Desde hace 5 días, la protesta vecinal se vuelve cacerolazo

Desde las nueve de la noche, en los barrios de Miraflores, San Pedro, Sopocachi y la zona Sur, los vecinos golpean sus ollas vacías en señal de reclamo.
miércoles, 30 de octubre de 2019 · 00:26

Página Siete / La Paz

Como sucede cada noche desde el pasado jueves, a las 21:00, doña Nancy Terceros de Gómez se asoma a una de las ventanas de su casa que da hacia la calle para golpear una olla con una wislla. A esa hora, varios de sus vecinos de los alrededores del monumento a Busch, en La Paz, convierten la protesta vecinal en un ruidoso cacerolazo.

“Salimos a partir de las nueve de la noche. Es muy bonito y todo lo hacemos de forma voluntaria, a conciencia”, comentó la vecina de la zona de Miraflores.

El cacerolazo del viernes, en la zona de Miraflores.
Foto: Archivo / Página Siete

La idea de convertir la protesta callejera en una manifestación nocturna y pacífica tuvo su origen en una convocatoria difundida a través de las redes sociales  el anterior jueves. “Yo me enteré por las redes, por ahí convocaban al cacerolazo. Me parece una forma de protesta muy linda, estaría bien que todos los vecinos salgan y apoyen”, comentó la señora.

Los orígenes de esta forma de manifestación se remontan a la de Francia de 1830, por parte de los opositores del régimen de Luis Felipe I, que según el historiador Emmanuel Fureix  golpeaban cacerolas  contra los políticos oficialistas. Los primeros cacerolazos en América Latina fueron de la burguesía chilena contra el gobierno de Salvador Allende (1970-1973). Más tarde, bajo la dictadura, sectores populares  se apropiaron de esta modo de protesta, por temor a la represión. 

#CacerolasInsurrectas, #CacerolazoPorLaDemocracia y #NoAlFraudeElectoral son algunas de las etiquetas que se utilizan en Twitter, Facebook e Instagram para convocar a la gente. “Los vecinos hemos creado un grupo de WhatsApp y por ahí nos comunicamos sobre cuándo  vamos a salir al cacerolazo”, señaló Tatiana,  vecina de Villa San Antonio.

Esta señora  sale de su vivienda para recorrer el barrio junto con sus vecinos  dándole golpes a su olla vacía con un cucharón. “Esto es voluntario, no estamos obligando. Somos aproximadamente unos 200 vecinos que salimos en marchas con el cacerolazo; otros, desde sus ventanas, salen a apoyarnos con sus banderas y cacerolas”, dijo.

Los mismos vecinos que organizan este movimiento comparten cada noche los resultados de su manifestación  en sus estados de WhatsApp o por las redes.

Miraflores, Sopocachi, San Pedro y la zona Sur son los barrios donde, desde las nueve de la noche, el estruendo de los golpes a las ollas vacías se deja escuchar por más de media hora.

“Toda forma de protesta pacífica es una forma de expresión popular, del descontento generalizado y debe continuar mientras no se atiendan las demandas de la población”, opinó Miguel Patty, vecino de la zona Norte.

La habitante de Miraflores bajo Libertad Vaca agregó que, por la mañana, con sus vecinos organiza los bloqueos en las principales vías de su zona; pero, ya en la noche, sale con su cacerola.

“Desde las cinco y media de la mañana empezamos el bloqueo hasta la tarde. En la noche salimos para el cacerolazo, por las  avenidas de la zona de Miraflores, para ir recogiendo a los vecinos”, contó Libertad.

Por las mismas redes en las que se comparte los videos de los cacerolazos también se pronuncian los detractores a esta forma de protesta. Muchos cuestionan que las cacerolas en Bolivia no están vacías, que los alimentos sobran  y no corresponde hacer una manifestación de este tipo.

Pese a ello, anoche se cumplió la quinta  velada de protestas pacíficas “al ritmo” de la cacerola.

Muchos vecinos acatan la protesta desde sus casas.
Foto: Opinión

 

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