Festejan 13 años con ofrenda a la Pachamama y mucha cerveza

El exministro y actual embajador de Bolivia en Cuba, Juan Ramón Quintana, invitó una caja de cerveza a dirigentes mientras se realizaba el desfile en plaza Murillo.
miércoles, 23 de enero de 2019 · 00:18

Beatriz Layme  / La Paz

¡Jallalla! aski urupan, viva! ¡qué sea un buen día!”, exclamó un amauta (sabio), mientras derramaba alcohol sobre la wajt’a  (ofrenda) para la Pachamaba, en agradecimiento por la “bonanza” en el  país. 

Así arrancó la fiesta por los 13 años de gobierno de Evo Morales en la histórica plaza Murillo, abarrotada, en su mayoría, por funcionarios públicos. En el festejo no faltó la cerveza.

 Bajo los primeros rayos de sol, el canciller Diego Pary colocó las illas (amuletos) sobre la wajt’a y los  amautas levantaron las manos para recibir la energía del sol con música    andina. 

Mientras ocurría esto, decenas de oficialistas y funcionarios  hicieron  largas filas para entrar a plaza Murillo fuertemente resguardada por policías.

Foto:Página Siete

En la plaza se armaron tres pantallas gigantes para que los espectadores sigan el informe-mensaje del presidente Morales en la Asamblea Legislativa. Hubo un estricto control  para evitar -según dijeron- que los opositores hagan “desmanes”.

Para penetrar el escudo policial los dirigentes de organizaciones mostraron las convocatorias para asistir a plaza Murillo mientras los  funcionarios exhibían su credencial. 

El regimiento Colorados de Bolivia Escolta Presidencial hizo  su ingreso a plaza Murillo y dio paso al acto central.

Luego de tomarse una fotografía con Morales y los ministros en el nuevo palacio, el vicepresidente Álvaro García Linera, acompañado de su esposa, se dirigió caminando por la alfombra roja hasta la Asamblea  para instalar la sesión e invitar al Presidente para  que dé su informe.

Se instaló la sesión. “La pobreza y la extrema pobreza han pasado a ser minoritaria y cada año que pasa es aún más pequeña. Desde 2010 al fin hemos dejado de ser un país de bajos ingresos”, afirmó García Linera, quien luego de concluir su discurso  dio paso al mandatario.

En la plaza Murillo pocos escucharon atentamente el informe de Evo y de rato en rato le aplaudieron. Varios optaron por conversar o  “wasapear”. 

Otros oficialistas aprovecharon para degustar choripanes,   ají de fideo o salteñas que venden a dos pocas cuadras de la plaza.

“Ahora Bolivia es digna, soberana  y productiva, por eso el crecimiento económico”. “Hermanos y hermanas, quiero decir nunca más Bolivia humillada, nunca más Bolivia sometida, saqueada  como antes, por eso estamos orgullosos por estos 13 años de gestión”, concluyó Morales su informe-mensaje. Los aplausos se desbordaron en el Legislativo y en la plaza Murillo.

 A los pocos minutos, en grupos abandonaron la histórica plaza, las autoridades se dirigieron a los balcones del Palacio Quemado,  otros se dirigieron hacia  la Cancillería para participar en el desfile de  las organizaciones sociales y militantes del MAS por los 10 años de la fundación del Estado Plurinacional. 

Foto:Página Siete

Una caja de cerveza

Luego de su paso por el palco presidencial, las  organizaciones sociales abandonaron la plaza y se fueron a calles aledañas para instalar  bares al aire libre.

En la calle Colón, por ejemplo, se instalaron puestos de venta de cervezas en  cajas. Tres personas apresuradas descargaban de un minibús varias cajas  ante el pedido insistente de un grupo de masistas  que se tomaron fotografías con Juan Ramón Quintana, el embajador de Bolivia en Cuba.

Luego de posar, el Embajador se abrió paso entre la gente que lo rodeó. “Gracias hermanos, pagaré primero, pagaré primero” dijo Quintana mientras sacaba de su billetera un billete de  200 bolivianos   para pagar  una caja de cerveza que invitó a dirigentes.

“Ministro, ministro su cambio” gritó la vendedora de cerveza y le  alcanzó 20 bolivianos del nuevo corte de billetes.

Dirigentes de las organizaciones sociales lo acompañaron para salir del lugar entre sonrisas  y pedidos de selfies.

Las calles aledañas a la plaza Murillo no sólo se convirtieron en bares, también sirvieron de mingitorios al aire libre, pese a los reclamos de los vecinos.

Concluido el acto, la histórica plaza Murillo quedó alfombrada de  basura en medio de la crisis por el bloqueo al relleno sanitario de Alpacoma.

Dirigentes de sectores sociales dieron rienda suelta a la embriaguez y por la noche intentaron ingresar a la plaza Murillo.

 

 

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