Seis países se apartan de Unasur y dan un revés a Evo

Bolivia asumió la presidencia pro tempore de la organización hace tres días y el Presidente había trazado la refundación del bloque constituido por 12 países en 2008.
sábado, 21 de abril de 2018 · 00:06

 Juan Carlos Véliz M. / La Paz

 En mayo de 2008, el entonces presidente de Brasil  Luiz Inácio Lula da Silva celebraba la constitución de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). “Parecía una cosa imposible porque aquí, en América del Sur, fuimos adoctrinados para creer que no saldríamos bien en nada, que somos pobres, que nos peleamos mucho y que tenemos que depender de Estados Unidos y de la Unión Europea”.

10 años más tarde el bloque regional está a punto de naufragar porque Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Paraguay decidieron dejar la Unasur “hasta tanto no se produzca una normalización” en la organización.

 La crisis se desata  después de una semana  de que Bolivia asumió la presidencia pro tempore de esa entidad regional para el periodo 2018-2019.

 Los cancilleres de los seis países enviaron una carta a su similar boliviano, Fernando Huanacuni, para expresar “la extrema disconformidad con la situación por la que atraviesa la Unión”.

  En otro revés  para Evo Morales,  los países firmantes afirman que dadas las circunstancias actuales han decidido no participar en las distintas instancias de Unasur a partir de la fecha hasta tanto no se cuente  “en el curso de las próximas semanas, con resultados concretos que garanticen el funcionamiento adecuado de la organización”.

En la dura misiva remitida a Huanacuni  advierten que paralelamente analizarán “posibles cursos de acción”.

Una de los vacíos que quitan la  armonía a la Unasur es la acefalía de la secretaría general desde  enero de 2017 cuando dejó el cargo el expresidente colombiano Ernesto Samper. Argentina  había propuesto al embajador en Chile, José Octavio Bordón, para ocupar ese puesto pero Venezuela, Bolivia y Ecuador rechazaron tajantemente la candidatura.

 Las normas de Unasur exigen que todos los cambios importantes deben ser asumidos en consenso,  pero bajo las actuales circunstancias de la región se hace imposible consolidar un acuerdo alrededor de un solo candidato.

 Esas diferencias ideológicas están a punto de hundir el bloque que nació en 2004 como la Comunidad Suramericana de Naciones (CSN), a la que posteriormente se la llamó Unasur.

 Esta nueva  organización latinoamericana fue impulsada por el entonces líder venezolano Hugo Chávez y contó con el apoyo del  extinto expresidente Néstor Kirchner y Lula da Silva.

En sus primeros años Unasur tuvo un rol fundamental en la región y fue clave para frenar la crisis política que afrontó Bolivia en 2008 cuando Evo Morales fue cercado por la llamada “media luna” que desconoció al Gobierno legalmente establecido y promovió acciones violentas como la “masacre de Porvenir”.

  La intervención de esa organización, entonces presidida por Michelle Bachelet, auspició un diálogo que derivó en un acuerdo para modificar la Constitución antes de ser aprobada.

El miércoles,  Bolivia asumió oficialmente la presidencia pro tempore de esa organización con un llamado a la unidad de todos los países para “relanzar” la Unasur y se trazó 13 desafíos como trabajar  en una “ciudadanía sudamericana”,  integración física con un corredor bioceánico y  creación  de una confederación regional de movimientos indígenas, entre otras tareas.

 Empero todas esas metas quedan en jaque después de la decisión de seis de 12 países que integran el organismo regional.

El canciller Fernando Huanacuni intentó poner paños fríos ayer. “En esta nota no mencionan que abandonan” justificó sino restringieron su participación “hasta que se resuelva, entre otros temas, la designación del secretario general” dijo en declaraciones a  radio Patria Nueva desde Quito, Ecuador.

No obstante  convocó a los cancilleres de los países miembros a una reunión extraordinaria para viabilizar la designación del nuevo secretario general de ese organismo multilateral.

La cita está prevista para la segunda quincena de mayo.

 La convocatoria surge en un contexto marcado por el aislamiento de Bolivia por su respaldo al régimen de Nicolás Maduro contrario a la comunidad internacional que pide la restauración de la democracia.

En la Cumbre de las Américas en Lima, Bolivia no firmó el pedido unánime de  elecciones limpias en ese país.

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