De la choza al Palacio, un viaje por las casas y la nueva vida de Evo Morales

Evo Morales no aceptó ser entrevistado por Página Siete en el marco de la campaña electoral, por lo que en esta edición publicamos una semblanza suya y un cuestionario de 30 preguntas.
domingo, 13 de octubre de 2019 · 00:03

Página Siete  / La Paz

El presidente Evo Morales cuenta en su libro autobiográfico que no conoció las sábanas hasta llegar al cuartel. Y no hay motivo para dudar de su versión, puesto que nació en una choza en la comunidad de Isallavi, en Orinoca, donde la pobreza era tal que la única manera de sobrevivir era migrando.

60 años después, las cosas han cambiado mucho para Evo Morales. Ahora vive, parte de su tiempo, en el piso 24 del Palacio de Gobierno, donde tiene unos aposentos de 1.068 metros cuadrados, con gimnasio, sauna y una cama valuada en 3.000 dólares. Goza, además, de un área de preembarque de 750 metros cuadrados, desde donde aborda el helicóptero que lo trasladará hasta alguna comunidad cercana o a la otra casa que habita, la residencia presidencial, ubicada en la zona de San Jorge de La Paz. El trayecto entre el palacio y la residencia se puede hacer en unos 15 minutos en vehículo y, en su caso, en menos tiempo porque una patrulla despeja el tráfico para su paso.

La choza de Evo, que sigue en pie en Isallavi, contrasta con una enorme construcción de cemento que está a pocos kilómetros de allí, donde se alza el museo de Orinoca, construido para exponer todos los regalos que recibió a lo largo de su presidencia, aunque luego incluiría aspectos de la historia de los indígenas.

El museo, que pocas personas visitan por estar alejado de los circuitos turísticos, tuvo un costo de 50 millones de bolivianos,  es uno de los mejores repositorios de Bolivia de prendas indígenas y cuenta con instalaciones artísticamente diseñadas y áreas interactivas.

El museo, lujoso e imponente, está casi tan deshabitado como la choza que Evo dejó siendo aún muy joven para estudiar la secundaria en Oruro, donde alquilaba “un cuartito” en el que únicamente entraba un catre, según su propio relato autobiográfico. 

Allá trabajó de trompetero, panadero, ladrillero y cuanto oficio encontró para pagarse una vida de migrante. Luego, su padre compraría una casa en la capital orureña para que sus hijos vivieran y estudiaran. Esa casa fue heredada por su hermano Hugo. 

El destino de Evo no estaba en Orinoca ni en  Oruro, sino en el Chapare de Cochabamba, donde migró para convertirse en cocalero, futbolero y líder sindical.

De aquella época, quedan como testigos de su vida modesta un chaco de coca y una precaria construcción de madera en la comunidad de San Francisco, en el municipio de Villa 14 de Septiembre, donde vivió sus años mozos, entre bloqueo y bloqueo, entre marcha y marcha, entre discurso y discurso, lo que terminó por consolidarlo como líder político.

Pero su casa del Chapare no es lo que se podría llamar un hogar. El concepto más parecido de eso para Evo Morales estaba en Cochabamba, en las cercanías de la laguna Alalay, donde compró un lote de 700 metros cuadrados e hizo construir una casa “media agüita” en sociedad con su amigo David Herrada. Cuenta en su libro que, por algún error, la casa quedó registrada en Derechos Reales a nombre de Herrada y de una tal “Eva Morales Ayma”, lo que generó una infinidad de bromas. Sólo cuando fue Presidente pudo hacer corregir el error.

En esa casa recibió la llamada de felicitación de Hugo Chávez en 2005 cuando ganó las elecciones por mayoría absoluta, mientras sus amigos hacían una parrillada de celebración en el patio.

Cuando asumió el mando, no fue en esa casa donde recibió a los amigos que llegaron a felicitarlo, sino en un departamento que alquilaba en el barrio de Miraflores de La Paz, donde compartía piso con otros legisladores de su partido. Ahí lo visitó el entonces presidente de Chile, Ricardo Lagos, cuando llegó para su investidura y de ahí salió él para jurar como Presidente, enfundado, ya entonces, en un exclusivo traje de Beatriz Canedo Patiño.

Acostumbrado como estaba a compartir la vivienda con otras personas, en aquella ocasión no se le ocurrió mejor idea que invitar al vicepresidente Álvaro García Linera, quien  entonces era soltero como él, para compartir la residencia presidencial. 

Su idea era trabajar sin desperdiciar tiempo y de paso ahorrar dinero. En ese tiempo todavía ahorraba, bueno, todavía lo hace, pero en su cuenta personal. De hecho, su patrimonio se triplicó en sus años de Presidente, según registros de la Contraloría.

Finalmente descartó la idea de una vivienda compartida con el Vicepresidente, quien permaneció en su modesto departamento de la avenida 6 de Agosto, hasta que se casó y luego se mudó a su nueva casa en Achumani.

Cuando Morales, convertido ya en Presidente, regresa a Cochabamba, no lo hace a la casa “media agüita”, sino a un lujoso chalet que hizo construir en el barrio Villa Victoria. Desde que se hizo vecino de la zona, según un reportaje del periódico Opinión de 2017, el barrio cambió de cara: tiene calles y avenidas asfaltadas, reductores de velocidad, un pozo para regar una especie de prado y una cancha de fútbol.

Morales asumió el poder y  de inmediato adoptó el discurso indigenista y ecologista. Un multitudinario acto en Tiwanacu lo catapultó como el líder indígena, no sólo de Bolivia, sino de todos los pueblos de las Américas.

Aquella primera posesión, revestida del simbolismo y la mística de sus seguidores, quedaría para el recuerdo porque, para su tercer mandato, por ejemplo, fue entronizado en el mismo lugar, pero esta vez ya vistió pechera de oro y un costoso traje confeccionado para la ocasión.

Tras asumir el mando, hizo lo que había prometido: nacionalizó los hidrocarburos, aunque sus críticos dicen que sólo fue una compra accionaria; convocó a una Constituyente, puso en vigencia una nueva Carta Magna y le cambió el nombre al país.  

Para tranquilidad de todos, dispuso un manejo económico conservador, lo que, sumado a los altos ingresos por el gas, permitió al país vivir una década de bonanza.

También enfrentó la férrea oposición de los grupos de poder. Y, entonces, aplicó estrategias duras y violentas para aplastar a la oposición, como el caso Terrorismo, el choque del Porvenir, la represión a los indígenas de Chaparina y la división de los movimientos sociales.

En paralelo, aplicaría una “estrategia envolvente” para quedarse de forma ilegal en un tercer mandato, y ahora postula a un cuarto siguiendo la misma táctica “envolvente” e inconstitucional. De hecho, ha batido todos los récords al ser el presidente boliviano que más tiempo está en el poder y que, además, está habilitado para postularse de por vida.

El cambio en la vida de Morales se completó no sólo con las viviendas que fue dejando en el pasado para habitar las nuevas, sino con su estilo de vida en conjunto. Actualmente, ya no utiliza ni siquiera los autos blindados de los que dispone, sino que viaja en helicóptero y en un avión Falcon francés que costó 38 millones de dólares. Esa nave, además de servirle para sus labores de Estado, está a su disposición para viajar a algún partido mundialista o para visitar a algún amigo en problemas, como en su momento ocurrió con Fidel Castro o Hugo Chávez. 

Su vida personal transcurre entre el nuevo palacio de Gobierno y la residencia presidencial, donde comparte la vida con Ringo, un perro adoptado en plena campaña electoral. 

El mandatario tiene dos hijos jóvenes y recientemente profesionalizados –Eva Liz y Álvaro–, pero nunca compartió casa con ellos, aunque sí los asistió desde que fue demandado para pagar las pensiones.

Morales es lo que se podría llamar un soltero empedernido. Nunca tuvo esposa y la única vez que habló de sus afectos fue cuando reveló que tuvo un hijo con Gabriela Zapata, aunque detalló que, “lamentablemente”, había fallecido. Luego, la justicia estableció que el bebé nunca existió y la supuesta madre, quien  usó sus influencias para sacar ventaja del Estado, permanece en la cárcel.

Morales encabezó el denominado proceso de cambio durante casi 14 años y, en lo personal, terminó viviendo su propio cambio.  Este 20 de octubre, los bolivianos dirán en las urnas si están conformes con el nuevo Evo.

 Página Siete tiene reservado este espacio para las entrevistas con personalidades de la política, la economía y la sociedad de Bolivia. En ese marco, el presidente Evo Morales ha sido invitado reiteradas veces y, durante la campaña electoral, esta invitación ha sido hecha con más insistencia aún. Pese a eso, los colaboradores del mandatario han rechazado la posibilidad de que Página Siete le haga una entrevista periodística.
Tratándose de una campaña electoral, en la que todos los candidatos deben tener las mismas opciones y oportunidades, publicamos las 30 preguntas que le hubiéramos hecho al Presidente, en caso de haber accedido a nuestra invitación.
Este es el último fin de semana en que se puede publicar entrevistas antes de las elecciones, y hemos reservado este día para Evo Morales y Carlos Mesa, los dos candidatos mejor posicionados en las encuestas. Estas son las preguntas para Morales. 

Las 30 preguntas que Página Siete le hubiera hecho al candidato Evo Morales

1. ¿Por qué insiste en postular a un cuarto mandato si la Constitución se lo prohíbe?

2. ¿El voto popular expresado por más de 2,6 millones de personas en el referendo que rechazó la reelección no tiene ningún valor?

3. Usted dice que es una mentira; sin embargo, Gabriela Zapata existe y usted dijo que tuvo un hijo con ella. ¿Por qué insiste en llamar una mentira a ese caso?

4. Usted dice que será la última vez que postule a la Presidencia. Pero, ya en anteriores ocasiones dijo eso y no cumplió. ¿Esta vez es en serio?

5. ¿Por qué no da paso a nuevos liderazgos en el MAS?

6. Hay gente que cree que si usted no candidateaba en esta gestión, podía volver dentro de cinco años con más fuerza. ¿No consideró esa posibilidad?

7.  ¿Cómo se siente al ver las encuestas que le dan entre 30 y 40%? Antes usted ganaba elecciones con más de 60%. ¿No cree que su gobierno ha sufrido un desgaste?

8. También las encuestas muestran que la gente está conforme con la economía, pero dicen que su postulación es ilegal. ¿No cree que eso perjudica  su liderazgo?

9. ¿Usted preferiría que se hable sólo de economía y obras y no de política?

10. Hablando de economía, si vuelve a ganar las elecciones, ¿qué piensa hacer con el déficit fiscal que, según los analistas, ya es insostenible?

11. Si vuelve a gobernar, ¿qué hará con el tipo de cambio?

12. Otro de los temas de debate económico es por qué en su gobierno no se hicieron muchos descubrimientos de gas. ¿No cree que falló en eso?

13. Uno de los temas delicados es el narcotráfico. Se han descubierto muchos clanes, operaciones ilícitas desde Beni, pistas clandestinas. ¿Ve posible que algún día el narcotráfico en Bolivia quede seriamente golpeado para desaparecer?

14. Muchas personas que han sido descubiertas en actividades de narcotráfico aparecen con usted posando en fotografías. ¿Qué puede decir al respecto?

15. Respecto a la corrupción, su Gobierno ha sido acusado de flexibilizar las normas de control de las inversiones. ¿No se siente en parte responsable  por la corrupción?

16. Hace poco Léo Pinheiro, el exejecutivo de OAS, aseguró que se dieron coimas a los gobiernos de Bolivia, Perú y Chile. ¿Qué puede decir al respecto?

17. ¿Qué dice de la versión de que se pagaría a OAS por la construcción de la carretera a Tarija con la del Tipnis y que se debe a   eso la insistencia en construirla?

18. ¿Mantendrá su política de apoyo al gobierno de Nicolás Maduro, pese a las violaciones a los derechos humanos denunciadas por Michelle Bachelet?

19. ¿Buscará un acercamiento con EEUU o las relaciones se mantendrán como hasta ahora?

20. ¿Cómo encarará la relación con Chile luego de la derrota de Bolivia en La Haya?

21. ¿Usted se siente responsable por ese resultado?

22. ¿Tiene usted algún grado de responsabilidad por los incendios, debido al decreto supremo que permite las quemas controladas?

23. ¿Usted sigue siendo ecologista, Presidente? Se lo preguntamos porque, mientras en foros internacionales se muestra muy ecologista, dicta normas a favor de los chaqueos e impulsa la exploración petrolera en áreas protegidas.

24. ¿Su gobierno sigue siendo indigenista? 

25. ¿Por qué no se respetan los derechos de los indígenas, como el derecho a la consulta, el derecho a preservar sus áreas protegidas, el derecho a organizarse como mejor les parezca sin que la política los divida?

26. ¿Qué les respondería a quienes dicen que su gobierno ya no respeta una democracia?

27. Usted ha ganado varias elecciones y eso es un elemento central de una democracia, pero hay otros elementos a considerar, como la independencia de poderes, la libertad de expresión, el respeto a la Constitución. ¿Cómo está Bolivia en esos aspectos?

28. Hay presos que se consideran perseguidos políticos de usted, como Leopoldo Fernández y Franclin Gutiérrez, ¿no cree que merecen un indulto suyo?

29. En las últimas semanas se ha difundido información sobre un supuesto hijo que usted habría tenido últimamente. ¿Qué puede decir al respecto?

30. ¿Tiene algo de qué arrepentirse en estos 14 años? ¿Tal vez de la represión a los indígenas del Tipnis, de haber presentado la demanda contra Chile o de haber conocido a Gabriela Zapata?
 

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