La Paz vive en zozobra con filas en los supermercados y bancos

La vigilia ciudadana en inmediaciones de la plaza Murillo se fue reforzando desde la mañana. Pese al repliegue de la Policía, no se registraron hechos vandálicos.
domingo, 10 de noviembre de 2019 · 00:02

Luis Escobar   / La Paz

Cientos de personas se volcaron ayer  a los supermercados de Miraflores y la zona  Sur para comprar provisiones, además, sacaron dinero de los bancos e hicieron fila en las gasolineras.  Fue la primera reacción de la  ciudadana luego del motín policial  que estalló el viernes  en Cochabamba y que ayer se instaló en La Paz.

El supermercado Hipermaxi de Obrajes se llenó por completo. Decenas de familias fueron a comprar alimentos. Se agotaron   el pollo, la carne de res y  los lácteos. Para resguardar sus instalaciones, este supermercado colocó unas puertas provisionales de calaminas que –ante cualquier emergencia– podrían ser cerradas de inmediato.

 Una escena similar se registró en el  supermercado Fidalga de  Miraflores. Los consumidores vaciaron varios  anaqueles, en especial de  carnes. En  los mercados barriales,  el kilo de este producto subió de 12 a   17,50 bolivianos.  

El viernes por la noche también se formaron largas filas para sacar dinero de los cajeros automáticos de las diferentes entidades financieras. Una situación similar ocurrió  ayer por la mañana cuando cientos de personas fueron a las agencias bancarias. “Sólo vine a pagar los servicios, agua, luz y TV  cable,  pero las filas eran enormes. Cuando saqué mi ficha,  100 personas estaban delante de mí”, declaró Ximena Castro, una de las clientes.

Ante  el  motín policial, vecinos  hacen vigilias, ayer.
Foto: Soyelgas / Página Siete

Cuando  preguntó  si podía hacer los pagos, el guardia de seguridad respondió que sólo están atendiendo a las personas que requieran hacer depósitos o retiros. Indicó que no atienden las otras transacciones   porque “no había sistema”. Esta situación se repitió en varias agencias del centro de La Paz.

Luego  del motín policial en Cochabamba, Sucre, Santa Cruz, Tarija y otros departamentos, la UTOP de La Paz fue una de las últimas en sumarse. Ayer a las 9:00,  los uniformados  comenzaron a replegarse  y los vecinos se convirtieron en  celosos custodios de la plaza Murillo. “Nadie entra”, comentó uno de los jóvenes que usaba un casco.  

“Debemos  impedir que entren agitadores y causen desmanes en la plaza Murillo y también estamos cuidando a los Policías que están acuartelados (y amotinados) en la UTOP”, dijo el joven. 

Luego del  repliegue policial, los jóvenes y vecinos se encargaron de controlar  las barreras metálicas con cadenas que antes eran vigiladas por los uniformados.

Ayer por la mañana, el control se hacía a una cuadra alrededor de la plaza Murillo y el Palacio de Gobierno.  Poco a poco,  más personas se sumaron a la vigilia en cada uno de los puntos. Incluso realizaban relevos. “Haremos cuatro turnos”, dijo uno de los movilizados a través de un megáfono en la calle Comercio.

 “El primero será desde las 7:00 hasta las 14:00; el segundo hasta las 19:00; el tercero hasta la 1:00 (de la madrugada) y el último hasta las 7:00”, afirmó.  Añadió  que los puntos  son controlados  “de forma exclusiva” por los vecinos. Indicó que  los universitarios viajaron hasta la localidad de Vila Vila,  donde fueron emboscados  cívicos potosinos que se trasladaban a la sede de Gobierno. 

En todos los puntos de bloqueo, conscientes de que la Policía se replegó, los vecinos convocaban a mantener la paz y la tranquilidad. En inmediaciones a la avenida Camacho,  mujeres repartían  papeles con tres oraciones: “Mantén paz en la plaza Murillo. Grupos del MAS tratarán de tomar las instituciones para culparnos y  para que salga el Ejército. Boliviano, cuida la democracia con paz y orden”.

Varios vecinos  se encontraban en la calle Indaburo, en la parte posterior de las instalaciones de la UTOP. Decenas de  personas llegaban a pie o en vehículos para entregar ayuda a los uniformados amotinados. De una camioneta llegaron 20 colchones y  de otro vehículo se descargaban frazadas. Cientos de personas dejaban comida, pan,  litros de agua, coca y  cigarros.

La solidaridad paceña también se extendía a los jóvenes movilizados. Vecinos repartían un menú variado, desde pollo a la broáster hasta  milanesas. 

Largas   filas,  ayer, en los cajeros de bancos.
Foto: Página Siete

En todos los puntos de bloqueo de la ciudad, la tricolor es el símbolo de lucha de los manifestantes que exigen el respeto al voto. Los comerciantes aprovecharon la oportunidad para vender la bandera boliviana desde 10 bolivianos. Incluso ofrecían máscaras antigás, cascos blancos y amarillos.

En las inmediaciones de la plaza Murillo, las vigilias se extendían  de forma gradual. En las primeras horas de la tarde ya no ocupaban sólo una cuadra, sino  hasta más de tres. En la parte baja, los manifestantes  no sólo ocuparon la Camacho, sino que se extendieron  a la avenida Mariscal Santa Cruz. Lo mismo  sucedió en las inmediaciones a la Estación Policial Integral (EPI) de San Pedro, donde el número de ciudadanos se fue incrementando. 

Los adultos y jóvenes  no llegaban en una actitud belicosa.  Familias enteras, entre abuelos, padres e hijos,  arribaban  al centro de La Paz agitando la bandera nacional.

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