“Las opiniones de la Comisión de Venecia tienen peso para nosotros”

El representante alemán asegura que su país tiene prisa en concretar el negocio del litio.
domingo, 01 de abril de 2018 · 01:03

 Página Siete/ La Paz 

La libertad de expresión, la independencia de poderes, la seguridad jurídica y el negocio del litio están entre los temas abordados por el embajador de Alemania en Bolivia, Matthias Sonn, en esta entrevista con Página Siete.

 El representante diplomático, además, explica la importancia de la Comisión de Venecia, que la semana pasada emitió una declaración en favor de la limitación de mandatos como una garantía de democracia y aclarando que la reelección indefinida no es un derecho humano. 

¿Cómo están las relaciones de Bolivia y Alemania en este momento?

Las relaciones entre Bolivia y Alemania están en una fase muy buena. Hemos tenido y eso es muy importante para Alemania  más de 10 años de estabilidad democrática en Bolivia, y quisiéramos que ésta se mantenga.

 Muchas cooperaciones están bajando sus ayudas a países como Bolivia. En ese contexto, ¿cuál es el área de  mayor cooperación?

Es una cooperación entre iguales, con elementos de complementariedad. Es evidente que Bolivia es un país muy diferente a Alemania comenzando por el hecho fundamental de que Bolivia naturalmente es un país rico y Alemania es un país muy pobre en recursos. No tenemos ningún recurso natural ni energético y estas complementariedades se pueden usar de manera estratégica, por ejemplo en el litio, y ahí estamos trabajando con los socios bolivianos y esperamos tener un negocio que es verdaderamente estratégico. Respecto a la cooperación en el sentido más amplio, va a haber cambios porque Bolivia esta graduándose, ya no es un país de ingresos bajos.  

Bolivia quiere que la industrialización del litio sea aquí. ¿Qué propone Alemania y con qué tipo de empresa?

Nuestro interés en el litio boliviano es un interés de industrialización y por eso creo que somos los únicos socios estratégicos para Bolivia en este proceso de industrialización. Claro que el proyecto lo hará una empresa privada con apoyo del Estado. Hay elementos que puede juntar el Estado como elementos de cooperación, formación profesional para los ingenieros, los técnicos y los trabajadores. La cooperación  alemana también podría entrar en el suministro energético para el proceso industrial, podríamos lograr todo el proceso con energía solar,  que haría del litio boliviano el único litio verde en todo el mundo. Litio verde vs. otros. Pero el punto principal es que nuestras empresas ahora no tienen la industrialización del litio y tienen interés en invertir en ese proceso en Bolivia. Esta es la diferencia con todos aquellos que se interesen en esta materia prima, porque su interés es principalmente  la materia prima y no la industrialización.

 ¿En qué fase se encuentra este proyecto?

Estamos en la llamada fase dos, que es una licitación del Estado boliviano para la construcción de la Planta de Carbonato de Litio en Uyuni. En la llamada fase tres, que es la industrialización, se planifica una inversión público-privada con el Estado boliviano e inversores extranjeros como socios industriales, como los que traen la tecnología. Se habla de más de mil millones de dólares. Nosotros lo vemos como una obra de arte completa.

El sueño del país sería ver baterías made in Bolivia. ¿Hasta qué fase llega la propuesta de Alemania?

Se habla de actores privados. Es un negocio, y si no es un negocio no va a hacerse. Nuestro interés es lograr una complementariedad balanceada, equilibrada entre el interés boliviano y el interés de nuestra industria de tener una producción propia. Y tenemos prisa, nadie puede decir si en 10 años todavía la batería de litio va a ser tan importante, no se sabe cómo se desarrolla la tecnología.  

¿Cuánto tiempo tomaría, uno o dos años?

Una vez que haya un acuerdo, una vez que haya un contrato, una vez que haya claridad, puede hacerse bastante rápido.

¿Es decir ahora todo depende de la voluntad política del Gobierno?

Decisiones políticas. Es un asunto de negociaciones entre el Gobierno de Bolivia y actores privados de varios países. Finalmente el Gobierno de Bolivia va a tomar una decisión y después de esto van a elaborar contratos y entonces avanzaría rápido.

 ¿En qué otras áreas de inversión está participando Alemania? 

Hay que comprender que los inversionistas miran a un escenario mundial. En éste, Bolivia está en competencia con otros destinatarios de inversión. Quizás el factor más importante para un inversor extranjero sea la seguridad jurídica. No hemos visto en Bolivia grandes inversiones extranjeras en el pasado reciente. El inversor principal ha sido el Estado boliviano.

¿Qué pasa con el anuncio de inversión en el tren bioceánico?

Hay un interés bastante grande de parte de la industria alemana y posiblemente también de potenciales inversores. En este momento la pelota está en la cancha de los actores regionales, es decir, de Bolivia y sus vecinos Perú y Brasil, donde se necesita estructurar esta empresa para un bioceánico de manera firme. Si usted quiere una inversión de varios miles de millones de dólares necesita crear un vehículo donde el inversor pueda poner su dinero y aún no estamos en este punto.

¿O sea tendrían que crear una empresa trinacional para encarar el proyecto?

O multinacional o abierta para inversores. Los Estados de la región deben ser socios principales en ese proyecto.

Respecto al tema de la seguridad jurídica, ¿qué cosa exactamente les preocupa a los inversionistas alemanes? Una ley nueva de inversiones, la salida del CIADI...

Creo que todas las partes. Un ámbito de seguridad jurídica es algo complejo, tiene partes diferentes y no sé lo que preocupa o no preocupa a los inversores de otros países. Lo que sé es que se trata de un tema de confianza en un sistema, en la estabilidad democrática de un país, en los procesos constitucionales, pero también en la confiabilidad del sistema judicial.

 ¿Cómo ve la situación de la justicia boliviana?

Creo que es un tema muy importante y que tiene un rol central en el desarrollo de cualquier país. Solo puedo mencionar una cifra o una estadística: creo que Bolivia tiene 0,5% de su presupuesto en el sector judicial, mientras que países que tienen un sector judicial fuerte normalmente gastan más o menos 3% de su presupuesto, es decir, seis veces más. No es sólo un tema del dinero, pero sin dinero uno no puede hacer justicia.

 Y el otro eje tiene que ver me imagino con la independencia del Órgano Judicial.

Claro, la separación de poderes es un eje central de cada democracia. Sin una justicia independiente, fuerte, sin separación de poderes, no se va a tener una democracia fuerte en el largo plazo. Ese fue un tema importante en la conversación que hubo entre el presidente Morales y la Canciller Federal Merkel en 2015.

¿Cuál es el valor institucional de la Comisión de Venecia para la Unión Europea? Recientemente ha levantando polémica una declaración referida a los límites en el mandato presidencial.  

No se trata de la Unión Europea. Es en Europa, que es un concepto mucho más amplio que la Unión Europea. La Comisión de Venecia es una institución del Consejo de Europa, y el Consejo de Europa es una organización internacional más antigua que la Unión Europea. Abarca de Moscú a Lisboa, de Dublín a Ankara, es decir, engloba tanto a países europeos que están fuera y adentro de la Unión Europea.

El Consejo de Europa se fundó en 1949, después de la Segunda Guerra Mundial, para defender las reglas del Estado de Derecho y de la democracia, y por eso es una institución bastante fuerte. Tiene, por ejemplo, una Corte de Derechos Humanos muy parecida a la Corte Interamericana en San José. Su mandato es sobre constitucionalidad, democracia, Estado de Derecho, independencia judicial, separación de poderes y principios democráticos. Una corte que puede tomar decisiones vinculantes.

El Consejo de Europa también tiene esta Comisión de Venecia en el plano consultivo. La importancia de este gremio consultivo es la siguiente: en Europa, si un Estado pierde su reputación democrática, pierde su respetabilidad como país. Una vez perdida la respetabilidad, se pierde una parte del peso político. Por eso las opiniones de esta Comisión de Venecia, aunque sea consultiva, tienen peso, no son irrelevantes para nosotros. La otra cosa importante es que hay una cooperación entre todas esas instituciones como la OEA, el Consejo de Europa, y todas las que se ocupen del tema de la norma internacional. En temas de derechos humanos y derechos políticos trabajan de forma conjunta. 

¿En el marco de esta interconexión, cree que la Comisión de Venecia podría influir en la Corte Interamericana de Justicia en caso de que se hiciera una demanda sobre un tema específico de la repostulación del presidente Evo Morales?

Para nosotros no se trata de la reelección como tal, sino de la constitucionalidad democrática. Mi país está convencido de que la democracia, la constitucionalidad, el Estado de Derecho, todo está sujeto a normas internacionales. Por eso es posible para mí como embajador hablar de este tema. Y esta es la posición de mi gobierno: las preguntas centrales de la democracia y del Estado de Derecho nunca son reserva exclusiva de un Estado. Son abiertas, y por eso es positivo para nosotros que esta decisión del Tribunal Constitucional lo vea de la misma manera.

En Bolivia se usa el ejemplo de Ángela Merkel para justificar la reelección indefinida del Presidente. ¿Podría explicar si hay algún punto de comparación?

Para mí es muy positivo si el Presidente de Bolivia toma mi país como “referente del desarrollo en el mundo”. En Europa, y este es un punto que hizo notar también la Comisión de Venecia, la mayoría de los sistemas políticos son democracias parlamentarias. Los presidentes en Europa normalmente tienen límites de mandato. En Alemania son dos mandatos de cinco años, lo que es el caso en la gran mayoría de los Estados. Pero no se puede comparar tan fácilmente. En un sistema parlamentario el poder no está con el presidente porque es una figura más o menos simbólica del Estado. En Alemania el poder político está con el jefe de gobierno, en nuestro caso la Canciller Federal.

Recientemente se habló de anular el visado a España. ¿Habría la posibilidad de eliminar el visado Schengen para los bolivianos?  

El espacio Schengen es un asunto en el que se necesita un consenso entre más de 20 miembros. Este es un tema que se maneja no en Berlín, sino en Bruselas.

O sea, ¿no se puede hacer para un solo país, en este caso para los bolivianos que van a España?

Los países Schengen sí pueden otorgar visas nacionales, pero aquí estamos hablando del visado Schengen. Mi consejo a un gobierno extranjero afuera de la Unión Europea sería hablar de este tema no en mi capital Berlín, ni en otra capital europea. El tema se gestiona en Bruselas y ahí hay un ente de la Comisión Europea. Francamente es un proceso arduo.

Parte de la responsabilidad está en Bolivia, por ejemplo, respecto a los pasaportes biométricos ustedes han hecho esa sugerencia al Estado boliviano a que se avance en ese sentido. 

Se habló del tema en términos muy generales también hace tres años, cuando el presidente Morales fue a Berlín, y es claro que el pasaporte biométrico es uno de los requisitos, pero el resto no lo sé.

La UNODC ha señalado que se debe hacer un nuevo estudio de la coca. ¿En qué consistiría?

Creo que es una cosa muy constructiva, muy positiva que UNODC y Bolivia se pongan de acuerdo sobre estos estudios para comprender mejor, por ejemplo, la conversión, sobre cuánta hoja de coca hay en una hectárea de cultivo. Para comprender mejor cuál es la producción efectiva del país. Para nosotros es un eje importante de la cooperación de la Unión Europea a través de UNODC y Bolivia.

¿Cuál es la importancia de la libertad de expresión para una democracia saludable? 

Central. Sin libertad de expresión no hay democracia sostenible, y la democracia no es ni de izquierda ni de derecha. La democracia es un proceso constitucional que protege la diversidad de opiniones, la competencia entre programas, ideas, ideologías políticas para ganar una mayoría en elecciones, para ganar legitimidad democrática para esas políticas. Alemania tuvo en el siglo XX dos dictaduras sin libertad de expresión. Una experiencia catastrófica.

¿Cómo ve el papel de los medios de comunicación en Bolivia?

Importante, es la diversidad. La política necesita ser diversa para ofrecer alternativas al público votante, también en la prensa. Por ejemplo, creo que hay en Bolivia medios de comunicación como el suyo que tiene en sus propias páginas esta diversidad: columnistas que son más de derecha, más de izquierda, más liberales. Pero también la competencia libre entre los medios es algo central para una democracia estable, y es un indicador. Si en un país no hay una prensa libre y diversa, éste no tiene democracia.
 

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