, pero también las de otros países de la Unión Europea en general hemos trabajado en ese capítulo, porque las autoridades bolivianas así lo han determinado.  Ellos consideran que la justicia en Bolivia necesitaba una serie de reformas, que no son fáciles, porque es un ámbito de la actividad pública muy complejo. 

Hubo el año pasado, por estas fechas, en julio, la famosa cumbre de la justicia, cuyos preparativos no fueron sencillos. En fin, ha sido un gran trabajo el que se ha realizado.  La cooperación española, dentro del capítulo gobernabilidad, y reforzamiento de la democracia en Bolivia, pues,   ha prestado toda su colaboración. 

Después hemos trabajado mucho, no solamente con el Ministro actual, sino con los ministros anteriores y, bueno, el resultado de todo aquello fue la famosa cumbre de la justicia, que se celebró en Sucre.  

España ha invertido mucho esfuerzo  intelectual en ayudar a Bolivia en ese capítulo  y esperamos que efectivamente los frutos de aquel esfuerzo no sean estériles sino que se manifiesten en leyes, medidas, reformas que llevarán tiempo.  Hay que reconocer que eso no es sencillo. Yo no la rindo la ganancia, como dicen en España, al Ministro de Justicia, porque es una cosa bien complicada; pero desde luego, al menos puedo decirle que  confío en su talento y en sus conocimientos para llevar a buen puerto este barco de la reforma de la justicia. Y nosotros siempre estaremos al lado del Gobierno boliviano para conseguirlo.

¿Qué recuerdo es el que más evocará cuando deje el país? 

Un recuerdo que me ha hecho gracia recientemente es que después de cinco años de estar en Bolivia... bueno,  yo tengo buena salud, estoy bien,  pero esto te cuentan: "el corazón, la presión arterial, la altura”. En fin. Fui a un médico que tengo aquí, un médico amigo mío: "Oye, cinco años en Bolivia, sí, sí,  sí. Tienes que mirarte porque aunque estés bien, uno nunca sabe exactamente cómo evoluciona,   tal y que cual”. 

Y bueno, me hizo análisis, los exámenes y cuando los entregué y los empezó a mirar y dice: "¿Sabes lo que te digo? Que tu corazón y todos tus parámetros  cardiovasculares son los propios de un nativo boliviano”. "No te vayas -añadió-,   ahora que ya lo has conseguido”. Pues  me llevo ese buen recuerdo, que efectivamente, dicho de una manera romántica, mi corazón es ya el corazón de un nativo boliviano.
 
HOJA DE VIDA
  • Formación   El diplomático es licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid.
  •  Misión  Es embajador en Bolivia desde el 26 de agosto de 2012. Cumple su misión el próximo 22 de julio.

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