Senador Edwin Rodríguez: “No confiamos sólo en ciudadanos, sino en partidos de militantes”

El acompañante de Oscar Ortiz reivindica el valor de los partidos para el control del voto.
domingo, 06 de enero de 2019 · 03:04

Página Siete/ La Paz

Dice que nació en casa con piso de tierra, que conoció la pobreza y que hasta sus 11 años el único idioma que sabía hablar era el quechua. Edwin Rodríguez, senador por Demócratas y ahora candidato vicepresidencial en binomio con Oscar Ortiz, nació en el municipio potosino de Tinguipaya. Es el menor de nueve hermanos y recalca que, desde hace 24 años, está casado con la misma esposa, con la que tiene tres hijos.

Cuando dejó Tinguipaya para estudiar en la ciudad de Potosí tenía 11 años y, una vez en la escuela, tuvo que aprender a hablar el español. Pronto se haría deportista (juega básquet) y eso le abrió las puertas de la vida citadina. 

Estudió agronomía, desde donde empezó a proyectar su carrera política. Tiene dos posgrados y también estudió derecho, aunque dice que le falta la tesis.

En esta entrevista asegura que la alianza con Carlos Mesa no fue posible porque, según expusieron sus colaboradores, él quería ser el candidato, nombrar el vicepresidenciable y además, tener el 50% más uno de una comisión que decidiría quiénes conformarán las listas para la Asamblea Legislativa.

¿Cuáles son los principales objetivos de su candidatura y cómo la está encarando?

A todos ha sorprendido la convocatoria a primarias, con la que se han  quedado no sólo sorprendidos sino con muy poco tiempo de poder establecer un diálogo, mayor compatibilidad de programas, mayor acercamiento entre líderes, entre partidos. La prioridad del MAS ha sido electoralizar el país, tratar de hacer olvidar la lucha por el 21 de febrero y legalizar un binomio ilegal, inconstitucional, vetado. En todo caso, el Movimiento Demócrata Social del cual yo soy fundador y constructor, junto con varias organizaciones políticas regionales de diferentes partes del país, se ha fijado en nosotros, en Oscar Ortiz y en mi persona, como un binomio de complementariedad, de equilibrio territorial entre oriente y occidente. Edwin Rodríguez viene de una región histórica, deprimida, olvidada, postergada como es el departamento de Potosí, pero al mismo tiempo de una región cultural y étnicamente quechua. Soy del municipio de Tinguipaya, que es un territorio estrictamente quechua. Edwin Rodríguez conoce los pormenores de ser pobre, la necesidad. Digo que es una complementariedad porque Santa Cruz es una región con mucha prosperidad. Pero además tenemos ciertas coincidencias. Santa Cruz es el pionero de la descentralización y las autonomías y Potosí hoy reclama también una profundización de esa desconcentración del poder y de la administración económica. 

¿Usted entonces se identifica como quechua?

Sí. Yo he nacido en un territorio quechua, mi primer idioma ha sido el quechua, hablo muy bien el quechua.

¿Cómo incursionó en política?

Fui dirigente universitario en la carrera de Agronomía y posteriormente en mi circunscripción, el año 97, me eligieron como diputado uninominal suplente. Hasta el 2002 duró nuestra gestión y desde el 2002 fundamos una agrupación ciudadana en Potosí que se llama Movimiento Originario Popular (MOP), a partir de las federaciones campesinas y ayllus del departamento de Potosí. Esa organización política llegó a controlar los 14 municipios del norte de Potosí con sus alcaldes.

¿Esa organización en la primera etapa fue aliada del MAS?

Nosotros cuando fundamos el MOP  no teníamos sigla y Evo Morales (nos) prestó la sigla del MAS, que no era tampoco suya, e hicimos una especie de convenio interno. Muchos de nuestros líderes candidatearon por el MAS. De los 14 municipios del norte de Potosí, la mitad se ganó con el MAS y la otra mitad con el MIP, de Felipe Quispe. Unos municipios eligieron al MAS y la otra mitad con el MIP. Ya en 2005, después de tres años, sacamos nuestra personería jurídica propia, logramos consolidar el Movimiento Originario Popular y a partir de ahí ya fuimos a la Asamblea Constituyente con nuestra propia sigla. Yo fui secretario técnico en la Asamblea Constituyente y posteriormente me quedé como consultor en Naciones Unidas, hasta   2010, cuando participamos en las elecciones subnacionales y fui también asambleísta departamental.

Cuando algunos fueron con el  MAS y el MIP, ¿usted de qué lado se quedó?

Yo me quedé con el lado del MIP. Entre  2013 y  2014 nos unimos varias agrupaciones ciudadanas a nivel nacional, entre ellas  Verdes de Santa Cruz, Primero el Beni del Beni, el UNI de Cochabamba, Líder de Sabina Cuéllar de Chuquisaca, MOP de Potosí y juntos construimos este instrumento que se llama Movimiento Demócrata Social.

El MIP y el MAS tienen una distancia ideológica muy grande con Demócratas. ¿Cómo se produce ese tránsito?

Fácil. Lo que pasa es que el MIP perdió su personería jurídica y el MAS, siendo inquilino, lo que hizo es quedarse como dueño de casa en la región y quiso hacer desaparecer al MOP. Entonces, por una cuestión de sobrevivencia política conformamos Movimiento Demócrata Social.

¿Cómo cambió la correlación de fuerzas en Potosí tomando en cuenta que cuando empezó el MAS tenía cuatro senadores? 

En  2010 (el MAS) llegó al 87% u 88%, nueve de cada 10 potosinos. Potosí, como ciudad capital, concentra el 27,5% del padrón departamental. Cuando yo me presento como candidato a senador por esta sigla, en ese 72% del área rural hay un fraccionamiento significativo. Ya en  2010 se hizo un paro de 19 días a partir del Comité Cívico de la ciudad de Potosí y la defensa de la bandera que el Gobierno quería cambiar, con lo que logramos arrebatarle un curul al MAS.

¿Ahora, cuál es la situación para el MAS?

Después del paro de los 19 días, ni los ministros, menos el Presidente, fueron a Potosí. En 2015 el Comité Cívico se vino a La Paz porque sabían que Evo no va,  y transcurren  otros 27 días de paro. Con mucho descaro,  Evo prefirió jugar fútbol, viajarse a Buenos Aires y un montón de cosas e ignorarnos y eso ha profundizado el resentimiento potosino. Hoy,  lo que hay en Potosí es un resentimiento fuerte contra el presidente Evo Morales. Ni siquiera es con un proyecto político del MAS solamente.

Pero ese resentimiento es entre el 27% de la ciudad.

En la ciudad. 

¿Qué pasa en las provincias? 

En general en todo el departamento, pero más en la ciudad y en las provincias aledañas  ha aumentado significativamente el descontento. Eso lo hemos visto con el referendo, con las elecciones judiciales y en las encuestas. Estamos seguros de que vamos a volver cuando menos a repetir un curul de senador y ahora ya con un candidato potosino de repente sea más, aunque el 72% está en el área rural y esa es la fortaleza todavía del MAS.

La primera vez que hemos escuchado la palabra federalismo ha salido de Potosí. ¿Por qué? ¿Potosí tiene la musculatura para sobrevivir solo?

Demócratas hizo en Potosí alrededor de 20 diálogos con participación de 50% Demócratas y 50% cívicos y organizaciones invitadas. Uno de los temas que se tocó fue la profundización de la descentralización. Hoy,  como candidato no me animaría a hablar de un cambio radical  hacia el federalismo porque eso presupone inclusive tocar la Constitución y no sé si estamos preparados para hacerlo. Entonces, de lo que hoy hablamos nosotros como Demócratas es de la federalización de las autonomías.

 ¿Cuál es la diferencia? 

La federalización de las autonomías es aplicar principios federalistas primero a la administración económica, el llamado pacto fiscal, la desconcentración de recursos económicos de los gobiernos subnacionales. Hoy el Gobierno nacional concentra el 85% de los recursos económicos de los bolivianos. En la Argentina concentra el 55% y el 45% se reparte a sus municipios y gobernaciones. Si logramos la coparticipación tributaria de 50% de los siete impuestos famosos para los gobiernos municipales y departamentales, habremos logrado una mejor desconcentración. El otro elemento (federalismo) pasa por una desconcentración también política, pero una desconcentración política sin recursos económicos es insostenible. 

¿Qué tal es la acogida de una visión en Potosí? 

Esto es lo que nos une y nos hace primos inter pares entre Santa Cruz y Potosí. Potosí ha definido esa visión después de los sendos paros de 19 y 27 días;  por eso se ha atrevido a hablar de federalismo en su momento más eufórico, pero el federalismo se lo tiene que hacer de manera responsable, manera seria y paulatinamente. Esta propuesta que lanzamos nosotros es una propuesta desde Potosí, por eso se alegra Potosí de que haya un candidato a la vicepresidencia potosino porque si hay algo que hemos aprendido los potosinos es que si no va a estar un potosino ahí, no se va a hacer.

Potosí no es una plaza electoral con mucho peso. ¿Cómo le   afectará eso a Demócratas?

Sí, Potosí representa el 6,5% del padrón, es el cuarto departamento, pero muy lejos de los anteriores tres. Pero, Potosí tiene  más del millón de migrantes  en todo el país.

¿Usted quiere llegar a los migrantes?

Sí, durante el paro de los 27 días, nosotros hemos logrado articular en los nueve departamentos con nuestros residentes potosinos que están muy bien organizados. Además, Potosí es un  departamento que pretende liderar  el bloque del sur, conformado por Tarija, Chuquisaca y Potosí. En lo cualitativo también Potosí es muy simbólico, por su característica territorial quechua y por la postergación histórica y la generosidad que ha tenido ante el país. Por eso, genera mucha simpatía ante la población nacional.

Hemos visto surgir a los aymaras política y  económicamente estos años. ¿Cómo fue el tratamiento del MAS a los quechuas?

Yo creo que ha sido una cuestión de influencia geográfica y geopolítica en el sentido de que la capital política está en La Paz, en el epicentro del pueblo aymara, lo que ha hecho que los quechuas no estén muy cercanos a la posibilidad de llegar a un Gobierno. Lo aplaudimos porque también es una nación que históricamente ha sido muy marginada, incluso por los propios quechuas en su debido tiempo, han sido colonizados. Hay lugares como Orinoca, donde se hablan dos idiomas, quechua y aymara, porque está casi en el límite. El Presidente no habla ninguno,  no sé por qué. Si has vivido 11 años (en la comunidad) y has estado en la escuela, aunque él cuenta que su papá ha sobornado a un profesor, debería hablar el idioma. Lo hemos desafiado a un debate en idioma originario, por lo menos un informe completo, el saludo es fácil hacerlo. Creo que los quechuas no han tenido la misma oportunidad que los aymaras, pero hay mucha relación entre el mundo aymara y el mundo quechua;  por tanto, lo que hay que aplicar son esos principios que tienen que ver con la rotación, que es un principio básico del autogobierno en los ayllus. Si les tocó a los aymaras, debiera tocarles luego a los quechuas y luego a los de tierras bajas. Si rotáramos así, estoy seguro de que viviríamos en una armonía porque en nuestras comunidades no hay eternización en el poder.

Asumiendo que Evo es aymara, ahora le tocaría a un quechua gobernar? 

Debiera ser así, es una cuestión de complementariedad. Hay que poner en el tapete de discusión estos temas que le dan sostenibilidad y le dan democracia y no permiten la eternización de nadie.

¿Qué piensa sobre los derechos de las mujeres, sobre el tema del aborto y los derechos reproductivos?

En eso nosotros somos claros y puntuales, las mujeres han avanzado muchísimo. Es más, creo que Bolivia debería tener la oportunidad de ser gobernada por una mujer,  que sería de repente lo ideal a futuro.

Pero su binomio es sólo de hombres.

Sí, sí, sí, porque lamentablemente sólo se podía presentar un binomio, no un trinomio. Las mujeres han demostrado que tienen las condiciones, más que todo morales, de poder llevar adelante administraciones del Estado. En eso Demócratas es bien claro, tenemos un capítulo completo en nuestro estatuto y en nuestro programa sobre Bolivia igualitaria, donde se habla no solamente de mujeres sino también de jóvenes, de equidad indígena.

Cuando se aprobó el nuevo Código Penal, que al final terminó revertido, ¿cómo votó Demócratas sobre la ampliación de causales legales del aborto? 

Demócratas dejó que sea una decisión individual, no se tomó una decisión partidaria.

¿Cómo votó usted en ese tema?

Para ser sincero, yo tuve un poco mis reparos porque yo vengo todavía de una generación con muchos valores, de una dicotomía, pero al mismo tiempo una simbiosis y un mestizaje religioso entre nuestros usos y costumbres y entre la religión católica.

¿Usted es católico?

Soy católico. Ahí nosotros votamos en blanco, ni para los unos ni para los otros, por una cuestión de principios porque todavía hay que dilucidar esto.

¿Y cuál es su posición sobre los derechos de los colectivos GLTBI, que quieren casarse, quieren tener derechos iguales a las parejas heterosexuales? 

Ahí hemos sido más claros y puntuales. Yo creo que está bien que tengan sus preferencias sexuales y hasta ahí, hasta unirse en un matrimonio, yo personalmente lo acepto. Pero, de ahí a adoptar niños, generar un ambiente de hogar, pretender criar o hasta engendrar, creo que eso ya no va con mis convicciones. 

Se viene una elección difícil por el poderío del MAS. ¿Han planteado ustedes una estrategia de cara a posibles acuerdos?

Los Demócratas hemos sido el único partido que ha buscado con todos, con el 100% de líderes que hoy están en carrera, un consenso previo, una alianza. El presidente de Demócratas, Rubén Costas, se ha reunido con todos y absolutamente todos han condicionado a la alianza a su candidatura. Todos se creen candidateables y ganadores y hay uno en especial que ya le falta entrar a Palacio nomás.

¿Se refiere a Mesa o a quién?

Yo creo que sí, yo creo que Mesa tiene una visión de política electoral análoga a un analista deportivo cuando habla de fútbol. Nosotros nos hemos preparado responsablemente, con seriedad, con mucha anticipación. En cinco años hemos estructurando territorialmente y sectorialmente más de 200 municipios, hemos hecho congresos,  hemos alcanzado cerca de 230 mil militantes ya consolidados. Además, hemos dado siempre la batalla, hemos estado de cara al pueblo defendiendo los intereses de la oposición. La gente nos conoce, hemos puesto el pecho a las balas, nunca hemos estado de vacación  ni de turismo. Eso hace que Demócratas sea hoy el partido más serio, más responsable y más estructurado en la oposición. Algunos candidatos ven que los partidos no son necesarios y van con los ciudadanos que están en sus casas, los que no quieren ir a las movilizaciones, los que no se atreven a salir a las calles. Muy pocos se atreverán a ir a pintar paredes, a hacer campaña de oreja a oreja, porque eso lo hacen los militantes de un partido y los dirigentes. Esa visión de que se va a ganar con ciudadanos es un nuevo descubrimiento científico en la política. Ese fue uno de los puntos de desencuentro. El otro punto de desencuentro fue la visión federal. Y el tercer elemento que no permitió esta unión (con Mesa) fue la composición (de las listas). Demócratas tiene asambleístas, concejales, gobernadores, diputados, senadores que están todos los días batallando y luchando y dónde están los otros. ¿Le van a garantizar al país un verdadero cambio de condición o van a ser amigos, van a ser colegas, van a ser grandes analistas, pensadores? Cuando alguien te plantea yo soy el candidato, yo pongo al vicepresidente, pero además hagamos una comisión donde se definan los futuros representantes y las políticas futuras y de esa comisión yo pongo el 50% más  uno y los demás aliados, no sólo Demócratas, ponen la minoría, obviamente nos están diciendo que no quieren alianza.

¿Eso les dijo Mesa? 

Ese fue el planteamiento de la gente de Mesa. Eso es un No a una unidad. Demócratas ahí deslinda absolutamente toda responsabilidad.

¿Aunque eso signifique que todos los opositores vayan a perder frente a Evo? 

La teoría de los ciudadanos versus la teoría de los partidos es algo que se va a dilucidar en las elecciones. Además, hay un elemento central, las elecciones no solamente se ganan con simpatía o con rechazo a Evo Morales porque, ojo, no toda la gente es mesista, es antievista. Además, estamos en un régimen  que no está dispuesto a perder y tiene los mecanismos suficientes para   una eventual posibilidad de una manipulación.

¿Para un fraude?

Para un fraude. No confiamos sólo en ciudadanos sino en partidos de militantes y dirigentes porque en nuestra experiencia la única manera de evitar que un árbitro bombero te cobre penal sin serlo. Eso  significa  tener en todas las mesas nuestros delegados, soldados preparados, dispuestos a pelear, y esos no van a ir de las ciudades ni lo van a hacer por Facebook.  Esos tienen que ser de las mismas comunidades y esa gente tiene que estar organizada en un proyecto político con tiempo. Esa gente tiene que traer las actas y hacer nuestro propio cómputo sin que falte una sola acta y así el Tribunal no podrá cambiar un solo voto.

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