UE: “No hubo cooperación en justicia porque tardaron en formular planes”

“La cooperación puede acompañar, pero no sustituir la voluntad del Gobierno”, dice De la Torre.
domingo, 27 de enero de 2019 · 00:12

Página Siete / La Paz 

León de la Torre, el embajador de la Unión Europea (UE)  en Bolivia, obviamente, es diplomático. Y, como tal, es cuidadoso en sus declaraciones y trata de encontrar equilibrio para no acusar ni confrontar. Pese a eso, en esta entrevista con Página Siete, da dos noticias importantes: 1) Bolivia y la UE retomarán las negociaciones para un acuerdo comercial y 2) La UE no pudo cooperar a Bolivia en la reforma integral de la justicia porque el Gobierno tardó demasiado en formular los planes. ”La cooperación puede acompañar, pero no sustituir la voluntad del Gobierno”, dijo.

 También habló de las primarias, de la democracia, de la coca y del narcotráfico. Es una entrevista con sustancia, pese a que el entrevistado es un diplomático.

¿Cuál es su evaluación de la relación de la Unión Europea (UE) con el Gobierno y con Bolivia?

Bolivia es el socio principal de la Unión Europea en cooperación de toda América del sur, el principal beneficiario.  Tenemos una relación comercial hasta ahora basada en la no existencia de un acuerdo. Bolivia es el único país de la región que no tiene acuerdo con la Unión Europea, entonces la relación está basada en el Sistema General de Preferencias. Justo estos días está de visita una misión de comercio de Bruselas y por parte de las autoridades gubernamentales de Bolivia se ha dicho públicamente que hay interés de parte de Bolivia en adherirse al acuerdo multipartes que existe ya con Colombia, con Perú y con Ecuador, y eso permitiría a Bolivia incorporarse como miembro que es de la Comunidad Andina y beneficiarse de un acuerdo. Esperemos que las negociaciones puedan empezar pronto y que podamos llegar a un acuerdo.

Bolivia ha quedado fuera de este acuerdo por su visión en contra del libre comercio. ¿Esto significa que ha habido un cambio de visión?

El acuerdo multipartes es un acuerdo de última generación, que recoge ya muchísimas de las preocupaciones de otros países respecto del concepto tradicional de libre comercio. También se pueden negociar condiciones específicas para Bolivia, pero creemos que este acuerdo es beneficioso para todos y que daría un impulso importante a la exportación y  diversificación de la economía boliviana.

¿Entonces, el Gobierno está de acuerdo de entrada?

Lo ha dicho los últimos días o sea que esto es noticia muy fresca. Ahora hay que empezar a negociar, pero hay un acercamiento en este punto entre Bolivia y la Unión Europea que es nuevo y que yo creo que es una señal muy positiva.

Usted dice que Bolivia es el principal socio y beneficiario de la cooperación. ¿En qué se ha traducido eso?

La cooperación entre la Unión Europea y Bolivia está basada fundamentalmente en el apoyo presupuestario. La Unión Europea entrega fondos directamente al tesoro boliviano para que ejecute proyectos previamente acordados entre ambos en ámbitos como la gestión del agua y del medioambiente,  el desarrollo integral (en reemplazo) de la hoja de coca por un lado y la lucha contra el narcotráfico por el otro y un tercer ámbito, en el que no se han producido grandes avances, pero que está arrancando con unos pequeños proyectos, es el de la reforma de la justicia.

Usted ha declarado, sobre la base del informe de UNODC, que hubo un retroceso en la erradicación de coca. ¿Cómo se puede revertir esto?

Ha habido una reducción de la zona de cultivo por bastantes años consecutivos y eso ha sido gracias al esfuerzo de las políticas bolivianas de erradicación. En los dos últimos años ha habido un incremento lamentablemente, en un año, de cerca de un 14% y en el otro de alrededor de un 7%. Nosotros, en estrecho diálogo con las autoridades bolivianas, tenemos la confianza en que no va a haber un tercer año de crecimiento (de plantaciones de coca). Estamos convencidos de que el próximo monitoreo va a reflejar de nuevo una reducción. 

¿Algo tuvo que ver la Ley de la Coca con este incremento? 

La Ley de la Coca que fue aprobada en 2017, efectivamente amplió la zona de cultivo legal. En su momento, la Unión Europea manifestó su preocupación por este aumento precisamente porque permitía que hubiera una mayor diferencia entre la cantidad requerida para el consumo tradicional y el excedente que lamentablemente se desvía al narcotráfico. Pero también hemos visto que se han introducido  nuevos instrumentos que permiten un combate más eficaz contra el narcotráfico. 

¿Qué opina sobre el crecimiento del narcotráfico y del crimen organizado en Bolivia?

El crimen organizado y el narcotráfico son transnacionales y, por tanto, su crecimiento no se da sólo en un país, sino que es una tendencia global. Por eso, nosotros aceptamos el principio de  responsabilidad de compartida. Creo que Bolivia ha tomado algunas decisiones muy acertadas para hacer más eficaz su lucha contra el crimen organizado, se ha dotado de mayores méritos a la Policía y a las fuerzas especiales, y se ha profundizado la cooperación con los países vecinos. Obviamente el crimen organizado exige estar en alerta siempre, por lo tanto, una innovación de la legislación, con la extinción de dominio, me parece fundamental. La idea de que los bienes dedicados al narcotráfico se reviertan y se conviertan en medios para luchar contra el narcotráfico es fundamental y ha funcionado muy bien en países europeos.

¿Qué falta para su aplicación?

La extinción de dominio está en la nueva ley, pero falta desarrollo de reglamentos. Se dio un paso importante en la buena dirección. Siempre se tarda en asegurar detalles e implementación.

Una reciente declaración del Presidente ha causado bastante polémica, en sentido de que en el Chapare ya viven más de los plátanos que de la coca...

Ojalá fuera así, ojalá vayamos en ese sentido, pero yo he estado precisamente la semana pasada en el Chapare y pude hacer un sobrevuelo y ver que existen obviamente zonas de cultivo, algunas registradas, y por tanto legales, y otras que no lo son. Por eso es fundamental mantener el ritmo de erradicación. Según las estadísticas de Naciones Unidas, es necesario erradicar al menos 11.000  hectáreas para que no haya un aumento, eso significa que hay al menos 11.000 hectáreas nuevas al año, a veces en zonas que preocupan como parques nacionales, por tanto, no hay que bajar la guardia ni en el Chapare ni en los Yungas ni en ningún sitio.

Si se toma en cuenta la producción por tonelada, ¿Chapare o Yungas tienen más coca?

Eso es lo que queremos con un estudio que estamos haciendo junto con la UNODC y las autoridades bolivianas. El tonelaje nos va a dar una idea más concreta de lo que se está produciendo y para qué se está produciendo.

Luego de su visita al Tribunal Supremo Electoral (TSE), ¿cuál es la impresión de la entidad?

La verdad es que el Órgano Electoral boliviano en los últimos años tiene una buena reputación, por lo que hemos querido, con esta visita, mostrar el apoyo a una institución que en los últimos meses ha sufrido cambios de personal, tanto de magistrados como de personal técnico altamente cualificado, lo que puede haber provocado una cierta inquietud en parte de la población. Con esta visita, al menos queríamos demostrar que la comunidad internacional tiene mucho interés en la democracia, en la calidad democrática de Bolivia. Precisamente por ese interés, varios países y también la Unión Europea tenemos proyectos de cooperación con el TSE para mejorar el padrón, el registro electoral de los jóvenes y que haya una mayor confianza en el padrón y en general en el sistema.

Usted habla de la reputación del TSE, sin embargo, ¿usted cree que esa reputación se mantiene después de la decisión de habilitar una candidatura contra la Constitución como la de Evo Morales y luego de haber despedido a personal técnico? 

Respecto de la decisión judicial no quiero comentar demasiado. Lo que sí se puede decir, porque es un debate de doctrina jurídica, es que se podía basar la decisión en dos argumentos que eran antagónicos, por tanto era la cuadratura del círculo. Una decisión basada en una sentencia del Tribunal Constitucional o basar la decisión en la letra de la Constitución. Lo que se ha producido es un voto no unánime y en estos órganos es preferible que haya una decisión lo más consensuada posible, para darle mayor respaldo a sus decisiones. Pero, lo que nos parece es que la calidad de la institución debe preservarse y precisamente por eso hemos visitado el Tribunal para mostrar públicamente nuestro apoyo al Órgano Electoral, que es esencial como garante de la calidad democrática, el cual tiene en sus manos algo tan valioso como la democracia. 

La comisión de Venecia se ha pronunciado en favor de la limitación de los mandatos y ha señalado que ir en contra de ese principio sería una regresión democrática. ¿Usted no cree que eso está pasando en Bolivia?

La Comisión de Venecia es una institución altamente cualificada y respetada internacionalmente, pero es un órgano consultivo, por lo tanto sus opiniones no son vinculantes. Los países que forman la UE consideramos fundamental el respeto a la democracia, al orden constitucional, y que los procesos electorales sean transparentes y justos para que los resultados electorales sean admitidos por todos y la convivencia sea pacífica, esto en todo el mundo. Cuando se rompe ese equilibrio, entre el respeto y los principios es cuando las democracias se debilitan y al final  las crisis de las democracias debilitadas pueden ser terribles y lo estamos viendo ahora mismo en la región.

Justamente, con el ejemplo de Venezuela y Nicaragua, ¿no le preocupa a la UE este giro en Bolivia tras la imposición de una candidatura?

Afortunadamente la situación en Bolivia es muy distinta a la que están sufriendo países como Venezuela y Nicaragua. Bolivia tiene una instituciones democráticas sólidas y lo que nosotros deseamos es que continúen siendo sólidas. 

Hace poco, Asuntos Exteriores de la UE se pronunció en contra de las presiones que estaba recibido el Órgano Electoral. ¿A qué presiones se refería?

Se refería a las amenazas que habían recibido algunos jueces del TSE a raíz de su decisión de la inscripción de las candidaturas. Que los jueces reciban amenazas por parte de legisladores es absolutamente inaceptable en una democracia, eso es una línea roja que creo que todo el mundo entenderá, porque no se respeta la división de poderes.

Hubo dos tipos de amenazas.

Todas las amenazas desestabilizan una democracia, y nos parecen inaceptables.

Hay unas elecciones primarias sui generis en Bolivia porque sólo hay un candidato por fórmula. ¿Será democrático hacerlo así?

Es un proceso novedoso, es un paso más en consolidar las democracias internas de los partidos  que por cierto en muchos países europeos es un tema pendiente. Respecto al proceso boliviano, como es el primero, efectivamente todos los partidos tienen un solo candidato, por tanto el resultado es bastante fácil de adivinar, quizá como ensayo no sea malo haber introducido el mecanismo para que en posteriores procesos electorales ya esté regulado.

Un ensayo que nos va a costar 27 millones de bolivianos.

A veces la democracia es cara.

Usted nos comentaba que han hecho un trabajo importante en el tema judicial. ¿Cuál es su diagnóstico del problema?

Cuando llegué a Bolivia me llamó la atención que las máximas autoridades bolivianas afirmaban en público que la justicia es lo que peor funciona en Bolivia. El compromiso de la Unión de apoyar a la mejora de la justicia data de la época en que se preparaba la cumbre judicial (2016). Eso ha tardado bastante, hemos esperado años y finalmente hemos optado por hacer  contribuciones puntuales con un grupo de donantes europeos y no europeos, para temas de delincuencia juvenil, reinserción, mujeres en las cárceles, situaciones puntuales en lo que creemos que podemos ofrecer nuestra ayuda, pero  la reforma de la justicia sigue siendo un tema  pendiente de primer orden.

¿Qué ocurrió? ¿Por qué no se dio la cooperación para la reforma de fondo?

No hubo cooperación en materia de reforma de justicia porque las autoridades tardaron mucho tiempo en formular  sus planes tras la cumbre de 2016. Y si no hay un presupuesto asignado a la reforma, no tiene sentido nuestro proyecto inicial. La cooperación puede acompañar, pero no sustituir la voluntad del Gobierno. Por eso finalmente hemos optado por apoyos focalizados y no un proyecto integral, ahora con menos fondos. Quizás en un futuro podamos retomar.

En los diagnósticos se dice que la dependencia del Órgano Judicial hacia el Ejecutivo es el principal problema. ¿Usted coincide o discrepa con esto?

El Poder Judicial en general es el más débil de los tres tradicionales en todos los países y suele ser una asignatura pendiente reforzar el Poder Judicial, dotarle de más medios, de mayor autonomía presupuestaria. Apoyándome en cifras publicadas por autoridades bolivianas el presupuesto destinado al funcionamiento de la justicia es de 0,5%, lo cual  es muy bajo. Naciones Unidas recomienda 3% y en la región el presupuesto de la justicia es también más alto que el 0,5%. Para mejorar la justicia un elemento esencial es invertir en justicia, lamentablemente la democracia es cara.

¿Existe alguna posibilidad de eliminar el visado para los bolivianos en Europa o es un tema cerrado?

No está cerrado. Uno de los requisitos técnicos es la introducción del pasaporte biométrico y tengo entendido que en las últimas semanas ya se han entregado las primeras libretas para que se impriman los pasaportes biométricos. Pero no solamente hace falta ese requisito técnico, tenemos que seguir construyendo esa relación de confianza y amistad entre la Unión Europea y Bolivia porque, al fin y al cabo, dejar de entrar al espacio Schengen a un ciudadano sin ningún tipo de requisito previo como es el visado, es una muestra de confianza total, significa que estamos dejando entrar a nuestra casa a personas desconocidas fiándonos de sus buenas intenciones. Nosotros aspiramos  a que llegue el momento de suprimir el visado, pero tenemos que seguir construyendo esa relación de confianza y mayor acercamiento.

Por lo tanto, ¿no hay plazos?

No quiero poner plazos porque no queremos crear expectativas que luego podamos defraudar, pero queremos ir juntos en la buena dirección.   

Bolivia asumió la secretaría pro témpore de la CELAC. ¿Usted cree que el país podrá lograr una concertación regional para hacer alguna cumbre con la Unión Europea?

Confiamos en la capacidad de Bolivia de conseguir el respaldo regional para poder relanzar este proyecto de integración. El dialogo CELAC-Unión Europea tiene ya más de 20 años y una de sus expresiones son las cumbres. Por razones de división de opiniones en América Latina y el Caribe lamentablemente no se pudo celebrar una cumbre durante el mandato de El Salvador, estamos viendo si Bolivia consigue recomponer esa cohesión para realizar actividades.

 Pero la polarización  ha recrudecido. ¿Eso puede complejizar el escenario en la región en vez de ayudar al consenso?
Efectivamente, los problemas que hay en la región y en algún país en concreto han dificultado hasta ahora que se pudieran organizar algunas actividades, pero la presidencia debe jugar un papel de liderazgo regional y de cohesión de voluntades para intentar que incluso en situaciones de crisis se puedan celebrar actividades internas de CELAC como con otros entes como la Unión Europea.

 ¿Cuál es su opinión sobre el total apoyo de Bolivia al régimen de Maduro?

No voy a comentar la posición de Bolivia respecto de Venezuela, que es bien conocida, pero sí voy a defender la posición de la Unión Europea de que el único poder que la Unión Europea considera legítimo en Venezuela es la Asamblea y que la salida a la situación de crisis de violencia que está sufriendo Venezuela es una convocatoria de elecciones libres, justas y transparentes.

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